*

Martes, 23 de Abril de 2019

Y después de Antorcha, ¿quién sigue?

4 Febrero, 2019
Aquiles Córdova Morán

No tengo ninguna duda: desde lo más alto del poder político en México se ha puesto en marcha una maquinaria mediática que busca convertir al Movimiento Antorchista Nacional en una organización de forajidos a los que es necesario poner tras las rejas o aniquilar, como si fuéramos peligrosos delincuentes. Vámonos más despacio. 

En su edición del 27 de enero, la revista Proceso acusa sin pruebas que tres líderes antorchistas están implicados en el robo de combustible en San Martín Texmelucan, Puebla. No es la primera vez que uno de sus reporteros culpa de actos criminales a nuestra organización sin preocuparse por presentar las pruebas obligadas. La revista en cuestión titula así su portada: “Los huachicoleros: quiénes, dónde, cómo”, y asegura que “en el corredor poblano” en el negocio ilegal de hidrocarburos “los posibles implicados son Jesús Kamez (sic) Manzano, Friné Soraya Córdova Morán -presunta exdiputada federal- (¡sic!) y Aristóteles Campos Flores, líder de Antorcha Campesina”. Así nada más. ¿Pruebas? Cero. ¿Documentos oficiales que lo demuestren? Cero. ¿Testimonios contra ellos? Cero. ¿Declaraciones contundentes de la justicia que los incriminen? Cero. ¿Algún vecino que los señale? Cero. ¿Denuncias por sus actos criminales? Cero. ¿Alguna nota previa en la prensa que los relacione con el ilícito? Cero. Nada, nada, nada. Sin embargo, la revista “más profesional de México” “descubre” que los verdaderos peces gordos del huachicol en Puebla son… ¡los líderes antorchistas!

La acusación es tan absurda, tan carente de mínimo rigor probatorio y tan ausente de cualquier atisbo de razón, que la única respuesta que merecen es el silencio indiferente ante la insensatez; pero tratándose, como se trata, del último capítulo (hasta ahora) de una guerra de desprestigio y criminal contra el Movimiento Antorchista, es preciso decir algunas cosas que le aclaren a la opinión pública qué se busca con esta guerra sucia y cuáles son los peligros que encierra.

Primero, la defensa de mis compañeros. El licenciado Jesús Antón Cámez Manzano es un joven egresado de la Facultad de Economía de la UNAM que decidió unirse de tiempo completo a las filas del antorchismo dejando a un lado la holgada vida que su profesión y sus resultados académicos le auguraban, para ir a compartir el pan y la sal con los pobres de México; vive modestamente y puede mostrar, a Proceso y a quien sea, resultados palpables de su defensa de los humildes. El Ingeniero Aristóteles Campos es un antorchista de muchos años, que siempre se ha destacado por su sencillez y buen trato con la gente; fue líder de nuestra organización en la Sierra Norte de Puebla, donde miles de campesinos le están agradecidos por sus resultados en la consecución de obras y apoyos; es integrante del Comité Estatal de Antorcha en Puebla gracias a sus méritos propios y, desde hace seis años, lidera a más de 15 mil de colonos, campesinos y comerciantes de la zona de San Martín Texmelucan, quienes pueden dar fe del gran trabajo de gestión desplegado por él. Finalmente, la doctora Soraya Córdova Morán: es médico cirujano por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y tiene el grado de Maestría por la misma Casa de estudios; no es “presunta exdiputada”, sino que fue diputada federal y durante su gestión en ese cargo logró la nada despreciable cantidad de 2 mil 200 millones de pesos en obras para colonias y pueblos humildes en todo el estado, que pueden ser verificables una por una por Proceso, es integrante de la Dirección Nacional de Antorcha, del Comité Ejecutivo de nuestra organización, vicepresidenta del Comité Estatal de Antorcha en Puebla y es la líder del bastión poblano más numeroso y aguerrido, el de la capital del estado, que agrupa a poco más de 100 mil antorchistas. Por si fuera poco, todavía se da tiempo para presidir la Comisión Cultural Nacional del Movimiento Antorchista, comisión encargada de la organización de las Espartaqueadas Culturales que este sábado 2 de febrero iniciarán en su vigésima edición con la participación de más de 20 mil artistas de todo el país. Estos son los “peces gordos” del huachicol en Puebla, según Proceso.

Proceso miente y lo hace tan estúpidamente que un niño de pecho se doblaría de risa de su “reportaje” principal. No esperamos una retractación o una disculpa, porque el ataque es venal y por encargo. Y la pregunta es: ¿encargo de quién?

