
Los de Morena tienen una característica que en el tiempo será estudiada en las escuelas de estrategia política. Son muy buenos para no decir la verdad, y muy malos para mentir. Es una cosa muy especial, todo un derroche de energía en malabares algo penosos.
Ha habido, nadie lo niega, gobiernos buenos para mentir que pillados en una crisis, calculando que la verdad tomaría mucho tiempo –y mejor parar en seco la bola de nieve–, o sus eventuales costos serían muy caros para el grupo en el poder, arman por ejemplo una “verdad histórica”, hacen como que se la creen y una vez divulgada no se bajan de su macho pase lo que pase, aguantan todos los reparos.
Hay otros que a veces se atreven a reconocer sus falencias, mas otras huyen hacia adelante a la espera de que el juicio de la historia les sea benigno. Pienso en la administración de Calderón, que arrancó tratando de cambiar cosas y acabó más abrazada a los poderes fácticos que los propios gobiernos del PRI que tanto criticó el PAN. Eran, entonces, mitad mentirosos, mitad contritos por sus mentiras.
Y qué mejor especimen (de esta conducta morenista, no hablo de otra cosa) que la gobernadora de Baja California Marina del Pilar Ávila. A los guionistas de La Rosa de Guadalupe no les habrían aceptado un libreto donde una protagonista con tantos enredos trata, a pesar de todo, de pasar por víctima de circunstancias que cada día le hunden más en su incapacidad de decir la verdad y por sus malas mentiras.
explicación. No se sabe realmente ni siquiera con quién está hablando, no hay una… Lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer un periodista. No se sabe ni siquiera bien con quién está hablando y ella ya dio su información”.
—¿No se debería de tomar esto de manera reservada, o sea…?, le insisten.
La presidenta responde: “Pues todo mundo lo escuchó. Es una información que ella está hablando con una persona, no sabemos qué persona es. No sabemos ni siquiera si es de autoridades estadounidenses o no. Y ella da una explicación posterior de que: es parte de una comunicación y que no pone en riesgo absolutamente nada de la seguridad de Baja California”.
Morena, todo un caso de estudio sobre cómo no contestar ni verdades ni mentiras en una rueda de prensa.
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Columna La Feria de Salvador Camarena en El Financiero
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clh
