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Viernes, 7 de Mayo de 2021

Cuba: ¿Cambio para la continuidad o continuidad para el cambio?

2 Mayo, 2021
Ricardo Monreal

Cuba celebró el VIII Congreso del Partido Comunista en la Habana. En dicho Congreso se formalizaron decisiones que podrían sugerir un antes y un después, aunque posiblemente, confirman una continuidad en lenta transformación. Las expectativas son mixtas.

La salida de Raúl Castro del liderazgo del partido da inicio a una nueva era de la cúpula, una era en la que los líderes nacieron después de la Revolución cubana. Ahora, el poder se concentra en Miguel Díaz-Canel, presidente cubano desde 2018, pero detona una serie de preguntas alrededor de las transformaciones en la fuente de legitimidad del liderazgo cubano, de la capacidad de dar continuidad histórica a la visión con la que el sistema político cubano se fundó y de las implicaciones para el sistema económico y la estabilidad política del país.

Con respecto a la legitimidad de esta “nueva” cúpula, las posiciones de expertos son diversas. Algunos sugieren que los nuevos liderazgos corren el riesgo de no contar con “la legitimidad histórica” que daba la participación en la Revolución cubana y que, por lo tanto, dicha legitimidad se basará en sus logros y en la medida en que mejora la situación del país.[1] La economía tiende a ser señalada como el primer ámbito para confirmar esa legitimidad.

Otras voces son más modestas con respecto a las expectativas de cambio, especialmente entre disidentes: “[m]ientras los herederos del poder no desmonten tal legado, será como si ambos hermanos todavía estuvieran al mando de la nave nacional”.[2] “El sistema y el Gobierno cubano es más que un apellido. Nos guste o no, hay un engranaje que va más allá de la personalidad de los líderes, lo cual no quiere decir que para la nueva generación de líderes no sea un desafío”, comentó un profesor de historia latinoamericana de la Universidad Internacional de Florida.[3] El Movimiento

 

 

San Isidro incluso ha sugerido que se trata de una simulación del cambio por parte de la élite en el poder.[4]

El presidente Díaz-Canel ha sido vocal en reiterar la continuidad. Además, aunque fueron reemplazados 14 miembros del Buró Político, se mantiene el ministro de Defensa, quien sí participó cuando era adolescente en la lucha revolucionaria. La permanencia de este actor tiene un simbolismo y relevancia material no menor.

En el Congreso, también se aprobó una resolución que fortalece el “activismo revolucionario” en las redes sociales. Además, Castro incluyó en su discurso una advertencia con respecto a “los peligros de la manipulación en internet”, la falta de apoyo de la llamada “contrarrevolución” pero con una capacidad importante en el uso de las redes. Por su parte, algunos movimientos como el MSI, reportaron acoso estatal durante el Congreso.[5] Independientemente de la ebullición que se percibe entre ciertos sectores, es innegable el impacto que el acceso al internet ha tenido en el país.

En cualquier caso, como sugiere William LeoGRande de la Universidad Americana, “su base de apoyo histórica se está retirando y muriendo poco a poco”. No obstante, Raúl Castro, quien marcara el inicio de la modernización del partido y la economía, seguirá siendo una voz a la que escuchar en el país.[6]

Y en cualquiera de los escenarios, las presiones por introducir reformas económicas se profundizarán. La transformación prometía avanzar desde 2011 cuando el Congreso del Partido Comunista de Cuba aprobó los “Lineamientos de Política Económica y Social”. Los lineamientos anticipaban un proceso de apertura con la actualización del Sistema de Dirección Planificada del Desarrollo Económico y Social y en reconocimiento de la “existencia objetiva de las relaciones de mercado”,[7] en camino a una economía mixta.

 

En fechas recientes, las señales en este sentido son mixtas: a inicios de 2021 iniciaron reformas con la unificación de la moneda, se han dado encuentros con el sector privado y declaraciones al respecto del impulso a las pequeñas y medianas empresas. Mientras tanto, en el discurso se mantienen límites al ejercicio privado y se condenan las tendencias individualistas y de concentración de capital. Esto en un contexto de crisis ocasionada tanto por los efectos de las políticas de Trump como por la pandemia.

 

 

La unificación monetaria llevó a la desaparición de los pesos convertibles (CUC) y fijó el tipo de cambio a un dólar por 24 pesos cubanos (CUP), se quintuplicaron los salarios estatales y las pensiones en CUP, pero también aumentaron los precios de los productos en las tiendas estatales (más de lo que el incremento salarial podría sostener) que generalmente enfrentan problemas de abastecimiento.[8] Entre otras medidas, también se ampliaron las actividades permitidas para el trabajo por cuenta propia, que significa mayor espacio para el sector privado.