En su conferencia mañanera del martes 29 de enero, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que Hacienda está investigando el manejo de las estaciones de distribución de combustible del Movimiento Antorchista (¿y por qué?, pregunto yo. Como cualquier mexicano, tenemos derecho a saber por qué se nos investiga y bajo qué cargos). Pero, acto seguido, dijo: “Quiero señalar de que lo de Antorcha Campesina no es del sexenio pasado, ya tiene tiempo (…) son prácticas…, es como lo del robo de combustible, no fue el sexenio pasado, viene de tiempo atrás”. Yo pienso que el presidente de los mexicanos no habla sin pensar en lo que dice y mide con precisión cada una de sus palabras, de manera que ejemplificar “lo de Antorcha Campesina” con “lo del robo de combustible” no es gratuito, tiene un objetivo preciso: sembrar en la mente de los mexicanos la siguiente línea de pensamiento: Antorcha, investigación, robo de combustible. 

Así se explica que, desde hace unas semanas, un importante sector de la prensa nacional se muestre muy interesado en señalar al Movimiento Antorchista Nacional como una organización que se sostiene económicamente de dinero mal habido o de dudosa procedencia: es decir, como una organización criminal a la que hay que perseguir y, de ser preciso, aniquilar. Así se explica el ataque de Proceso que nos liga con el robo de combustible en Puebla o el de Televisa que “descubre” que nuestra organización tiene 50 gasolineras en todo el país e insinúa que son ilegales.

Tras la lluvia escatológica de los medios nacionales, como hongos en su ambiente, florecen los medios estatales de poca monta que hacen sus “investigaciones” para “probar” que Antorcha es una organización criminal. La campaña nacional permea a los medios estatales para repetir una y otra vez la misma mentira y callar una y otra vez las pruebas que la respalden. Veamos algunos ejemplos: el 30 de enero, en el portal poblano status.com, apareció una columna firmada por un fulano llamado Jesús Manuel Hernández que dice, en la parte que me interesa: “Dos o tres veces en la última semana, el presidente López Obrador se ha referido a uno de los grupos involucrados con el robo de combustible (para el columnista no hay duda de que robamos combustible), llamándolo ‘antorcha mundial’. De ahí varios medios informativos como la revista Proceso o el portal SinEmbargo, se han dado a la tarea de publicar sendas investigaciones (¿cuáles, don Jesús?) basadas en documentos oficiales (Ah, caray… ¿qué usted los conoce?) sobre la íntima relación (¿ya no solo somos “posibles implicados”?) del grupo fundado en Tecomatlán, Puebla, con el huachicoleo”. O don Jesús ya chochea y se traga entera la farsa de Proceso o de plano anda muy urgido de congraciarse con el partido en el poder para que le avienten algunas monedas… aunque deba arrastrarse por ellas. Pero no es el único. Otro portal poblano urgido de notoriedad, propiedad de los pseudoperiodistas Iván Tirzo y Elvia Cruz, tituló una de sus breaking news: “AMLO investiga a líder de Antorcha Campesina Puebla por huachicol”. ¡Estos se descarriaron! ¡No cabe duda que el hambre aprieta! Y lo mismo pasa en Veracruz, en donde el periódico El Buen Tono afirma sin pruebas: “Líderes antorchistas son huachicoleros”. Con el mismo guion, aparecen notas que cuestionan la legalidad de la actividad financiera de nuestro movimiento en Chiapas, Sonora, Guerrero y otros estados.

La campaña nacional para criminalizarnos busca inyectar en la cabeza de los mexicanos la idea de que, bajo el tenor de la lucha contra la corrupción que el Gobierno federal prometió en campaña, somos los primeros en la línea de fusilamiento, con la salvedad de que a nosotros no se nos ha probado nada. Me llamó la atención, por eso, un comentario aparecido en redes sociales de un fulano de Soteapan, Veracruz, que, el día 28 de enero, exigió en su cuenta de Facebook al Presidente de la República “que se les investigue a estos parasitos (sic) y se les enjuicie”. Como éste ya circulan en las redes sociales miles de mensajes “ciudadanos” que exigen penas duras contra Antorcha o que nos amenazan de muerte. El círculo vicioso está completo: el Gobierno investigando sin razón a nuestra organización, los medios criminalizándola y “probando” que somos delincuentes y, finalmente, los pejezombies o los ciudadanos menos preparados para resistir un embate mediático tan brutal exigiendo al gobierno juicio y castigo. Con qué se sostiene este nuevo coliseo fascista: con cero pruebas y una poderosa maquinaria de medios de comunicación y redes sociales que mienten por consigna. ¿Sabe usted en qué termina el numerito? En la represión abierta y sangrienta de los nuevos enemigos públicos.

Sostengo que todos los ataques, desde el más poderoso hasta el del portal de internet más insignificante, están conectados por un guion central cuyo objetivo es criminalizar el derecho de los pueblos a organizarse y exigir mejores condiciones de vida en serio a quien nos gobierna, porque eso afecta los intereses económicos que se esconden tras el poder político. Sostengo que eso es violatorio de la ley. Sostengo que eso se llama fascismo y que, si no lo frenamos a tiempo, entraremos a una edad oscura en la que “un solo dedito” decidirá, como los emperadores de la Roma imperial, quién vive y quién muere. Los mexicanos de buen corazón y las organizaciones limpias deberían pensar en esto: Y, después de Antorcha, ¿quién sigue?

Vistas: 557