*

Domingo, 20 de Septiembre de 2020

Hablar de un marido siempre es difícil: Pérez Popoca

Karina Pérez Popoca afirma que ha dejado de lado los resentimientos contra quienes la persiguieron cuando era activista para ejercer la presidencia en beneficio de los sanandreseños
Lunes, 7 de Septiembre de 2020 17:27
|
Municipios Puebla

San Andrés Cholula, Pue.- En el contexto de muchas versiones que la ven como candidata de nuevo a la presidencia municipal de San Andrés Cholula, Karina Pérez Popoca no se deja seducir por la palabrería. Incluso desconfía de ésta. En esta larga conversación con ContraRéplica Puebla, muestra un lado inédito y revelador: la historia que vive cotidianamente con su compañero de vida y crítico de su gobierno a la vez. Metida en esa dualidad, prefiere entender que descalificar. También hace lo mismo con Adán Xicale, quien fue su compañero de ruta durante varios años. El diablo en sus múltiples formas no podía estar ausente en esta charla.

San Andrés cuenta con 200 negocios con distintivo de buenas prácticas de salud Destina Teutli 5.5mdp al programa Dignificando HogaresMario Alberto Mejía (MAM): Tú vienes de una lucha social de años. Vienes del activismo político. ¿Qué ha pasado con tus compañeros de ruta? Porque en esa lucha unos se van quedando y se van volviendo hasta distantes.

Karina Pérez (KP): Son los costos que se tienen que pagar cuando alguien toma el ejercicio de la función pública. Yo soy fiel a mis convicciones de luchadora social, de activista política. No los he dejado. Y con esas mismas convicciones tomo las decisiones como presidenta. Las personas por las que me preguntas siguen luchando todos los días por alcanzar la ansiada justicia que todos hemos buscado, pero algunos no han entendido que cuando tú llegas a ser gobierno dejas de ser oposición, y debes generar condiciones de gobernabilidad que le permitan al ciudadano vivir en un entorno de paz.

Yo puedo sentarme con todos. A alguien le escuché un día decir: "Siéntate con el diablo, pero no llegues a acuerdos". Yo lo he hecho. ¿Sabes por qué? porque a mí nunca se me ha olvidado, y no se me olvida, que Judas, antes de ser traidor, fue discípulo. Y el diablo, antes de ser diablo fue ángel.

Yo soy una mujer que habla de valores y no podría caer en ese fácil vicio que te da el poder: perderte, emborracharte con una copa de vino que representa tres años de gobierno, y desconocer de dónde vienes y a dónde vas a regresar. Por eso los compañeros están ahí: esperando, siendo críticos del gobierno municipal… En una Secretaría de despacho, no te voy a decir cuál, alguien comentaba y me decía: "Presidenta, presidenta, afuera tenemos muchos detractores, muchos, pero adentro, adentro tenemos muchos traidores."

MAM: En tu propia casa tienes disidencia, y en tu propia casa enfrentas señalamientos críticos, presidenta. Tu esposo ha hecho declaraciones públicas sobre tu gobierno. ¿Cómo traduces eso? ¿Cómo lo entiendes? ¿Cómo lo vives?

KP: Como cualquier pareja. Las diferencias en mi casa son de política y por lo mismo tienen un alto grado de fogueo. Vamos a cumplir 24 años de casados. A lo largo de estos años le tengo que agradecer a mi compañero de vida que me haya fogueado al alto horno y que haya hecho de mí una mujer de templanza y de fortalezas.

Porque esa manera de ser crítico, esa manera de ser incisivo en los pensamientos y en las determinaciones, ha forjado a esta mujer a tener el carácter para llevar las riendas de este importante municipio.

Javier, que es como se llama mi esposo, es más luchador social y más activista que yo. Es todavía más soñador que yo, más utópico. Él tiene una sensibilidad distinta. Yo soy más sensible, más empática. Él es más fuerte. Es una lucha de poderes interesante. Para nadie es fácil, y menos para una familia.

Chocamos. Chocamos invariablemente en muchos posicionamientos, pero jamás pronunciaría alguna mala palabra en contra de mi compañero de vida. Es el padre de mis hijos. Es quien me regaló dos tesoros impresionantes. Es el que me regaló dos motores de vida. Es el que hace que mi corazón lata todos los días. Estoy agradecida con él y con la vida por haberme permitido conocerlo y aprenderle. Porque esto que escuchas también es gracias a él.

MAM: ¿No es como estar casada con Lenin queriendo tomar el Palacio de Invierno?

KP: Pues aquí no tenemos Palacio de Invierno. (Risas).

MAM: Pero sí un Lenin crítico y revolucionario.

KP: Claro, por supuesto, pero también es un derecho ganado. No, no me pongas ese "derecho ganado" porque me oí como la presidenta de Puebla. (Risas). Fíjate que también es un derecho construido dentro de la razón para que Karina pudiera salir a luchar, a formarse, a trabajar en la radio, en la Casa de Cultura, en el comité de la secundaria, en la defensa del territorio de su junta auxiliar, en las campañas políticas. Para todo eso necesité de un hombre que me entendiera y me comprendiera, y que creyera en mí. Un hombre al que pudiera abrazar como ocurrió en 2014, cuando me despedí de él al salirme de mi casa por la persecución política.

MAM: En la época en la que Adán Xicale termina en la cárcel y en la que tú habías entrado a la presidencia municipal irrumpiendo a la fuerza, ¿no?

