En Morena hay un creciente ambiente de confrontación, de “campañas negras”, como parte de la disputa de las principales candidaturas a cargos de elección popular que se definirán en el proceso electoral de 2027. Dicha “guerra interna” es reflejo de que el partido cada vez está más dividido, sobre todo entre las facciones que provienen del PRI y las que nacieron con el movimiento obradorista. Pero también es consecuencia de que los dirigentes morenistas carecen de la capacidad de hacer prevalecer la institucionalidad y en varios casos, son ellos mismos los que están alimentando los ataques anónimos que inundan las redes sociales.
La principal responsabilidad de este creciente “ambiente tóxico” descansa en la dirigencia estatal de Morena y eso no va a cambiar, mientras no haya relevos de los actuales liderazgos del partido.
Desde hace más de un año ha sido notoria la ausencia de la presidencia del partido, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, para involucrarse y frenar las confrontaciones entre morenistas que ocurren en varios ayuntamientos, en el gabinete estatal, en el Congreso del estado y entre liderazgos regionales del partido.
Pareciera que Romero Garci-Crespo emulara la famosa frase de “Y yo por qué” que pronunciaba Vicente Fox Quesada cuando era presidente de México y no se involucraba en la atención de los problemas sociales del país.
A la par de la actitud permisiva de Olga Lucia Romero, se ha exhibido que el presidente del Consejo Estatal de Morena, Andrés Villegas Mendoza, junto con varios integrantes del Comité Ejecutivo del partido o el representante ante los órganos electorales, Alfonso Javier Bermúdez, se dedican a intrigar contra miembros de dicha agrupación política que no están alineados a sus intereses.
Por eso se llegan a absurdos tales como que en el gobierno morenista de Cuautlancingo las críticas, las confrontaciones, provienen de destacados miembros de la 4T, como es el caso de la exedil María Guadalupe Daniel Hernández, y de la diputada federal, Karina Pérez Popoca.
O que en Acatlán de Osorio sean los regidores de Morena los que piden la destitución de la alcaldesa morenista Guadalupe Lucero Bárcenas.
Que atrás de las campañas de “guerra sucia” en contra del presidente del Congreso, Pavel Gaspar Ramírez, estén involucrados legisladores de la propia bancada de Morena.
Tal vez por esa misma razón –este miércoles— el gobernador Alejandro Armenta Mier al hablar de las campañas mediáticas que se han desplegado contra dos integrantes de su equipo de trabajo, dijo con puntualidad: “Hay fuego amigo y hay fuego que no es tan amigo “en este tipo de confrontaciones.
Dicha situación plantea que en Morena los rivales, los generadores de intrigas y denuestos “están en casa”, o mejor dicho son ataques “domésticos”. Es lo que coloquialmente se llama “fuego amigo”.
Un comportamiento en donde los partidos y los líderes de oposición nada o poco tienen que ver.
Dicha “guerra interna” de Morena también se debe ver como un proceso de descomposición muy similar al que se vivió en su momento en el PRD, un partido que en sus últimos años de vida se consumió en las rivalidades de sus facciones, de las llamadas “tribus”. Eso llevó a que esta fuerza política perdiera la identidad de izquierda, la institucionalidad, así como su capacidad de ganar elecciones y de construir un proyecto sólido de nación.
Ahora Morena, por lo menos en el caso de Puebla, está en esa ruta de riesgo que acabó con el PRD, tal vez no en los inmediato, pero si a largo plazo.
Todos contra todosUna lectura a las redes sociales, al envió de mansajes masivos en teléfonos celulares y cuestionamiento en algunos espacios periodísticos, plantea que en estas campañas “negras” contra miembros de Morena es un reflejo de que “están todos contra todos”.
Hay ataques frecuentes –con el uso de diversos temas– contra el alcalde de la capital, José Chedraui Budib; contra algunos miembros del gabinete estatal como Laura Artemisa García Chávez, Alejandra Sánchez Saavedra, José Luis García Parra y Michel Talavera; hacia los diputados federales Alejandro Carvajal Hidalgo y Claudia Rivero Vivanco; además del presidente del Congreso local, Pavel Gaspar Ramírez.
Lo mismo hay campañas “negras” contra los ediles Omar Muñoz de Cuautlancingo; Tonantzin Fernández de San Pedro Cholula; Juan Manuel Alonso Ramírez de San Martín Texmelucan; Roberto Solís Valles de Huejotzingo; además de la presidenta estatal de Morena, Olga Lucia Romero Garci Crespo, solo por citar algunos nombres.
Es importante aclarar que no se está hablando de la crítica periodística o que surgen, de vez en cuando, de los dirigentes y legisladores de la oposición.
Se trata de campañas anónimas, en redes sociales o mensajes de WhatsApp, en donde hay acusaciones de corrupción, de ineficacia, de falta de salud mental, la presencia de “malas compañías”, de escándalos sexuales y muchas difamaciones más.
Son mensajes que se están dejando pasar y que, tarde o temprano, van a ser una fuente de desprestigio contra Morena que nadie va a poder revertir.
clh
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