2026 es sin lugar a duda un año apasionante en todos los sentidos.
A la lucha que se libra al interior de Morena por la candidatura a la presidencia municipal de Puebla y al resto de los municipios, se le debe agregar un tema del que poco se habla, el de la sucesión en el arzobispado, toda vez que monseñor Víctor Sánchez Espinosa ya solicitó su jubilación al frente de una de las arquidiócesis más codiciadas del país.
El arzobispo de Puebla recientemente celebró sus 50 años de ministerio con una comida, la que congregó a la clase política y empresarial de Puebla, para dejar en claro el poder e influencia que todavía ejerce la jerarquía católica en una de las ciudades catalogadas todavía como de las más conservadoras en el país. Basta ver que el Congreso local se niega a aprobar las reformas en materia de las infancias transgénero.
La sucesión de Víctor Sánchez está en proceso y uno de los favoritos para sucederlo en el cargo es el actual obispo de Cuernavaca y además presidente de la influyente Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, quien en 2013 fue designado prelado por esta demarcación por el entonces papa Francisco.
Tiene actualmente 70 años, lo cual se puede ver tal vez como una desventaja, ya que a los 75 años por derecho canónico deberá solicitar su jubilación, tal y como ocurrió ahorita con Sánchez Espinosa.
Castro Castro sería un sucesor de lujo para Víctor Sánchez y para Puebla, por lo influyente que es este personaje al interior de la jerarquía católica.
Otro nombre que se maneja para suceder a Sánchez Espinosa al frente del arzobispado de Puebla es el actual obispo de la diócesis de Matamoros y Reynosa, un viejo conocido de los poblanos, Eugenio Lira Rugarcía, uno de los personajes más cercanos a quien fuera arzobispo de Puebla, el influyente Rosendo Huesca Pacheco.
El padre Lira, como lo conocemos todos, es un hombre de 60 años, que tuvo una destacada participación como vocero de la arquidiócesis de Puebla en los tiempos de Huesca Pacheco.
El padre Froylan López era el operador político de don Rosendo, mientras que el padre Lira era su brazo derecho y comunicador.
Lira Rugarcía pagó caro su cercanía con Huesca Pacheco, en 2016 fue enviado por el papá Francisco al estado de Tamaulipas, algo que se vio en su momento como un exilio, para un hombre el cual era sumamente influyente y querido entre la comunidad católica de Puebla.
El actual obispo de Reynosa es cercano al actual papa León XIII y ocupa una labor pastoral muy importante, por coordinar el tema de la migración entre las comunidades católicas de la frontera.
Finalmente, el tercero en la lista para suceder a Sánchez Espinosa es el actual obispo de la ciudad Obregón, Felipe Pozos Lorenzini, quien nació en 1967 en Puebla y fue rector del Seminario Palafoxiano de esta ciudad y también vocero de la arquidiócesis de Puebla.
Fue obispo auxiliar de Puebla de 2013 a 2020, año en que fue designado obispo de Ciudad Obregón, Sonora.
El padre Pozos es el favorito de Víctor Sánchez para sucederlo, aunque quién sabe si cuente con el visto bueno del Vaticano, precisamente por la cercanía que mantiene con el todavía arzobispo de Puebla.
Estos tres personajes son los que se dicen podrían suceder a Víctor Sánchez Espinosa, aunque aún no hay fecha para su relevo.
Los que no quieren ver, no ven. ¿A quién le encargaron la entrega de las 100 pipas de agua que adquirió recientemente el gobierno del Estado? ¿En dónde se distribuye el vital líquido? ¿En qué municipio del estado?
¿A quién le encargó el gobernador que visitara a los afectados por las inundaciones registradas en Puebla capital?
Estas dos preguntas esclarecen mucho el tema de la candidatura de Morena a la alcaldía de Puebla.
Solo los que no quieren ver, no ven.
“Y los echaron en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes”. En fin.
clh
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