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Jueves, 27 de Marzo de 2025

Gobierno de Armenta comete los mismos yerros que la gestión de Moreno Valle en el transporte público

24 Marzo, 2025
Fermín Alejandro García

Con una distancia de 12 años y circunstancias diferentes, pero con resultados similares, los gobiernos del panista Rafael Moreno Valle Rosas y del morenista Alejandro Armenta Mier han cometido los mismos yerros y excesos al querer meter orden en el transporte público del Periférico Ecológico y la zona de Angelópolis. Ambos actuaron con arrebatos, sin un sistema mínimo de planeación y con motivaciones políticas, provocando el mismo saldo: dejar de un día para otro a miles de familias, estudiantes y trabajadores de clases populares sin un sistema eficiente de transportación.

Una situación que manda un mal mensaje, que es: aunque el gobierno de Armenta se ostenta como seguidor de los principios obradoristas, en el poco tiempo que lleva su gestión, sus formas en algunas ocasiones se parecen mucho al autoritarismo que enarboló la gestión del panista Rafael Moreno Valle Rosas, quien ha sido el titular del Poder Ejecutivo más violento de los últimos 40 años.

Sin duda se reconoce que era imperioso desmantelar las redes de taxis piratas que se apropiaron de las rutas del Periférico y de Angelópolis, desde hace poco más de una década.

Lo que no era admisible fue la manera improvisada y autoritaria que –en días anteriores– utilizó Silva Tanús Osorio, la actual secretaria de Movilidad y Transporte, para que de tajo sacara de circulación más de mil taxis piratas, pero sin ofrecer una alterativa medianamente buena de transporte público para poco más de 30 mil usuarios que pertenecen a las clases más populares que, se supone, los gobiernos de la 4T protegen con el lema de “primero los pobres”.

Es lo mismo que hizo hace 12 años el gobierno de Moreno Valle al quitar en menos de una semana la Ruta Bicentenario de autobuses que dejó, en esa época, a unos 20 mil usuarios sin transporte público en las mismas zonas: Angelópolis y el Periférico.

Que, por cierto, ese episodio del morenovallismo fue el causante del surgimiento de los taxis piratas.

Similitudes entre gobiernos

Durante los últimos años del gobierno priista de Mario Marín y el primer trienio de la administración panista de Rafael Moreno Valle Rosas, operó sin contratiempos la Ruta Bicentenario, que poseía 31 autobuses, funcionaban 16 horas al día y recorrían unos 500 kilómetros por jornada, llevando a poco más de 20 mil pasajeros entre los municipios de Puebla, San Pedro y San Andrés Cholula, Cuautlancingo y Amozoc. Era la única alternativa de traslado público en el circuito del Periférico.

Aunque la empresa tenía 11 socios, la cabeza del grupo era Sergio Galindo López, quien era un veterano transportista que controlaba desde muchos años atrás los autobuses que van de Puebla a San Pedro Cholula, conocidos como “los rojos”.

“El pecado político” que cometió Galindo López es que en el proceso electoral de 2013 se postuló como candidato del PRI a alcalde de San Pedro Cholula y luego de perder en el cómputo oficial, anunció que impugnaría los comicios hasta lograr su anulación, al advertir que habían existido múltiples anomalías cometidas por el morenovallismo. Se le percibía que iba en serio en la disputa de la presidencia de dicho municipio.

Al llegar los primeros días de octubre del mismo año, en una tarde, un autobús de la Ruta Bicentenario se volcó en Cuautlancingo, accidente que dejó un saldo de un muerto y 60 lesionados, ya que el vehículo llevaba exceso de pasajeros.

En menos de 48 horas, el entonces subsecretario del Transporte, el panista Carlos Zurita García, decretó que el accidente ameritaba quitarle las 31 concesiones que ostentaba la Ruta Bicentenario, en castigo por el accidente. Al final de marzo, se le había revocado todos los permisos a dicha compañía.

Y en consecuencia, miles de personas se quedaron –de un día para otro– sin transporte público, frente a la indiferencia e insensibilidad que caracterizaba al gobierno de Moreno Valle.

