Hace tres años, en la colonia Huexotitla de la ciudad de Puebla, se vivieron oprobiosas escenas de docenas de ejidatarios provenientes de todo el estado que dormían en las calles, a la intemperie, soportando noches frías, lluviosas o con robos, como como resultado de los abusos y una red de extorsiones que había en las oficinas del Registro Agrario Nacional (RAN). La entonces responsable del RAN y de solapar todos esos atropellos era Nora Estela Esquitín de la Madrid, quien llegó al extremo de suplantar una identidad para evitar enfrentar los reclamos que llovían en su contra.
Ahora, de manera sorpresiva, o mejor dicho decepcionante, Nora Estela Esquitín de la Madrid ha sido nombrada como la nueva titular de la Dirección de Tenencia de la Tierra y Población del gobierno del estado de Puebla, en donde se ha hecho caso omiso al obscuro pasado de esta funcionaria.
Un movimiento contradictorio del actual gobierno estatal que dice privilegiar el lema de “primero a los pobres” y que no tolera abusos contra la población, y resulta que se ha dado cabida a una mujer que se distinguió por dar un trato denigrante a cientos de campesinos de las diferentes latitudes de la entidad poblana.
Tal designación plantea una interrogante: ¿también se va a tolerar que en el gobierno del estado se soborne a campesinos para otorgarles un turno para hacer un trámite burocrático? Porque eso es lo que acontecía todos los días en el RAN cuando estaba al frente la abogada Esquitín de la Madrid.
El RAN es un organismo del gobierno federal en donde se resuelven 55 trámites burocráticos que regulan el funcionamiento jurídico de los núcleos agrarios. Fuera de esta instancia ya no hay otro lugar en donde se pueda atender tales asuntos.
Para el caso de Puebla, los miembros de los más de mil 200 ejidos que hay en el estado cuentan con una sola oficina del RAN, ubicada en la colonia Huexotitla, entre las calles 3 y 5 sur, de la ciudad de Puebla. Un espacio que no cuenta con áreas de espera para los cientos de labriegos que acuden a diario a realizar tortuosos y muchas veces absurdos trámites oficiales.
Al llegar la pandemia del Covid-19, en marzo de 2020, se decidió en el RAN limitar a la entrega de 20 fichas por día para realizar trámites, como una manera de evitar aglomeraciones.
Personal del Registro Agrario Nacional, la mayoría de ellos militantes del PAN que entraron a laborar durante el gobierno federal encabezado por Felipe Calderón Hinojosa, se percataron que podían hacer “negocios” con los espacios de atención en el RAN.
Entonces se empezó a cobrar a los campesinos 150 pesos para darles turnos de espera adicionales a las 20 fichas que se repartían por jornada.
En la medida en que se fueron relajando las medidas contra el Covid-19, se fue estructurando una mayor red de extorsiones en el RAN.
El modus operandi era el siguiente: a cada rato se “averiaba” la página de internet en donde se podían tramitar por la vía on-line los turnos de atención.
Eso obligaba a que los campesinos llegaran hasta las oficinas a buscar que les otorgaran una ficha de espera.
O que pagaran los sobornos para ser atendidos.
De empezar a cobrar 150 pesos, “los coyotes” y personal del RAN subieron la cuota a 300 pesos. Luego la incrementaron a 600 pesos. De ahí saltó a los mil 500 pesos. Posteriormente ascendió a los 3 mil pesos. Con un absoluto descaro se fijó el soborno en 5 mil pesos, un año después de que empezó dicha situación anómala. Para finales de 2022, ya se llegaba al extremo de ofrecer fichas por 11 mil pesos.
Los campesinos que no podían pagar, que son la mayoría, tenían la otra opción: viajar dos, tres, cuatro, cinco horas hasta Puebla, para llegar a las 9 de la noche a la colonia Huexotitla y desde esa hora, empezar a hacer filas y así quedarse toda la noche a la intemperie, para que a las 9 de la mañana del día siguiente los atendieran y solamente a los primeros que estaban formados los daban un turno.
Ahí no terminaba todo. Los campesinos que lograban obtener una ficha, los “coyotes” los buscaban y les explicaban que, si no aceptaban pagar por el turno, los trámites que iban a realizar podían demorar uno o dos años. Es decir, el mensaje era: aquí nada es gratuito.
Todo eso que ocurría era de una violencia brutal para los campesinos, que sufren pobreza y olvido, para todavía llegar al RAN a perder cantidades fuertes de dinero que se quedaba en los bolsillos de los trabajadores corruptos de ese organismo. Sin contar el gasto que hacían en traslados y comidas. Más aparte el trato vejatorio que significaba dormir en la calle.
Lo grave es que eso pasaba bajo el gobierno de la 4T que, se supone, luchaba a favor de la dignidad de las clases populares.
Por eso se entiende que muchos labriegos, sobre todo los jóvenes, prefieran abandonar las tierras cultivables ante la baja rentabilidad del campo y los actos de corrupción de las dependencias gubernamentales dedicadas a suministrar los recursos para hacer funcionar al agro.
De nada sirvieron las protestas de los campesinos, que en varias ocasiones bloquearon las calles, hartos de la corrupción en el RAN.
Lo que más agravio provocaba era la actitud de la entonces delegada del RAN, Nora Estela Esquitín de la Madrid, quien ella decía que los únicos cobros eran “los pagos de derechos” y que el malestar de los labriegos, se debía a que no tenían “suficiente paciencia”.
Lo más patético fue lo siguiente:
Durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, la delegada del RAN en Puebla era Adela Cerezo Bautista, una priista con una larga trayectoria. Al darse el cambio de gobierno, la funcionaria presentó su renuncia voluntaria.
Meses más tarde, al darse el cambio de la administración federal, llegó Nora Estela Esquitín de la Madrid a la delegación del RAN en Puebla y ordenó, que no se actualizara el directorio del Registro Agrario Nacional.
Por tanto, en la entrada de las oficinas del RAN, así como en la página de internet de este organismo y hasta en algunos documentos no oficiales, seguía apareciendo el nombre de Adela Cerezo. Una situación que se prolongó por dos años.
Y por si fuera poco, los policías y secretarias del RAN siempre hacían referencia de que “la delegada es la licenciada Adela Cerezo”.
De esa forma, la abogada Esquitín pasaba desapercibida. Ya que periodistas, campesinos y académicos que buscaban a la delegada del RAN, siempre se topaban con la versión de que la responsable del registro era la priista Adela Cerezo y además, la contestación era la misma: “no se encuentra y no se sabe cuándo regresara”.
Esa farsa se cayó hasta que La Jornada de Oriente, en noviembre de 2022, reveló esa suplantación de identidad y la misma Adela Cerezo, mediante una carta que mandó a este medio de comunicación, aclaró que ella dejó de ejercer toda responsabilidad legal en el RAN en diciembre de 2018.
Por eso es pertinente preguntarse: ahora en su nuevo cargo ¿La abogada Nora Estela Esquitín de la Madrid si va a reconocer que ella es la titular de la Dirección de Tenencia de la Tierra?
clh
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