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Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Residentes ayudando indocumentados

14 Octubre, 2018
Érika Nieto

Los jueces están ganando en algunos condados en el estado de California y están desapareciendo la categoría de Ciudades Santuario dejando sin protección alguna ante la autoridad a miles de migrantes indocumentados que ahí trabajan y estudian.

Por lo menos en 121 localidades de California, estado que se caracteriza por estar entre los que tienen mayor número de paisanos radicando sin documentos legales, están haciendo a un lado los beneficios de protección de las ciudades santuario.

Mientras que en algunos lugares de Texas, algunas personas a través de volantes, están ofreciendo hasta 100 dólares de recompensa para quien denuncie a un indocumentado y se lo lleve la redada.

Así que las organizaciones pro-migrantes, residentes y la iglesia se organizan por separado para apoyar desde su trinchera al mayor número de indocumentados posible.

Las organizaciones asesorando y organizando a la sociedad para alertar a través de redes sociales sobre las redadas; la iglesia aceptando al interior de sus edificios religiosos a familias de migrantes que busquen protección ante una inminente advertencia de deportación.

Últimamente llama la atención de los medios de comunicación allá en California de un grupo de ciudadanos residentes que están organizados para dar rondines en zonas fronterizas como San Diego para ayudar a migrantes que estén perdidos o escondidos de los agentes migratorios en las montañas o en algunos rincones de la región.

Y es que, el ambiente polarizado creado por el actual gobierno, las nuevas medidas impuestas para disminuir considerablemente y a toda costa el ingreso de indocumentados a Estados Unidos, pero, sobre todo, la grave crisis humanitaria que se vive en todos los estados fronterizos a causa de la separación de familias está generando que muchos residentes desborden su ayuda en favor de quienes buscan el sueño americano cruzando ilegalmente.

Las cifras y las imágenes constantes de la separación de los menores de sus padres, de niños que han sido deportados sin que sus padres se enteren y viceversa, así como de los adolescentes movidos una y otra vez a diversos centros de detención sin un registro ordenado de su estancia, está provocando que los residentes se organicen para rescatar a los migrantes mucho antes de que sean encontrados por la patrulla fronteriza.

Obviamente la clandestinidad es la protectora de estos residentes que apoyan indocumentados.

La situación no parece disminuir pues ni los migrantes dejan de arribar a la frontera, ni los opositores radicales dejan de exigir que su gobierno termine con tanto indocumentado, ni las organizaciones pro-migrantes de apoyar la versión de que la mano de obra migrante es la que colabora a la grandeza económica de ese país y que merece que sus derechos humanos sean defendidos, así como una nueva oportunidad de salir adelante.

Comentarios vía twitter: @erinife

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