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Martes, 18 de Enero de 2022

Andrés Manuel y las tres palabras de la venta de Banamex

Mexicanos (y una sola mexicana) al grito de ¡¡¡comprar!!! Pero debe quedarse con el Banco Nacional de México solo quien mejor garantice no mexicanizar, sino también eficientar y eficientizar
Viernes, 14 de Enero de 2022 08:48
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Municipios Puebla

Son tres palabras,

solamente mis angustias,

y esas palabras son:

cómo me gustas Banamex.

BANCARIZACIÓN DEL CLÁSICO DE OSVALDO FARRÉS

Las tres palabras

Las tres, sin duda, derivan del bolero de Osvaldo Farrés, nacido en Quemado de Güines, Cuba. Aquí se cita completa la bella canción del quemadense:

Oye la confesión

de mi secreto,

nace de un corazón

que está desierto.

Con tres palabras

te diré todas mis cosas,

cosas del corazón

que son preciosas.

Dame tus manos, ven,

toma las mías

que te voy a confiar

las ansias mías.

Son tres palabras,

solamente mis angustias,

y esas palabras son:

cómo me gustas.

Osvaldo Farrés

OSVALDO FARRÉS

Un ‘No te preocupes Delfina’, versión 4TEl IMSS y la STPS trabajan estrategia conjunta para que se acepten los permisos Covid 19Y es que, resulta clarísimo, cómo nos gusta Banamex. Gusta a los y las inversionistas. Gusta a los otros bancos. Gusta al gobierno de México. Gusta al público.

Ese hecho, que algunas personas interpretan como negativo para la economía nacional, podría ser lo mejor que le ha pasado al sistema financiero mexicano, si —y solo si— se opera de la manera correcta.

Las tres palabras del bolero —cómo me gustas— deben traducirse en otras tres palabras para guiar en la ruta correcta la venta de Banamexmexicanizareficientar y eficientizar.

Mexicanos (y una sola mexicana) al grito de ¡¡¡comprar!!!

El presidente Andrés Manuel López Obrador subrayó la primera: mexicanizar. Qué gran oportunidad de recuperar soberanía económica..., y, conste, no es rollo populista, sino una necesidad de hacer las cosas en la lógica más provechosa para México.

No hablo de que Banamex deba ser propiedad de la nación, sino de que debe quedar en manos mexicanas, de empresarios y empresarias de nuestro país.

Andrés Manuel López Obrador mencionó a algunos inversionistas de nuestro país con capacidad para comprar Banamex:

√ Carlos Hank González.

 Carlos Slim Helú.

 Ricardo Salinas Pliego.

√ Javier Garza Calderón.

Hay otros empresarios mexicanos —y una única empresaria mexicana— que podrían ir por Banamex. Cito los nombres que más se han mencionado:

√ Antonio del Valle Perochena.

 Alfonso Romo Garza.

√ Roberto Hernández Ramírez.

√ Alfredo Harp Helú.

√ María Asunción Aramburuzabala Larregui.

√ Olegario Vázquez Aldir.

√ Germán Larrea Mota Velasco.

√ Alberto Baillères González.

√ Julio Villarreal Guajardo.

√ Carlos Bremer Gutiérrez.

La opinión del presidente

En nuestro sistema político, no puede haber la menor duda, la palabra presidencial cuenta, y mucho. Así que la opinión de Andrés Manuel tendrá un enorme peso a la hora de decidir quién será el nuevo propietario o la nueva propietaria de Banamex.

Antes de que se escandalicen los partidarios —como yo, por cierto— del neolibealismo, recordaré que un (pésimo) presidente neoliberal, Vicente Fox, desempeñó un papel de la mayor relevancia cuando Banamex se vendió a Citigroup: el esposo de la señora Marta decidió que no pagaran impuestos los anteriores dueños del banco, algo que en los hechos significó una estafa a la nación.

Tarjeta roja a los dos que no pagaron impuestos

En el video en el que habló de mexicanizar Banamex, Andrés Manuel mencionó el pecado —no pagar impuestos—, pero no a los pecadores de aquella venta. No hacía falta: todos sabemos que se refería a Roberto Hernández y a Alfredo Harp. Así que estas personas si saben contar, ya saben que no cuentan con el visto bueno del presidente.

¿Que no están interesados ni el señor Hernández ni el señor Harp? Hoy en su columna de El FinancieroDarío Celis recuerda que en 2014 ellos intentaron recuperar Banamex, sin éxito entonces. Tampoco lo tendrán en 2022. Quizá no están ya en el juego porque el árbitro (AMLO) les ha sacado la tarjeta roja.

