El perfil menos presentable que existe en el Partido Acción Nacional, Inés Saturnino López Ponce, tiene abiertas las puertas en el servicio público, en el gobierno de Alejandro Armenta.
Al menos esa es la versión que corre en su natal Tecamachalco, el municipio que co-gobernó en dos periodos -de 2008 a 2011 y de 2014 a 2018- con una sociedad política de facto con el cacique de la región, Ignacio Mier Velazco, el coordinador de los senadores de Morena y socio de Adán Augusto López Hernández.
A sus cercanos les ha dicho que le fue ofrecida una delegación del gobierno estatal que declinó para esperar le sea ofrecida una subsecretaria. Hasta ahora nadie ha desmentido esa improbable oferta para quien en el pasado no solo fue denunciado por violencia política de género, sino de haber evitado la captura de un facineroso “Toñín”.
La conducta de López Ponce ha ido sentido inverso al credo morenista. Misógino, frívolo y ostentoso, se trata de un personaje que creció a la sombra del régimen dictatorial de Rafael Moreno Valle y que Acción Nacional no ha podido esconder por la mala fama pública que se empeñó en cultivar.
Es un hombre que en público maltrató a quienes lo acompañaron en el segundo periodo de gobierno municipal. Testimonios de ese machismo enraizado, están los de Ruth Rodríguez Huerta, regidora de Desarrollo Social; Betzabel Vera Ramírez, regidora de Obras Públicas; Jesica Cid Machorro, regidora de Salubridad y Asistencia Pública.
Destaca el de Ruth Zárate Domínguez, ex regidora de Industria y Comercio a quien en una sesión pública de cabildo efectuada el 10 de septiembre de 2015 pretendió humillar al arrojar un fajo de billetes de baja denominación para finiquitar el saldo de un laudo por un total de 209 mil pesos que había decidido dejar de pagar por una disputa política.
La localización del oriundo de Tecamachalco fuera de Puebla, obedece en buena medida a los desatinos, excesos y escándalos del panista que ya festina su regreso a la escena política con salvoconducto expedido por el gobierno morenista en territorio poblano.
En un informe de gobierno en febrero de 2016 pagó 10 mil dólares al ex pelotero profesional Esteban Loaiza. Presumió tener como invitado el jugador de grandes ligas, grabó un promocional de 30 segundos. Al siguiente fin de semana se vio a Loaiza en los casinos de Las Vegas.
El equipo editorial constató que el dinero que utilizó para ese paseo de fin de semana era el que recibió de los habitantes de Tecamachalco, por una decisión unipersonal de su edil, el morenovallista López Ponce a quien también se le acusó de haber operado para impedir la captura de Antonio Valente Fuentes.
En abril de 2015, 2016 y 2018 encabezó comilonas de faraón para festejar su cumpleaños. Tuvo agrupaciones musicales y artistas de fama nacional que, según se dijo en la administración que encabezó, habían sido presentaciones y banquetes que habían financiado sus amigos. Nadie dio crédito a esa coartada.
La dirigente de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, recordó apenas este lunes que la responsable de alianzas y elecciones, Citlali Hernández vigilaba “con lupa” los perfiles que pretenden colarse a las filas de ese partido político.
En el caso de Inés Saturnino López Ponce no será necesario ningún catalejo. Hiede, respira y vive la vida que Morena condena.
@FerMaldonadoMX
clh
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