Andrés Villegas Mendoza se ha convertido en un factor de división e intrigas hacia el interior del grupo parlamentario de Morena en el Congreso local, pues en un afán de ganar poder en el ámbito legislativo, se ha dedicado a filtrar información confidencial y generar campañas “negras” en contra de los integrantes de bloque morenista que no están alineados con sus intereses.
A tal grado, que en la fracción parlamentaria de la 4T se resiente más los conflictos “caseros” que la labor de contrapeso de los partidos de oposición.
Hace unos días se conoció un audio en el cual supuestamente se escuchan las voces de Villegas y de Alfonso Bermúdez, el representante de Morena ante el Instituto Estatal Electoral, quienes estarían conspirando contra el presidente del Congreso local, Pavel Gaspar Ramírez, a quien buscarían restar autoridad como líder parlamentario de la 4T.
Aunque Pavel Gaspar y Andrés Villegas aparecieron juntos –luego de conocerse el audio—ante los reporteros de la fuente legislativa para aparentar que hay cordialidad entre ambos y negar cualquier ruptura, muchos integrantes de Morena se muestran incrédulos ante las supuestas muestras de civilidad del segundo de ellos.
Para nadie es un secreto que Villegas utiliza sus cargos de presidente del Consejo Estatal de Morena y de presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Congreso local, para amedrentar a miembros del Partido de Regeneración Nacional y de otras fuerzas políticas.
Hace un par de años, Néstor Camarillo Medina cuando todavía era presidente estatal del PRI denunció que había una campaña mediática en su contra y que era generada por Villegas Mendoza, quien utiliza las influencias que posee en algunos medios de comunicación de la capital.
Este martes el periodista Yair Licona sostuvo que varios alcaldes de Morena han sido objeto de presiones del legislador morenista para obligarlos a suscribir contratos publicitarios con una empresa de la ciudad de Puebla, pues quien no acepta sufre una andanada de ataques de medios de comunicación digitales. Eso aquí y en China se llama extorsión.
En el Poder Legislativo se sabe que Villegas tiene una alianza con el diputado Julio Huerta, luego de que ambos fueron altos funcionarios de la Secretaría de Gobernación durante la gestión de Luis Miguel Barbosa Huerta como titular del Poder Ejecutivo.
A su vez, Huerta y Villegas han creado una mini fracción parlamentaria dentro del grupo de Morena.
Esa situación –dicen los enterados—le permite a Andrés Villegas tener varios “ojos y oídos” en muchas tareas legislativas y allegarse de información privilegiada, que muchas veces se filtra a la prensa o a diputados de oposición.
El objetivo es provocar un ambiente de desorden y confrontación hacia el interior del Poder Legislativo.
Es querer crear confusión, división y conflictos para que Andrés Villegas intervenga como alguien que puede arreglar los problemas.
Villegas inició su carrera en el PRI y tal parece que es heredero la llamada escuela “marinista”.
Cuando el ex mandatario Mario Marín Torres era un alto funcionario de la Secretaría de Gobernación era famoso porque utilizaba a varios operadores políticos, aparentemente ajenos a él, para que provocaran conflictos sociales y de otra índole.
Luego de que estallaban los problemas, Marín se lucía interviniendo y dando solución a los bretes que él mismo había generado.
Eso le hizo ganar al político priista la fama de que era un gran negociador.
Ahora Villegas quiere aplicar la “escuela marinista” dentro de la 4T.
clh
Vistas: