Con el reciente activismo de Rafael Moreno Valle Buitrón –actual titular de la Comisión Estatal de Vivienda— suman ya nueve los aspirantes que están luchando por la candidatura de Morena a la alcaldía de la ciudad de Puebla, sin que hasta ahora se tenga la más mínima noción de cual será el derrotero que se seguirá para elegir al abanderado de la 4T.
Simplemente no se produce “la señal” que los nueve suspirantes esperan ansiosos para saber si la lista se reduce a cinco o a cuatro de los morenistas que tendrían la oportunidad de contender por la nominación.
Hasta mediados de abril la tendencia era que Partido de Regeneración Nacional optaría por el género femenino para definir la candidatura de la capital, una condición que en ese momento favorecía en mucho al grupo político del gobernador Alejandro Armenta Mier, mismo que ya usaba el estribillo: “En Puebla es tiempo de mujeres”.
Un par de meses atrás, bajo la posibilidad de que la candidatura fuera para una mujer, la disputa por la nominación se reducía a cuatro nombres: el de Laura Artemisa García Chávez, la secretaria del Bienestar; de Gabriela Sánchez Saavedra, la titular del área de Deporte y Juventud del gobierno estatal; y de Celina Peña Guzmán, quien es subsecretaria federal de Desarrollo Tecnológico. Las tres como parte del grupo “armentista”.
Asimismo, se agregaba el nombre de la exedil de la capital, Claudia Rivera Vivanco, quien en el presente es diputada federal y aparece posicionada en el primer lugar de las encuestas en popularidad, pero también en calificaciones negativas.
A la salida de Luisa María Alcalde Luján de la presidencia nacional de Morena, el 20 de abril pasado, se rompió ese esquema de favorecer al género femenino para el caso de la Angelópolis.
La nueva líder del partido marrón, Ariadna Montiel Reyes, ha fijado solo una condición: el morenista que aparecerá en las boletas electorales del municipio de Puebla en los comicios de 2027 será el aspirante –ya sea hombre o mujer– que obtenga los mejores resultados en los sondeos de opinión pública.
Fuera de ese aspecto no hay mayor definición de la cúpula morenista.
Para este miércoles se tiene programado que Morena, junto con sus aliados el PT y el PVEM, emitan la convocatoria que se utilizará para definir a los precandidatos a gobernadores –que se les nombrará con el eufemismo “coordinadores de defensa de la 4T”– en 16 de los 17 estados en que habrá elecciones de mandatarios.
Es decir, la prioridad en los próximos meses será definir a los abanderados que saldrán a pelear las gubernaturas. Lo cual hace suponer que otras postulaciones, como la de la capital poblana, se podrían definir hasta noviembre o diciembre de este año.
El cambio que hubo entre la gestión de Luisa María Alcalde y la de Ariadna Montiel al frente de Morena, ha replanteado las condiciones de la disputa de la candidatura más importante en la entidad poblana.
Luego de la salida de Alcalde han aparecido dos nuevos contendientes: Olivia Salomón Vivaldo, la directora de la Lotería Nacional y ex secretaria de Economía en Puebla; así como Rafael Moreno Valle Buitrón, quien fue dirigente del Partido Fuerza por México y es primo del finado ex gobernador panista, Rafael Moreno Valle Rosas.
Olivia Salomón se le ubica como parte de la corriente política que encabeza el ex gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina, quien es el actual comisionado del Instituto Nacional de Migración.
Rafael Moreno Valle Rosas Buitrón se le identifica como la alterativa del grupo “armentista” en caso de que no se defina género femenino para la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.
Las posibilidades de crecer en el ánimo de la opinión pública de Moreno Valle Buitrón son amplias, quien además de ser político es un tenor, pues se ha diseñado una estrategia propagandística por medio del manejo de su apellido principal que revive, en el subconsciente ciudadano, la figura del ex mandatario Rafael Moreno Valle Rosas y del equipo de béisbol Pericos de Puebla, que fue propiedad de su padre, el empresario Rafael Moreno Valle Sánchez.
Aunque en el lado del género masculino la competencia por la nominación está más reñida.
El rival a vencer es el actual alcalde de la ciudad, José Chedraui Budib, quien se maneja con cautela sobre la posibilidad de buscar la reelección y no quiere tocar el tema electoral. El edil es respaldado por el exmandatario estatal Sergio Salomón Céspedes.
Y otros dos aspirantes, difíciles de vencer, son: el diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo y el delegado federal de la Secretaría del Bienestar, Rodrigo Abdala Dartigues.
El potencial de ambos se encuentra en las bases de la 4T, pues ambos son fundadores de Morena y tienen una larga trayectoria en el movimiento obradorista. Una condición que comparten con Claudia Rivero Vivanco.
Y un factor vital que debería tomar en cuenta la dirigencia nacional de Morena es el fuerte malestar que hay en el ambiente orgánico de la 4T, pues los auténticos militantes del movimiento social que dio vida al Partido de Regeneración Nacional se sienten ignorados en esta fuerza política.
clh
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