Queda claro que la cancelación de las concesiones de la Ruta Bicentenario fue una venganza política para frenar a Sergio Galindo, en su afán de limpiar la elección de San Pedro Cholula, en el año 2013.

De nada sirvió que Galindo emprendiera acciones legales, argumentando que estaba dispuesto a cubrir los daños provocados por el accidente, pero que no era procedente quitarle todas las concesiones y dejar sin transporte a las zonas del Periférico y parte de Angelópolis. Meses más tarde el empresario murió de un infarto.

Como si fuera una maldición, a los pocos días de que Zurita descabezó la empresa de Sergio Galindo, al funcionario lo echaron de la peor manera del gobierno de Moreno Valle. Para los que creen el karma, queda claro que a este panista lo trataron igual como él trababa a los trasportistas: con autoritarismo.

Luego de que eliminaron la Ruta Bicentenario, entró a prestar el servicio del transporte la empresa Estrella Roja con 50 autobuses, pero no le convenció el negocio y se retiró a la brevedad.

Meses más tarde, el nuevo subsecretario del Transporte, Carlos Blanco Villasuso, invitó al empresario Jesús Padilla Zenteno –que después se convirtió en el concesionario de Ruta 1 del Metrobús —a encargarse del servicio en el Periférico, pero en lugar de introducir camiones incorporó camionetas con poca capacidad de pasajeros. Eso fue un fracaso.

Otro obscuro personaje llamado Abraham Sánchez González, quien durante tres gobiernos estatales fue el responsable de la planeación del transporte público, que en realidad acabó siendo un caos, por esas fechas se convirtió en colaborador de Blanco Villasuso y en lugar de mejorar la situación, la acabó empeorando: él fue quien dio entrada a los llamados “taxis tolerados”.

Es decir, en el gobierno de Moreno Valle se fomentó la aparición de los taxis piratas del Periférico y Angelópolis, que son vehículos sin permiso para prestar el servicio y con precios por abajo del transporte tradicional.

Esos vehículos entraron a cubrir la carencia del transporte público y al mismo tiempo, se convirtieron en un negocio ilegal del morenovallismo, ya que para circular pagaban sobornos todos los días.

Abraham Sánchez y Carlos Blanco obedecían a un mismo jefe: Eukid Castañón Herrera, el principal operador del morenovallismo y quien, luego de pasar unos años en la cárcel, ahora es un activo político de la 4T en Puebla.

Esos taxis piratas que brotaron en el morenovallismo, producto del arrebato contra la Ruta Bicentenario de Sergio Galindo y la falta de planeación de la Secretaría de Movilidad y Transporte, crecieron como “los hongos” durante los gobiernos de los mandatarios Rafael Moreno Valle Rosas, José Antonio Gali Fayad, Luis Miguel Barbosa Huerta y Sergio Salomón Céspedes Peregrina, sin que nadie hiciera algo para frenar dicho problema, que se convirtió “en una bola de nieve”.

En el trayecto de esos años, dos organizaciones agruparon y controlaron los taxis piratas: Antorcha Campesina (AC) y la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre (UPVA).

Ahora el gobierno de Alejandro Armenta ha entrado de lleno a acabar con esos taxis piratas.

Por supuesto que era una acción necesaria proceder contra los taxis piratas. Eso no está en duda.

Lo que no era admisible es que se hiciera sin que previamente se garantizara un servicio público de transporte moderno y eficiente para los 30 mil usuarios de los “taxis tolerados”.

Aunque ya se instaló en la zona la Ruta 4 del Metrobús, resulta que no está terminada su infraestructura básica. Sin contar que los autobuses de este sistema no cubren todos los derroteros que tenían los taxis piratas.

Más allá del tema del orden, lo que se percibe es que el gobierno de Armenta ha declarado la guerra a dos actores políticos: la 28 de Octubre y Antorcha Campesina. Siendo esa la motivación principal para quitarles el funcionamiento de los taxis piratas.

Tampoco se puede cuestionar que el gobierno estatal decida frenar actividades no legales de organizaciones como AC y la UPVA.

Lo que no es válido es afectar a la población al dejarla sin servicio público de transporte como consecuencia de una mala planeación.

Y que el Poder Ejecutivo actúe con arrebatos políticos.

 

clh

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