Los gobernadores no llegan al poder para administrarlo. Llegan para ejercerlo.
Y tarde o temprano, todos enfrentan la misma decisión. Conservar las estructuras heredadas o construir las propias.
Para el gobernador Alejandro Armenta parece haber llegado a ese momento, porque existe una realidad política que pocos discuten en privado. El gobernador gobierna Puebla, pero Morena Puebla todavía no refleja completamente el proyecto político del mandatario o al menos así parece, pero eso al parecer ya tiene fecha de caducidad.
No porque exista confrontación. Que no la existe. No porque exista ruptura, simplemente porque así funciona el poder, aunque parezca retórico, el poder se hizo para poder.
Ningún liderazgo construye futuro dependiendo de estructuras que no diseñó. Ningún proyecto político apuesta una elección dejando la operación partidista en manos de grupos que responden a otras etapas, otras circunstancias y otras lealtades, esa es una máxima elemental.
Por eso los movimientos que hoy observamos dentro de Morena no son casualidad, son parte de un proceso mucho más profundo. La consolidación del armentismo, la fuerza hegemónica en la entidad.
Porque mientras algunos siguen observando nombres, cargos y oficinas, la verdadera historia ocurre en otro nivel. En el territorio, en la operación, en la movilización, en la construcción de acuerdos, en la formación de cuadros, en la integración de equipos.
Y ahí es donde el grupo del gobernador ha comenzado a marcar diferencias, basta solo con ver. Los eventos relevantes, las estructuras funcionales, la interlocución con liderazgos regionales, la organización territorial, la capacidad de convocatoria, cada vez más piezas responden a una misma lógica, la del proyecto gubernamental.
Por eso la discusión ya no gira alrededor de Olga Lucía Romero y su permanencia al frente de Morena, ese debate prácticamente está agotado. La verdadera discusión es quién encabezará la nueva etapa de Morena Puebla, porque la pregunta importante no es quién sale, la pregunta importante es quién llega y sobre todo para qué llega.
El nuevo dirigente o dirigente ¿Llega para ordenar? ¿Llega para operar? ¿Llega para preparar el 2027? ¿Llega para construir una estructura capaz de competir y ganar?
Porque desde la perspectiva del poder, la elección de 2027 comenzó desde el día en que Alejandro Armenta tomó protesta como gobernador y cada decisión que hoy se toma responde a esa lógica. La del poder.
Los tiempos formales de su partido podrán decir una cosa, los estatutos podrán marcar otra, pero la política real rara vez espera los calendarios burocráticos. La política se adelanta, se acomoda, se prepara y se construye.
Por eso dentro de Morena son cada vez más quienes entienden que la transición ya está en marcha. Tal vez no con los tiempos que algunos desean, pero sí con la dirección que el gobernador necesita.
Porque para gobernar seis años se requiere saber de administración, cosa que el gobernador entiende a las mil maravillas, pero para construir un proyecto político que trascienda se requiere control territorial, operación partidista y liderazgo interno. Y eso es precisamente lo que está comenzando a edificarse.
Por eso los próximos meses serán decisivos, no por las salidas, no por las renuncias, no por los nombramientos. Serán decisivos porque veremos el nacimiento formal de una nueva etapa política en Puebla.
La etapa donde Morena dejará de ser una suma de grupos y comenzará a parecerse cada vez más al proyecto político del gobernador.
Porque al final, en política, el poder siempre termina ocupando los espacios que todavía no controla. Y en Puebla ese momento parece haber llegado.
Villegas, adelante en Serdán. Ayer por un descuido omití mencionar que el diputado local por el distrito de Tecamachalco, Andrés Villegas, es el mejor posicionado para obtener la candidatura de Morena a la diputación federal por el Distrito de Ciudad Serdán y así lo ponderaron en la revisión de perfiles que se hizo el fin de semana pasado en el Olimpo.
Las cifras son contundentes, Andrés es de los que sí ha cumplido con las expectativas.
Un adelanto. El próximo lunes les voy a platicar sobre una aspirante, que recibió su millón y medio de pesos para trabajar en territorio y en vez de eso, se fue a gastar el dinero a Las Vegas. El lunes les platico.
clh
Vistas: