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Viernes, 3 de Julio de 2026

El resultado del partido México–Inglaterra influirá en el humor político del país

3 Julio, 2026
Fermín Alejandro García

El desenlace del partido de este domingo entre las selecciones de México e Inglaterra impactará no solamente en el terreno deportivo y del espectáculo, sino tendrá una fuerte repercusión en el humor social México. Si el conjunto tricolor gana o da una buena pelea contra los británicos, el resultado ofrecerá una válvula de escape a la sociedad mexicana para liberar tensiones, enojos, miedo y compartir un logro colectivo, algo que pocas veces ocurre en el país.

Y por supuesto también impactará al llamado humor político. Si el tri logra avanzar en el mundial o termina de manera heroica su participación, será un fuerte revés para la oposición y la derecha mexicana que le habían apostado a que la organización del evento fracasara y el seleccionado nacional tuviera un desempeño desastroso, similar al de Qatar en 2022.

No solo es un asunto de percepción, sino que hubo un enorme gasto y estrategias claras para crear campañas negras en redes sociales, además de alimentar conflictos sociales y políticos en los primeros días de la justa mundialista, como una manera de culpar a la 4T y en particular a la presidenta Claudia Sheinbaum de un posible fracaso en la organización de dicha competencia deportiva y del equipo que encabeza Javier “El Vasco” Aguirre.

En lo referente a la organización el gobierno federal ya pasó la prueba, pues el domingo termina el Mundial para México con el último partido en territorio nacional, librando la provocación de algunos grupos que querían generar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad pública para crear la imagen de que en el país hay caos y represión.

Mientras que el conjunto Tricolor está en su mejor momento y con un ánimo inusual. Como pocas veces hay un entusiasmo desbordado por su desempeño, al acumular cuatro triunfos y no tener un solo gol en contra.

El oprobioso mote de “los ratones verdes”, como se solía llamar al equipo mexicano en cada fracaso mundialista, ahora quedó relegado, olvidado. Hay todas condiciones para que no se use en esta ocasión, pues por el contrario se ha nutrido la esperanza colectiva de que el tri tiene la capacidad de colarse hasta los cuartos de final.

No es algo menor si se toma en cuenta que el martes, en el encuentro contra Ecuador, hubo una audiencia de las diferentes señales del partido, incluidas las pantallas colocadas en plazas públicas, que superó a los 60 millones de espectadores, que es una cifra récord que ni un evento político o religioso han logrado concentrar.

Esto significa que la mitad de la población mexicana estuvo a la expectativa de lo que pasaba en el estadio Azteca.

Atrás se quedaron las campañas que promovían sacar pañuelos blancos en los estadios de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que fueron las tres sedes del mundial, como signo de repudio a la presidenta Claudia Sheinbaum.

O la colocación de cientos de lonas y menajes en cadenas de WhatsApp en donde se ponía la imagen de Cristiano Ronaldo, la estrella de Portugal, reportando que no venía a México a un juego de preparación porque no confiaba en la seguridad pública del país. Algo que era mentira, el jugador luso no llegó porque estaba lesionado.

También fallaron los mensajes que difundieron grupos de panistas en todo el país con la leyenda: “Los jóvenes deberíamos ser reclutados por la selección nacional, no por el narco”.

Otro fracaso fue el intento del empresario Ricardo Salinas Pliego, el nuevo líder de la derecha mexicana, de “destaparse” como candidato presidencial en la ceremonia de inauguración del mundial. No le funcionó, por el contrario, acabó con el apodo de ser: “La perrita de Donald Trump”, que le gritó un aficionado.

Lo que si funcionó fue la ausencia de Claudia Sheinbaum en el estadio Azteca en el primer partido de México, pues se detectó a tiempo que se colocaron grupos de agitadores, adentro y afuera del llamado “Coloso de Santa Úrsula”, para que estuvieran coreando “muera Morena” y generaran una rechifla contra la mandataria.

Si se usara términos futboleros se podría decir que, en el mundial, hasta ahora, la 4T lleva cuatro goles y la derecha cero tantos.

Habrá que esperar el desenlace del domingo para saber si hubo goliza del movimiento obradorista o la oposición remontó, de manera simbólica.

 

 

clh

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