
La emergencia provocada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela llevó a un taller de moda a modificar por completo su actividad. El diseñador venezolano Efraín Mogollón decidió utilizar la experiencia de su equipo de costura para fabricar bolsas mortuorias destinadas a apoyar a rescatistas y familias afectadas por la tragedia.
El espacio que normalmente estaba dedicado a la elaboración de prendas con materiales como seda, lino y tafetán cambió temporalmente su producción para trabajar con polietileno de alta densidad y telas con recubrimiento antifluidos. Con estos materiales, las 22 costureras del taller comenzaron a fabricar bolsas de aproximadamente tres metros de largo, las cuales son entregadas a instituciones forenses y grupos de rescate.
Presentan el Medio Maratón de Puebla 2026; habrá premios de hasta 15 mil pesosMuere una persona y dos más resultan lesionadas tras volcadura de tráiler en la Pachuca-TuxpanMogollón explicó que la decisión surgió después de los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5, cuando el equipo buscó una forma de contribuir desde sus propias capacidades ante la emergencia. El diseñador señaló que, al no contar con herramientas médicas o de rescate, optaron por utilizar lo que conocían: la confección textil.
La marca ByEfraínMogollón, fundada hace 15 años en Maracay, es reconocida por participar en eventos de moda y presentar diseños en distintos escenarios internacionales. Sin embargo, tras los movimientos telúricos, la prioridad del taller dejó de ser la producción de prendas para concentrarse en atender una necesidad relacionada con las labores de recuperación.
Hasta el lunes, el equipo había elaborado alrededor de mil bolsas mortuorias. De esa cantidad, aproximadamente la mitad fue entregada al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses en Caracas, mientras que el resto fue distribuido entre equipos de rescate y familiares de personas fallecidas.
Para las integrantes del taller, la nueva tarea representó un impacto emocional debido al significado del material que estaban produciendo. Grismary Villegas, una de las costureras del equipo, relató que inicialmente fue difícil asumir que tendrían que fabricar bolsas para víctimas, aunque consideró que su trabajo era una manera de acompañar a quienes enfrentaban las consecuencias del desastre.
Villegas, de 21 años, trabaja en el taller desde los 17 años y aprendió el oficio de costura desde la infancia siguiendo la tradición familiar. A pesar de su experiencia, aseguró que nunca imaginó que su labor estaría relacionada con una emergencia de esta magnitud.
Además de las bolsas mortuorias, el taller comenzó a desarrollar otro tipo de apoyo para las personas que perdieron sus viviendas. Durante visitas a zonas habilitadas como refugios, Mogollón identificó la necesidad de contar con materiales para proteger a las familias desplazadas de las condiciones climáticas.
Por ello, el equipo inició la fabricación de lonas para albergues temporales, con el objetivo de ayudar a cubrir pisos y techos de las estructuras donde permanecen las personas afectadas mientras continúan las labores de recuperación.
La emergencia también ha generado presión sobre los servicios de atención y manejo de víctimas. Organismos internacionales han señalado la magnitud del impacto y la necesidad de reforzar la asistencia humanitaria. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó que el número de personas desaparecidas podría alcanzar decenas de miles y anunció el envío de apoyo, incluyendo miles de bolsas mortuorias.
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foto AFP
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