Lo que Marcelo Ebrard hizo en 2008 —hornear galletitas en la TV— no fue ridículo: fue increíblemente cursi. Se vio tan amanerado (definición de la RAE: falto de naturalidad, rebuscado) que perdió el respeto de la izquierda que se toma en serio la lucha para cambiar el sistema político.
Lo que ha hecho en estos días —14 años más viejo— además de cursilísimo cae en el peor de los ridículos.
¿Qué hizo el canciller Ebrard? Él mismo lo dio a conocer en Twitter.
1.- Pintar cerámica en Talavera de la Reyna (con pinceles antiguos)
.2.- Fabricar mole en Puebla (”gracias a Dolores”).
3.- Manejar autobuses eléctricos en Ciudad Madelo (errata incluida).
Los sinónimos de cursi
Ebrard, ni duda cabe, es tan cursi (pretende ser fino, pero resulta pretencioso) que honra todos los sinónimos de esta palabra:
√ El canciller es repipi: pedante.
√ Marcelo, sin duda, luce afectado: su comportamiento ni es natural ni es sencillo.
√ Ebrard se ve fingido: falso, ficticio o simulado, aunque quiera parecer real.
√ El titular de la SRE puede ser descrito como relamido: se arregla y acicala excesivamente para las fotos.
Columna de Federico Arreola
Foto:Especial
cdch