Un súbito y costoso activismo digital se ha desplegado –a lo largo de las últimas semanas– en contra del presidente del Congreso local, Pavel Gaspar Ramírez, particularmente en la zona de la Mixteca poblana. El objetivo de esa campaña de “guerra sucia” pareciera ser un intento de descarrilar al líder parlamentario de sus aspiraciones de ser candidato en las regiones de Acatlán de Osorio o Izúcar de Matamoros; aunque también parece ser una estrategia dirigida a atacar a la 4T, por medio de una de las figuras más representativas del movimiento obradorista en el sur del estado.
A la par también apareció, el fin de semana, una masiva campaña de denostación digital contra Gabriela Sánchez Saavedra, mejor conocida como “La Bonita Sánchez”, quien es la titular de la Secretaría de Deporte y Juventud. Dicho ataque se generó mediante un video que llegó por medio de WhatsApp, de correos electrónicos y otras redes sociales, que pretende hacer creer que la funcionaria padece de daños neurológico como consecuencia de muchos años de ser pugilista.
Pareciera que ambas campañas, contra Sánchez y Gaspar, tienen un mismo propósito, que es intentar pegar a la popularidad de aquellos morenistas que aparecen en los primeros lugares de las encuestas que están midiendo a los aspirantes a ser candidatos a cargos de elección popular.
Una situación que plantea la sospecha de que pudiera ser “fuego amigo”, es decir que tales ataques estén saliendo de las mismas filas de la 4T, como parte de la lucha interna que hay entre facciones morenistas por las nominaciones.
En el caso del líder del Congreso del estado muchos morenistas voltean a ver sospechosamente a Andrés Iván Villegas Mendoza, el presidente del Consejo Estatal de Morena y actual diputado local, como el posible autor de esa “la guerra sucia”.
Para nadie es un secreto que Villegas Mendoza, en lugar de buscar la estabilidad institucional de Morena, se ha dedicado a intrigar contra aquellos miembros de la misma fuerza política que no están alineados con sus intereses. Nunca los confronta de manera personal, pero si mediante campañas digitales, según cuentan algunos miembros del Partido de Regeneración Nacional.
Basta recordar que este legislador fue el autor de una disparatada iniciativa de ley –que presentó al inicio del actual sexenio— mediante la cual pretendía crear mecanismos de control para que la prensa poblana no ejerciera la crítica contra la clase política en el poder. Al final retiro la propuesta, luego de que ni él mismo sabía defender dicho proyecto.
A lo largo de los últimos ocho meses ha sido evidente el celo que Villegas siente hacia Pavel Gaspar, luego de que el primero no logró ser ascendido a la presidencia del Congreso local, frente a la salida de ese cargo de Laura Artemisa García Chávez quien, en octubre pasado, asumió la titularidad de la Secretaría de Bienestar.
El contenido de la campaña contra Gaspar pareciera delatar a Andrés Villegas, pues los mensajes que se difunden contra el presidente del Congreso plantean que no sabe ser líder parlamentario, que no controla a los diputados de Morena, a los medios de comunicación y “la nómina” de dicho poder público.
Quienes conocen de cerca el quehacer legislativo plantean que las cosas son revés, Gaspar ha mantenido cohesionado a la mayor parte del grupo parlamentario de Morena y ha evitado confrontaciones en el conjunto de diputados de la 4T, que es la mayoría del Congreso, situación que disgusta a alguien en particular: Andrés Villegas.
Crear el desgaste¿Y si no es Andrés Villegas el que está atrás de la campaña contra Pavel Gaspar, entonces quien ha financiado esos ataques?
El activismo digital que hay contra el presidente del Congreso no es sencillo, es caro y sofisticado.
Hay una serie de características de Gaspar Ramírez que se deben tomar en cuenta: a diferencia de muchos actores importantes de la 4T que provienen del PRI, el líder parlamentario es fundador del movimiento obradorista; es un veterano militante de izquierda, desde que fue líder juvenil del PRD; es hijo Horacio Gaspar Lima, un celebre diputado local perredista y que fue maestro de Derecho en la UAP; y ha sido un destacado activista en la Mixteca poblana a lo largo de las últimas dos décadas.
Es de los pocos, dentro de Morena, que ha construido su propia base social y una importante estructura política.
Tal trabajo explica porque aparece arriba en las encuestas que miden a los aspirantes a ser candidatos a diputado federal por el distrito 14, que tiene su cabecera en Izúcar de Matamoros; y a la alcaldía de Acatlán de Osorio.
Eso hace suponer que Pavel Gaspar se ha convertido en uno de los objetivos de la derecha a los que es necesario nulificar.
En la Mixteca poblana el PRI y el PAN han perdido, en los últimos ocho años, dos terceras partes de sus electores.
Ante esa situación lo único que le queda a la derecha es generar un desgaste digital en contra de un rival a vencer en los comicios de 2027.
clh
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