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Sábado, 4 de Abril de 2020

En Cuautinchan, mientras la gente duerme, Cemex abre las válvulas del horno para “envenenar” el aire

No se trata de neblina es un polvo denso y de olor pestilente que penetra a través de las rendijas de puertas y ventanas de las casas donde habitan al menos unas 5 mil personas
Martes, 18 de Febrero de 2020 07:21

Cuautinchan, Pue.- Mientras la población duerme, todos los días entre las 2 y 5 horas de la madrugada, la empresa Cemex Planta Tepeca libera las válvulas del horno que facilita la trituración de la piedra y que son alimentadas con basura que trasladan en tráileres desde la Ciudad de México y otros estados de la periferia.

En Zacatepec se denunciará a quien contamine el río MetlapanapaAcusan a que queserías de contaminar barranca en TexmelucanEsta nube de humo blanco invade las calles del pueblo de la Concepción Pardiñas, junta auxiliar del municipio de Cuautinchan, que se ubica a espaldas de la cementera más grande de América Latina y que para julio próximo será del mundo.

No se trata de neblina, sino de un polvo denso y de olor pestilente que penetra a través de las rendijas de puertas y ventanas de las casas donde habitan al menos unas 5 mil personas.

La polvadera va acompañada de un tufo nauseabundo que ha provocado la aparición de plagas de enormes moscas negras que merodean dentro de las viviendas, mercados y puestos de comida.

La asociación civil Grupo Cuautinchan afirmó que esta contaminación está relacionada con una serie de enfermedades estomacales y respiratorias, como alergias y asma, que han presentado principalmente niños y ancianos.

La Jornada de Oriente realizó este fin de semana un recorrido en el pueblo de Pardiñas para escuchar a sus habitantes, quienes coincidieron que la quema de desechos los está enfermando.

“Llevo tiempo con una carraspera en la garganta y un moco que me sale por las mañanas, y mis hijos padecen seguido de infecciones en los ojos”, aseguró uno de los lugareños, que ha optado por utilizar un pañuelo como cubrebocas para salir de su casa.

Esta misma persona reveló que en una visita al médico, al que explicó las condiciones en que vive, diagnóstico que las enfermedades en los ojos y vías respiratorias son generadas por respirar polvo y gases que emanan de la quema de basura de la cementera.

Asegura Cemex que el combustible alterno Firsu reduce la emisión de CO2

En una consulta al portal oficial de Cemex, la empresa “socialmente responsable” informa que utiliza residuos sólidos inorgánicos integrados en el combustible alterno, al que llama Firsu, que maximiza el reciclaje, reduce la emisión de Dióxido de Carbono (CO2) y prolonga la vida útil de los espacios destinados al confinamiento, según declaraciones de Enrique de Hoyos, asesor senior de Sustentabilidad de la transnacional.

Sin embargo, para quienes habitan Pardiñas lo que se quema en los hornos de la compañía Cementos de México (Cemex) no es más que basura de otras ciudades que llegan a contaminar la tierra, el agua y el aire.

“Hemos sido pacientes, pero vamos a dar el paso para frenar los abusos de Cemex, ahora que construyó dos hornos más que acabaran con nuestras vidas”, dijo una sexagenaria de nombre María.

La mujer que accedió a una entrevista, a pesar del hermetismo que se guarda entre los pobladores de hablar de la empresa, comentó que existe una preocupación constante porque ahora no será uno sino tres hornos los que estarán emitiendo gases.

“Si llevamos varios años respirando el humo de un solo horno, ahora que pongan a trabajar los tres nos vamos a ir muriendo lentamente”, reclamó, luego de señalar que Cemex solo ha traído problemas y no desarrollo a las comunidades.

