La celebración de 50 años de sacerdocio del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, tuvo un sabor de despedida, de que utilizó la oportunidad para hacer un balance de su visión y su gestión al frente de la iglesia Católica. Sabedor de que su relevo “ya está a la vuelta de la esquina”. Por esa razón, usando términos futbolísticos, así lo definió él mismo entre líneas: “Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, no entendió el juego”.
Y en ese balance final dejó una muestra palpable de que en sus 16 años de gestión siempre fue incluyente, plural y conciliador, al lograr reunir –este domingo– a toda la clase política de Puebla, de todas las expresiones partidistas, algo que ningún otro personaje público del estado tiene capacidad de hacer.
En el comedor del Seminario Palafoxiano, el mismo en donde el arzobispo ingresó como alumno en 1963, se congregó la plana mayor de la 4T, entre ellos el gobernador Alejandro Armenta Mier, junto con miembros del gabinete, diputados locales, legisladores federales, alcaldes y dirigentes de Morena; el ex mandatario, Sergio Salomón Céspedes Peregrina; la directora de la Lotería Nacional, Olivia Salomón, entre otros muchos.
A la par, también llegaron dirigentes, ex funcionarios, figuras representativas del PRI, el PAN, el PCM, entre otras expresiones partidistas. Junto con empresarios, artesanos y propietarios de medios de comunicación.
Aprovechando esa congregación, primero en una ceremonia religiosa y luego en una comida, el arzobispo formuló sus últimas críticas: pidió a los gobiernos y la prensa dirigirse con la verdad. Evitar la polarización y procurar una sociedad que viva en paz. Trabajar para reducir la desigualdad social. Pero sobre todo advirtió:
Hoy lo que domina, dijo en un claro mensaje a la clase política, “es la tentación de solo ganar popularidad”, sin importar que ello implique “abandonar la parte humana” de quienes ocupan cargos públicos. Eso lleva, agregó, “a que lastimemos la casa común que tenemos que cuidar”.
Hacia los medios de comunicación dedicó una parte importante de su mensaje, al expresar: “Se los he dicho de cerca… los periodistas no la tienen fácil… no son dueños de la verdad, pero si les toca poner claridad sobre la realidad social”.
Criticó que en los medios de comunicación hoy en día “es imperativo el rating”, en mucho, “por la cultura de la competencia” y la innovación tecnológica. Pero aún así le hizo un llamado a la prensa: “no podemos entrar en el morbo y el amarillismo, que nos destruye a todos”.
En las palabras del arzobispo se dejaba sentir un sentimiento de nostalgia, de despedida, de querer dejar un último mensaje a quienes dirigen los destinos del estado.
Sabedor de que esta celebración, tal vez, sea la última oportunidad para dirigirse a una audiencia de esa naturaleza.
Ya marcha la consulta para el relevoJosé Víctor Manuel Valentín Sánchez Espinosa ha sido el octavo titular de la Arquidiócesis de Puebla. Es oriundo de la comunidad de Santa Cruz, en el municipio mixteco de Teotlalco, que es una de las demarcaciones más pobres, más pequeñas y con menor población en la entidad, pues apenas tiene 3 mil habitantes.
Su mandato se destacó porque fue un prelado que privilegió el trabajo doctrinal, nunca comulgó con la extrema derecha de Puebla, se identificó con el pensamiento liberal del Papa Francisco y en su momento, aunque se mantuvo en la discreción, se confrontó con el autoritarismo del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Este año Sánchez Espinosa ha tenido tres motivos que festejar: sus 76 años de vida, los 50 años de ordenación sacerdotal y que ya pasó un año de que presentó su renuncia como arzobispo –que es una norma del Derecho Canónigo pedir el retiro una vez que se llega a los 75 años—y aún sigue al frente de la iglesia Católica de Puebla.
El que haya pasado un año después de presentar la carta de dimisión, es un reflejo de que el arzobispo es bien valorado por el Vaticano. Y como gratificación lo han dejado 13 meses más en el cargo que ostenta desde el 5 de febrero de 2009.
Una regla no escrita, en la iglesia Católica, es que cuando un obispo llega a los 75 años con un negro historial, el Papa de inmediato lo releva. En cambio, los que están bien evaluados los dejan seguir al frente de su diócesis uno o dos años más.
En la celebración de este domingo estuvo el nuncio apostólico Joseph Spiteri, quien representa al Vaticano en México. Y este lunes, acudieran a reunirse con Sánchez Espinosa unos 40 obispos del país.
Más allá del festejo, esas presencias, es parte de las consultas que se hacen desde el Vaticano para encontrar al relevo en la Arquidiócesis de Puebla.
clh
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