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Viernes, 21 de Junio de 2024

Cesatti sienta en la misma mesa a líderes religiosos y políticos: vivimos en la incertidumbre política

17 Marzo, 2023
Fermín Alejandro García

José Luis Cesatti Hernández es un político con una larga trayectoria que data de la época del exgobernador Guillermo Jiménez Morales y le ha permitido –al paso de cuatro décadas—haber sido líder de la Confederación Nacional Campesina, diputado local, dirigente priista y ahora lucha por la democratización de Movimiento Ciudadano. Este jueves cumplió 68 años y dio muestra de mucho vigor, de tener poder de convocatoria, ya que en la misma mesa –en su natal Acatzingo— logró sentar al arzobispo Víctor Sánchez Espinosa, junto con varios sacerdotes católicos, muchos periodistas e importantes figuras emblemáticas del PRI, que ya están fuera del otrora partido oficial.

Cesatti es un hombre de campo. Vive en el centro, en el corazón, de Acatzingo. Su casa es grande, pero sencilla. Es una muestra de esos políticos que ya no hay, que pasaron por altos cargos y que no cayeron en la tentación del enriquecimiento ilegal, en el exceso de poder.

Hace un par de años participó como candidato del PMC a diputado federal por el distrito de Tepeaca con apenas un presupuesto de 10 mil pesos, que para el grueso de los políticos esa cantidad es nada, y acabó siendo uno de los aspirantes de Movimiento Ciudadano más votados del país.
 

Por eso se ha fijado como meta luchar por la dirigencia estatal del llamado partido naranja. Y para ello, no aparenta sus ya casi siete décadas de vida. Se le ve con mucho vigor persiguiendo esa posición política.

Ha puesto de cabeza a Fernando Morales Martínez, el hijo del exgobernador Melquiades Morales Flores, que quiere perpetuarse en el control del PMC. Su periodo ya feneció en un par de ocasiones y se aferra a no dejar la dirigencia estatal. Quiere que por tercera vez le extiendan el mandato.

Cala mucho la actitud de José Luis Cesatti que, dentro y fuera del PMC, pugna porque se aplique la legalidad de los estatutos del partido naranja. Que deje de ser una fuerza política de “camarillas”, en este caso el centro de refugio del hijo de Melquiades Morales. Flores.
 

Por esas razones Cesatti es un referente político importante en las regiones de Acatzingo y Tepeaca. Una muestra de ello fue su comida de ayer, de cumpleaños, de la que advertía que era “una reunión sencilla”, pero acabó siendo una muestra de su liderazgo.

Ahí estuvieron el exsenador Germán Sierra Sánchez, el excandidato a la gubernatura Alberto Jiménez Merino, el exlegislador federal Óscar Aguilar; el exedil de Tepeaca y exdiputado Jesús Vázquez, entre otros personajes.
 

Estaba convocado Dante Delgado Rannauro, el fundador del Partido Movimiento Ciudadano, pero sus actividades como senador le impidieron atender la invitación.

Esa presencia plural generó una discusión profunda sobre la realidad política de Puebla y del país, de la crisis del PRI, de la sucesión federal y en la entidad, del origen y repliegue de Antorcha Campesina.

Un tema central, que generó la mayor atención de todos, es la fuerte disputa de la candidatura de Morena a la gubernatura de Puebla entre el senador Alejandro Armenta Mier y el diputado federal Ignacio Mier Velazco. Nadie –de los presentes– supo identificar de dónde nació la rivalidad de ambos personajes que, surgieron como figuras del PRI y ahora polarizan en el 4T.

El político más experimentado –ahí presente— y conocedor de las trayectorias personales de Mier y Armenta, narró que él ha buscado hablar con ambos para pedirles que “no se tomen a pecho” la fuerte confrontación que todo mundo percibe entre los dos políticos, que por cierto son primos hermanos. Al parecer, ninguno de los dos le ha hecho caso.

Ante una pregunta insistente: ¿quién tiene más posibilidades de ganar la candidatura de la 4T?, expuso: si es por popularidad y estructura política, el abanderado de Morena debe ser Alejandro Armenta. Pero si lo decide son las relaciones políticas en la Ciudad de México, quien va a obtener la nominación es Ignacio Mier.

Pero al mismo tiempo advirtió: cada sucesión gubernamental es diferente. Influyen las circunstancias del momento. No se repiten los mismos escenarios.

Ahora mismo se vive un ambiente de incertidumbre. No hay nada que defina quien lleva la delantera entre Armenta y Mier. Aunado a que los partidos políticos han cambiado, ya perdieron sus límites, sus fronteras ideológicas. “Ningún partido respeta sus estatutos, sus propias reglas”, lamentó.

Otro tema central de la fiesta de Cesatti: ya no hay retorno al PRI. La mayoría de los políticos que estuvieron en el encuentro han abandonado las filas priistas, luego de que fueron figuras emblemáticas. Se fueron como consecuencia del mal trato que recibieron de Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, el dirigente nacional del tricolor.

Uno de ellos contó como siendo un militante de décadas, que tuvo altos cargos legislativos y gubernamentales, simplemente un día ya no apareció en el padrón de militantes del tricolor.

Fue hasta la sede nacional a reclamar su exclusión. Nadie lo atendió. Por eso hay una fuerte deserción en el otrora partido oficial.

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