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Viernes, 19 de Junio de 2026

El francotirador en tierra de paz

18 Junio, 2026
Fernando Maldonado

A las 8:30 de la mañana del 11 de octubre de hace tres años se registró el primer atentado en contra de quien ahora se le llama en el argot “el tirador de la Atlixcáyotl”. Se trató de una persona que circulaba sobre el bulevar Atlixcáyotl y que al tomar la gaza que lleva al bulevar del Niño Poblano registró el impacto del proyectil.

La víctima fue una joven madre de familia que circulaba a bordo de una camioneta Ford tipo Explorer doble cabina modelo 2022 con placas de circulación del estado de Puebla. Los detalles de ese evento quedaron asentados en la carpeta de investigación FIM/FIM-1/019305/2023, levantada el 16 de octubre de 2023.

Copia de ese documento que detalla el momento que puso en riesgo la vida de la víctima está en manos del autor de la columna. No debiera suceder por las carencias con las que trabaja la Fiscalía General del Estado, pero sorprende por lo inédito del caso: una jefa de familia sin problemas de índole alguna atacada con un arma de fuego en una entidad que está a años luz de vivir una escena como la que se repite en Sinaloa.

Los detalles de ese evento aparentemente aislado importan en el contexto general, pues el titular de la Fiscalía de Investigación Metropolitana, José Luis Hernández dijo en una entrevista radiofónica en Cadena In con el periodista Fernando Pérez Corona que hasta hace unas semanas no se había registrado denuncia alguna por la existencia de un personaje que ahora es tristemente célebre.

Narró en esa conversación que existen cuatro denuncias por daño en propiedad ajena y una carpeta de investigación por lesiones. El desconocimiento de la línea de tiempo entre un evento y otro ha sido exhibido sin pudor a los servidores públicos responsables de garantizar la seguridad de las familias poblanas.

La madre de familia que en octubre de 2023 fue víctima de un ataque armado en el bulevar Atlixcáyotl fue ignorada. Se podrá argumentar en descargo de la torpeza exhibida que eran otro los responsables de asegurar condiciones de seguridad en el gobierno anterior, pero la ausencia de una trazabilidad institucional es notoria. Y ahora se pagan las consecuencias.

Esa falta de pericia, omisión o falta de conocimiento institucional es lo que ha traído como consecuencia el crecimiento popular en redes, medios y mesas de café sobre el paradero de un personaje que abre fuego con un arma, probablemente de 9 milímetros, en contra de conductores de automóviles en una de las avenidas más vigiladas de la zona metropolitana.

Resultado de un trabajo de análisis de escucha social se ha podido establecer que más de 5 millones de personas han tenido una referencia del “tirador de la Atlixcáyotl”. De acuerdo con el consultor Fernando Jiménez, Puebla está a nada de ver surgir un fenómeno viral que podría colocar a Puebla en el foco y no necesariamente por aspectos positivos, de los que todos tenemos registro.

n estudio del despacho Indicadores SC de Elías Aguilar estableció que seis de diez personas conocen del “tirador de la Atlixcáyotl”, a quien el secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala le dio una distinción que inquieta: “francotirador”.

asi 60 por ciento consideró que le preocupa “algo” o “mucho” y más de 85 por ciento ha cambiado horarios de traslado por la existencia del sujeto del que nadie tiene una identidad precisa.

os números que hoy se conocen, en términos de conocimiento, alcance y preocupación si acaso hace tres años los responsables hubiesen actuado ante un improbable “francotirador” en tierra de paz.

 

 

clh

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