De telón de fondo se encuentra la relación con Estados Unidos y el peso que dicha narrativa tiene para la continuidad que promueve el régimen cubano. El presidente Joe Biden prometió un mayor acercamiento con Cuba como incentivo para la “democratización de la sociedad”. Sin embargo, Biden no ha decidido revertir las decisiones que Donald Trump tomó en contra de la isla y que dieron marcha atrás al acercamiento que durante la administración de Obama se había logrado. [9]

En Estados Unidos, también hay posiciones encontradas con respecto a la política del país norteamericano hacia Cuba. En una encuesta realizada por la Universidad Internacional de Florida, a finales de 2020, más de la mitad de cubanos y cubanoamericanos en Miami apoyaban el embargo, un incremento de más del 20% si se comparan los datos de una encuesta similar de 2016.[10] Por otro lado, a inicios de 2021, personalidades entre artistas, economistas, académicos y empresarios, firmaron una carta pidiendo a Joe Biden levantar sanciones en el país, bajo el argumento de que “Estados Unidos no tiene que ser un aliado ideológico, pero puede dejar de ser un vecino hostil”.[11]

Entre las medidas más crudas que impuso la administración de Donald Trump se encuentra la reducción en el monto máximo permitido para el envío de remesas, estableciéndolo en mil dólares por persona por trimestre. Con Obama se habían eliminado los límites, lo que provocó que casi se duplicaran los niveles de remesas que la isla recibe al año entre 2009 y 2017. Trump también limitó los viajes a Cuba, permitiendo únicamente los viajes por motivos familiares. También prohibió que ciudadanos y empresas estadounidenses tuvieran vínculos con compañías cubanas. Se endureció la Ley Helms-Burton y revertiría la decisión de Obama de permitir la realización de operaciones “bancarias de entidades cubanas a través de filiales en otros países con acceso al sistema financiero estadounidense”.[12]

 

 

Sobre esta relación, el presidente cubano Diaz- Canel abrió la puerta a un acercamiento. Mencionó en su discurso ante el Congreso que “[n]adie con un mínimo de honestidad y con datos económicos que son de dominio público puede desconocer que ese cerco constituye el principal obstáculo para el desarrollo de nuestro país (…) Al ratificar esta verdad, no se intenta ocultar las insuficiencias de nuestra propia realidad”, pero agrega que esta verdad no intenta ocultar las insuficiencias de la propia realidad y confirma que existe una aspiración de relacionarse con Estados Unidos “sobre bases de igualdad y respeto mutuos, sin injerencias de ninguna índole”.[13]

Así, tanto en la política interna como en la exterior, la continuidad da la base para la legitimidad, pero el cambio, aunque en rallentando se hace presente desde pronunciamientos matizados del mismo Presidente cubano y ahora líder del Partido en su discurso durante el Congreso de la Continuidad: “[e]n una Revolución auténtica la victoria es el aprendizaje. No marchamos sobre una ruta probada. Estamos desafiados a innovar constantemente, cambiando todo lo que deba ser cambiado, sin renunciar a nuestros más firmes principios”.[14]

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA

 

Fuentes

[1] Vicent, M. (2021, 22 de abril). “Cuba afronta el reto de reformar la revolución sin negar su espíritu”. El País. https://bit.ly/3eyx1jd

[2] Sánchez, Y. (2021). “Sale Castro, queda el castrismo.” 14ymedio. https://www.14ymedio.com/opinion/Sale-Castro-Queda-castrismo_0_3077692204.html

[3] Arroyo, L. (2021, 17 de abril) “Sin Castros y sin esperanza de cambios en Miami”. El País. https://bit.ly/3aBsbjU l

[4] Redacción BBC. (2021, 19 de abril). “Sale Castro, queda el castrismo: 3 reacciones de la disidencia cubana al cambio de mando en el Partido Comunista de la isla”. BBC News. https://bbc.in/2RRPFe3

[5] Marsh, S. (2021, 18 de abril). “Disidentes cubanos denuncian acoso durante Congreso del Partido Comunista”. Reuters. https://reut.rs/3dQj1lH

[6] Abi-Habib, M. y Augustin, E. (2021, 19 de abril). “Cuba sin un Castro en el poder”. The New York Times. https://nyti.ms/3enJjus l

[7] Partido Comunista de Cuba. (2017). “Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021”. https://bit.ly/3xllwEh

[8] Padura, L. (2021) “Cuba, el congreso del Partido y más continuidad”. Nueva Sociedad. Abril. https://bit.ly/2QmafDb

[9] Arroyo, L., op. cit.

[10] Grenier, G. y Lai, Q. (2020). 2020 FIU Cuba Poll: How Cuban Americans in Miami View U.S. Policies Toward Cuba. Florida International University. https://bit.ly/3enNkiw

[11] Rodriguez, A. (2021, 9 de febrero). “Varios piden a Biden un nuevo deshielo con Cuba”. Chicago Tribune. https://bit.ly/3vgdlr0

[12] Redacción BBC News Mundo. (2019, 18 de abril) “Trump vs. Cuba: fin de los viajes de turismo, limitación de remesas y otras 3 medidas con las que Estados Unidos busca aumentar la presión sobre la isla”https://bbc.in/3dQjYuh

[13] Granma. (2021). “Díaz-Canel: ‘Entre los revolucionarios, los comunistas vamos al frente’”. 20 de abril. https://bit.ly/3sUkcEW.

[14] Ídem.

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