Dedicada a las labores del campo y el hogar, María informó que hoy más que nunca la migración hacia los Estados Unidos de Norteamérica ha ido en aumento, a pesar de ser un pueblo colindante de una empresa de la magnitud de Cemex,

“Aquí no hay trabajo, ya no hay tierras ni agua para alimentarnos; más de 100 muchachos se han ido en el año al otro lado; por eso decimos no puede estar una empresa por encima de la gente”, condenó.

La carretera que comunica a las comunidades de Santa Cruz Ajajalpan y Concepción Pardiñas se encuentra cerrada porque maquinaria de Cementos de México que relamina el acceso principal a ambos pueblos.

La obra no ha sido bien recibida por algunos lugareños, quienes afirmaron que no están dispuestos a pedir obra pública a cambio de que Cemex continúe envenenando el aire.

Quienes han tenido la oportunidad de ir a la universidad y regresaron a Pardiñas a trabajar sus tierras demandaron que la empresa utilice otro sistema para generar energía, ya sea eólica o a través de páneles solares.

Otros son más directos: “Cemex dice que apoya al pueblo de Pardiñas, pero nadie trabaja en la planta; el 30 de abril, en el Día del Niño, nos mandan payasitos y a regalar pelotas de cinco pesos a nuestros hijos”.

Cuando el olor es más repulsivo, comentó que la empresa manda a fumigar las casas y las calles de la localidad.

Por esta razón, los pobladores pidieron la intervención de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales para que realice una investigación y estudios técnicos para determinar el nivel de contaminación, y así buscar la sanción a la empresa.

Traslado de basura a otra jurisdicción violenta la ley y la soberanía de los municipios: ambientalista

En una entrevista concedida por el ambientalista Jorge Tadeo Vargas, miembro de la Alianza Global por Alternativas a la Incineración (GAIA, por sus siglas en inglés) reveló que el gobierno de la Ciudad de México y la empresa Cemex mantienen un convenio vigente para el traslado y la quema de 12 mil toneladas diarias de desechos sólidos y urbanos, entre la planta de Tepeaca, en el estado de Puebla, y Huichapan, en Hidalgo.

El también el especialista del Laboratorio de Investigaciones en Desarrollo Comunitario de Toluca informó que la incineración de residuos como llantas en hornos, y algunos a cielo abierto, sirve de combustible para echar a andar las cementeras.

Vargas informó que Cemex es una de las principales empresas beneficiadas por la crisis que suscitó la falta de espacios para depositar la basura en la capital del país, ante el cierre del Bordo Poniente, el relleno sanitario ubicado en el estado de México, considerado el más grande de Latinoamérica.

Desde septiembre de 2011, señaló que el gobierno de la Ciudad de México paga a la firma transnacional 140 pesos por cada tonelada de residuos con valor calórico (trapos, llantas, plásticos, etc.) que traslada a sus plantas de producción de cemento, incluida la de Tepeaca, para luego utilizarla como combustible.

Al respecto, alertó que el traslado de desechos sólidos y urbanos procedentes de la Ciudad de México podría aumentarse a Tepeaca, por arriba de los 6 mil toneladas, luego que la comunidad de Huichapan logró clausurar la empresa Proambiente, filial a Cemex.

Informó que las cementeras han hecho un negocio redondo, pues además de consumir la basura también crearon empresas para supuestamente tratar la incineración de los desechos, los cuales podrían estar violando la norma ambiental.

En el caso de Cemex Tepeaca, dijo al último, que cuenta con hornos que no están siendo supervisados o regulados por ninguna autoridad.

“Es patético que pueda llegarse al punto de hoy, sin que exista un monitoreo ambiental ni epidemiológico de lo que resulta de la quema de metales pesados y residuos en Cemex Tepeaca y Cruz Azul en Tuzuapan”, reclamó.

Más allá del problema de la contaminación, con el traslado de los residuos a otra jurisdicción, afirmó, se violenta la ley y la soberanía de los municipios que son los responsables de su manejo.

Información y fotografía de Yadira Llaven/La Jornada de Oriente

clh

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