KP: Así es lo que dicen los medios: que irrumpí a la fuerza. ¡Jamás, Mario Alberto!

MAM: ¿No es cierto?

KP: Jamás. No.

MAM: ¿Es un mito genial?

KP: El gobierno de Leoncio Paisano nunca lo pudo demostrar ante la Fiscalía cuando le pidieron que exhibiera los videos en donde yo hacía ese acto que se narra en esa historia macabra.

MAM: Pero te hubiera encantado hacerlo.

KP: Pues no te voy a decir que no, porque la verdad sí. (Risas). Por otra parte hablas de Adán. Te voy a decir algo: la lealtad es una cosa muy grande que no debo esperar de personas pequeñas, y que yo misma debo darla para no formar parte de esas personas pequeñas. A veces no entendemos —en el proceso en el que estamos como gobierno— que dejamos de ser oposición. Por supuesto que a cualquiera le interesaría compartir el poder que ostenta la presidenta municipal, y beneficiarse de ese poder. Pero yo tengo una misión que es la colectividad. Y romper privilegios afecta a otros, pero beneficia a muchos.

Jamás voy a decir nada en contra de nadie, ni voy a hablar mal de los demás, porque eso hablaría más mal de mí que de ellos. Solamente voy a ser muy enfática en algo: yo llegué a ser una orgullosa presidenta municipal de la Cuarta Transformación. Y sí creo en el no mentir, en el no robar y en el no traicionar. Y bajo esos preceptos creo que no tengo jamás que denostar al hombre que en su momento estuvo dentro de la cárcel para luchar por los intereses del pueblo de San Andres Cholula. Sería egoísta, sería injusta y estaría perdiendo el sentido más grande que es el de la gratitud.

Nosotros conocemos a fondo la historia del proceso que vivimos los diez perseguidos políticos durante la era del morenovallismo con las diez órdenes de aprehensión. Y también conozco el proceso de los cuatro encarcelados: los hermanos Tlachi y Adán y Paul Xicale. Hubo también un pueblo —la comunidad de San Bernardino Tlaxcalancingo, de donde soy originaria— que apoyó en todos los sentidos: social, económica y políticamente para alcanzar su libertad a través de los amparos.

MAM: ¿Te duelen las diferencias que has tenido con Adán Xicale?

KP: No, no me duelen esas diferencias porque no lastiman a Karina Pérez. Yo voy a seguir luchando por lo que creo. Lo he hecho a lo largo de esta historia. Sola, acompañada. Se van unos, llegan otros, pero todo forma parte del ciclo de la vida.

No me duele esta situación que se vive hoy con Adán. Cada uno tiene muy clara la posición en la que se encuentra. La historia nos juzgará a todos, y nos juzgará por lo que decimos, por lo que hacemos y la manera en que nos comportamos. Yo tengo la conciencia tranquila de saber que no difamo ni calumnio.

MAM: Hubo momentos claves en esta historia en los que tuviste que sentarte con gente con la que no congeniabas, ¿no? Gente que incluso te persiguió.

KP: ¡Sí! Ya como presidenta municipal tuve que convivir con un Manuel Alonso que nos persiguió cuando estuvo al frente de la Secretaría de Seguridad en San Andrés Cholula. Conviví en el ejercicio de gobierno como presidenta y él como secretario de Seguridad Pública del estado. Todo muy institucional. ¿Qué hubiera ganado si sacara mi lado de oposición y de resentimientos? No, Mario Alberto, ya dejé eso donde tenía que quedarse. No para olvidarlo, lo aclaro, sino para tener muy presente las decisiones y las acciones que tenía que tomar. Cuando tenía yo que tratar con el Secretario —para generar condiciones de seguridad para los habitantes de San Andrés—, no iban las emociones de la presidenta: iba la investidura. Y eso ocurrió con otros muchos más que tuve y he tenido que tratar en el interinato, en el gobierno actual, en los días que duró el gobierno de la finada Martha Erika (Alonso Hidalgo). Siempre fue lo mismo: la cabeza al frente, la mirada fija, las emociones controladas y los valores bien puestos para relacionarme con todos aquellos personajes que en su momento le hicieron daño al municipio de San Andrés Cholula.

MAM: Hace unos momentos dijiste que te has sentado con el diablo. No sé por qué pensé que el diablo son los desarrolladores inmobiliarios que están tan metidos en este municipio. (Risas).

KP: El diablo son todos aquellos personajes tanto en la vida política como en la vida social que creen que pueden tentar a la presidenta municipal como tentaron a Jesús cuando estuvo cuarenta días en el desierto. No sólo hablo de desarrolladores. Hablo de todos esos personajes —políticos, sociales, culturales, y de cualquier otra índole— que creen que pueden hacer caer en la tentación a la presidenta. Este ejercicio me ha permitido separar la paja del trigo. Prefiero quedarme con el trigo.

MAM: El gobernador Miguel Barbosa dice que él no se sienta con gente que le va a proponer negocios o que le va a hablar de dinero. ¿Tú qué haces ante ese tipo de gente?

KP: Yo también me reservo el derecho de admisión. (Risas). Comparto lo que dice el jefe. Muchos están acostumbrados a arreglar asuntos en restaurantes, en cafés, en cenas, en comidas. No soy de ésas. Los asuntos se arreglan en las oficinas. En este caso: en presidencia o en la Secretaría que corresponda. Siempre en el contexto de un ejercicio honesto de transparencia.

Con información de ContraRéplicaPuebla

ES/CLH

Vistas: 925