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Miércoles, 20 de Noviembre de 2019

Historia no oficial de la detención y liberación de Oviedo Guzmán

Rodearon la colonia donde viven las familias de los militares y amenazaron con quemarlos
Viernes, 18 de Octubre de 2019 18:42
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Redacción

Tras la serie de contradicciones y omisiones en las versiones que ha ofrecido el presidente Andrés Manuel López Obrador y los integrantes de su Gabinete de Seguridad, sobre la detención y liberación en Culiacán de Oviedo Guzmán López, en redes sociales circula un versión no oficial de los hechos de esta semana que coincide con horarios, lugares y algunos detalles de los que han hablados los funcionarios federales.

VIDEO Reportan detención del hijo del Chapo Guzmán en CuliacánMi pa financia campañas presidenciales: Ovidio Guzmán, hijo de El ChapoCon base en partes oficiales de la policía local de Culiacán así inició la fallida detención y liberación del capo mexicano, también buscado por autoridades de Estado Unidos.

A la 1:30 pm del jueves de esta semana, Ovidio Guzmán estaba comiendo en una carreta de mariscos en la colonia Tierra Blanca, junto a ocho sicarios de su equipo y su esposa. En el lugar había cinco familias más con varios niños.

Ahí llegó un equipo militar “especializado”, iban vestidos de civiles, eran unos 50 elementos y cerraron las calles y lo acorralaron en dicho negocio pidiéndole se entregara sin poner resistencia.

Testigos narraron que gritó: “No tiren, yo soy hombre no cobarde, hay familias y niños, no voy a poner resistencia”.

Se entregó al equipo y se lo llevaron resguardado hacia la Fiscalía que se encuentra a unos seis kilómetros de dicho establecimiento.

En cuanto se lo llevan, sus escoltas lo siguieron y empezaron a pedir refuerzos a su gente.  En pocos minutos gente de Los Guzmán rodeó la Fiscalía donde trataron de negociar.

El detenido fue colocado en una sala blindada, mientras esperan los refuerzos militares, y  durante la espera inició la balacera afuera de la Fiscalía ubicada en el desarrollo Tres Ríos, casi en el corazón de Culiacán, rodeada de centros comerciales, restaurantes, negocios y escuelas.

Como no accedían a liberarlo, otro grupo ya rodeaba la colonia donde viven familias de militares. En ese momento, más de 50 reos habían sido liberados del penal y los fueron a meter a la colonia. Tras bloquear los accesos y salidas, con pipas de gasolina listas, amenazaron con quemar a las familias con todo y niños, si Oviedo Guzmán salía detenido de Culiacán.

Al ser avisados de que por carretera los refuerzos estaban por llegar, pidieron ayuda a gente local y de las serranías cercanas, del Mayo, Los Limones, Los Leones, Los Avendaño, Los Fernández, Los Isidros, Los Herrera, Payanes, Quinteros, y demás para que son sus propios equipos de sicarios cerraran las entradas a Culiacán.

Así empezó la guerra y se desató el infierno. En las vialidades más importantes de la ciudad quemaron camiones, traileres y pipas. Motociclistas comienzan a asaltar por toda la ciudad a los que andan en camionetas y los dejaban ir caminando. En ese lapso de cuatro horas hubo más de 30 enfrentamientos con soldados y estatales en diferentes puntos de la ciudad. Así evitaron que personal del Ejército que iba por Oviedo llegaran hasta la Fiscalía para llevárselo.

Las balaceras fueron en hora pico y obligaron a los civiles a resguardarse en el lugar donde les tocó, lo que también colapsó la telefonía, porque todos buscaban a sus familiares y amigos.

Las decenas de balaceras por toda la ciudad generaron caos y una psicosis colectiva.

Ante la imposibilidad de llegar por tierra, los refuerzos intentaron entrar por aire. Unos 15 helicópteros volaban por la ciudad disparando donde veían claramente que había convoys de sicarios en ciertos puntos, pero no tardaron mucho en irse; tumbaron un helicóptero con un misil a la altura del poblado El Diez.

Ante el caos total y al entender que no tenía la Sedena posibilidades de sacar a Oviedo Guzmán, optaron por soltarlo, para evitar que las familias de los militares fueron quemadas y oros civiles resultaran lesionados.

Tras la liberación del hijo de El Chapo nuevamente hubo balaceras que fueron distractores para evitar identificaran su paradero.

Las balaceras duraron alrededor de 11 horas con dos momentos de intensidad. El primero cuando rodearon la Fiscalía y cerraron puentes y entradas de toda la ciudad que fueron como 5 horas de balazos en la zona más transitada de Culiacán y después cuando lo liberaron otras 6 horas de balaceras a dispares para la distracción.

Y más de 50 reos se fugaron del penal en medio del caos, pero dos fueron recapturados. Además de que no dañaron personal de custodia.

En la versión no oficial, se habla de al menos tres civiles muertos por balas perdidas y 13 heridos. Más siete soldados muertos y cinco policías. Así como 13 agentes heridos.

Por parte de los sicarios, al menos cuatro murieron, y se desconoce a los heridos porque se los llevaron a todos.

Fotografía Especial

clh

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