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Martes, 23 de Julio de 2019

Mario Marín, el regreso del Jedi tricolor

20 Marzo, 2019
La corte de los milagros

El ex gobernador Mario Marín Torres está valorando —y en serio— no ser un actor político más en estas elecciones extraordinarias, sino aprovechar éstas para salir del ostracismo político al que se vio sometido durante el morenovallismo, en complicidad con el presidente Enrique Peña Nieto.

Aunque las circunstancias para el PRI no son nada favorables, por el descrédito del partido y el éxodo de dirigentes y militantes a Morena y otros partidos, Marín y algunos de sus operadores creen que el tricolor puede recuperar mucho del terreno perdido en los últimos años y convertirse en la segunda fuerza política de la entidad.

El reto no es menor, pues en los comicios para gobernador del 1 de julio de 2018, el PRI quedó en tercer lugar —abajo de Morena y el PAN— al computar 555 mil 41 votos, que representaron apenas el 18.36% de la votación total.

En la peor derrota electoral de toda su historia el PRI poblano sólo pudo ganar 4 diputaciones locales (1 de mayoría y 3 de representación proporcional) de un total de 41; y 74 de 217 presidencias municipales, varias de las cuales son sólo de apariencia, pues en los hechos sus alcaldes ya trabajan o son aliados de Morena y su candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Marín y sus operadores estiman que tras la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso y el senador Rafael Moreno Valle, y la derrota de Alejandro Armenta Mier frente a Luis Miguel Barbosa en el proceso interno de Morena, varios cuadros priístas estarán de regreso en el tricolor, ya que en el PAN son mal vistos y en Morena son tratados de oportunistas y sabandijas.

Los marinistas creen que si parte de estos operadores se reintegran al tricolor, si Mario Marín reagrupa a su equipo y a sus seguidores en municipios y poblaciones de la Sierra Norte, la Mixteca y la Sierra Negra, y si el candidato a la gubernatura Alberto Jiménez Merino y sus coordinadores de campaña en el estado y la capital, Valentín Meneses Rojas y Ramón Fernández Solana se emplean a fondo en tierra y con las estructuras, el PRI podría si no ganar las elecciones extraordinarias, sí convertirse en la segunda fuerza política de la entidad.

El ex gobernador está casi decidido a regresar a la escena pública. Cree que puede hacerlo y que las circunstancias podrían jugar a su favor ahora que los priístas andan sin asidero y urgidos de una figura que les diga cómo y por dónde.

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