Los diccionarios

No soy experto en temas de lenguaje. Consulto, entonces, el sitio de internet de la Real Academia Española. A veces resulta bastante útil hacerlo, a veces no tanto.

La RAE, en la red, presenta cuatro diccionarios:

√ El Diccionario de la lengua española.

√ El Diccionario panhispánico de dudas.

√ El Diccionario histórico de la lengua española.

√ El Diccionario de americanismos.

Creo sinceramente que, además de mexicanizar, hay otras dos palabras clave en la venta de Banamex: eficientar y eficientizar.

Busqué las definiciones de tales palabras en los diccionarios de la Real Academia Española, pero solo aparecen en una de tales obras, el Diccionario de americanismos.

√ Mexicanizar: “Dar o conceder a algo características o rasgos propiamente mexicanos”.

√ Eficientar: “Hacer algo eficiente, aprovechar algo al máximo”.

√ Eficientizar: “Optimizar algo o mejorar su eficiencia”.

Una de las tres palabras, eficientar, aparece en el Observatorio de palabras de la RAE, algo tan ridículo como para ofrecer “información sobre palabras (o acepciones de palabras) y expresiones que no aparecen en el diccionario (el Diccionario de la Lengua española), pero que han generado dudas: neologismos recientes, extranjerismos, tecnicismos, regionalismos, etc. Esta información es provisional, pues no está contemplada en las obras académicas, por lo que puede verse modificada en el futuro. La presencia de un término en este observatorio no implica que la RAE acepte su uso”.

Es decir, las tres palabras clave para la venta de Banamex no necesariamente han sido aceptadas por la Real Academia Española, lo que desde luego carece de importancia.

Las tres palabras, Andrés Manuel, no solo la primera

Banamex se debe mexicanizar, sí, pero en el entendido de que la propiedad del Banco Nacional de México debe quedar en manos de gente capaz de eficientar y eficientizar la operación de la empresa.

¿Qué eficientar y eficientizar significan lo mismo? Precisamente, de eso se trata: de garantizar que el nuevo dueño —o la nueva dueña— de Banamex no solo cumplan el requisito de la nacionalidad, sino que sean capaces de trabajar con el doble de la eficiencia exigida a cualquier otra administración bancaria.

Cuando Carlos Salinas nacionalizó los bancos, los entregó a empresas mexicanas, pero solo una, la propietaria de Banorte, pudo con el desafío de hacer crecer una institución financiera de gran complejidad operativa. El resto lo hizo mal o buscó las ganancias fáciles y, así, la banca nacional se extranjerizó. No fue algo positivo para México.

Es curioso, la palabra extranjerizar — a diferencia de mexicanizar— sí aparece en el principal diccionario de la Real Academia Española. Debe ser casualidad, desde luego, que el BBVA, una de las empresas que más se benefició de la extranjerización de la banca mexicana, haya creado la hoy llamada FundéuRae.

¿Sería deseable la mexicanización de BBVA? Desde luego que sí. Pero antes, ni hablar, debe mexicanizarse adecuadamente a Banamex, esto es, analizar con todo detalle las cosas, de tal modo de que la nueva propiedad sea no solo mexicana, sino eficiente —inclusive doblemente eficiente—.

La Secretaría de Hacienda ha dicho que la palabra clave de la venta de Banamex es concentración. Se trata de un mal a evitar, pero si, por ejemplo, para garantizar la eficiencia que se necesita, debiera Banorte ser el nuevo dueño de Banamex, no debería importar que surgiera un gigante que deje chica a la competencia, inclusive al español BBVA, ya que este banco que tendrá recursos —o los conseguirá— para mantenerse en competencia.

Tampoco debería ser un obstáculo mayor que Carlos Slim fuera el nuevo diseño de Banamex y con ello incrementara su fortuna, la mayor en el país.

Conste, la doble eficiencia no solo la garantiza un banco ya muy grande como Banorte, sino bancos de menor tamaño, como el de Ricardo Salinas Pliego o el de Olegario Vázquez Aldir, sino inclusive empresarios creativos como Alfonso Romo Javier Garza Calderón, quienes actualmente no están en el negocio bancario.

Siempre es importante no equivocarse. En este caso, resulta mucho más importante hacer lo sensato.

Columna de Federico Arreola en SDP Noticias

Foto SDP

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