La inteligencia artificial (IA) pone en riesgo empleos basados en tareas repetitivas, análisis de datos, procesamiento de lenguaje y creación de contenido básico.
No parece distante un primero de mayo, Día del Trabajo a nivel internacional, en el que salgan a desfilar robots o humanoides por las calles, portando sus demandas por mejores condiciones laborales. O si no son robots, podrían ser las y los científicos y técnicos que los producen.
La inteligencia artificial está tomando los procesos productivos en casi todas las ramas de la economía, desde la agricultura hasta los servicios financieros, pasando por las más disímbolas formas de producción de bienes y servicios.
La gran preocupación es qué tanto va a terminar la IA con los puestos de trabajo que hoy conocemos y si habrá una crisis de empleo a medida que se instale por igual desde en la más modesta tienda de abarrotes hasta en los procesos de producción industrial.
Existe una opinión dominante entre las y los científicos y economistas de la ciencia respecto a que la IA no generará desempleo masivo o una crisis generalizada del empleo, sino que jubilará cierto tipo de profesiones u oficios, mientras que empezará a demandar un nuevo tipo de especialistas y profesionales. Un proceso similar al que impactó la estructura laboral cuando despuntó la Revolución Industrial en el siglo XIX.
La Revolución Industrial desplazó a los oficios tradicionales del capitalismo originario (herreros, soldadores, carpinteros, zapateros, costureras, etc.), pero abrió paso a profesiones como ingeniería, metalurgia, metalmecánica, medicina, administración, contaduría, etc.). Es decir, confinó los oficios (sin extinguirlos) y potenció las profesiones.
Algo similar está sucediendo hoy con la IA: algunas profesiones empiezan a resentir el desplazamiento, a la vez que nuevas especialidades y equipos surgen en el campo profesional, como la robótica, la ciencia de datos, la telemecánica, el manejo de datos, el big data y las supercomputadoras, entre otros.
Así explica la propia IA su impacto en ciertas profesiones:
“La inteligencia artificial (IA) pone en riesgo empleos basados en tareas repetitivas, análisis de datos, procesamiento de lenguaje y creación de contenido básico. Los sectores más vulnerables incluyen administración, finanzas, atención al cliente, traducción, diseño y programación. Profesiones como traductores, contadores, analistas financieros, mecanógrafos y agentes de servicio al cliente enfrentan una alta automatización.
Trabajos con mayor riesgo de automatización
Áreas con mayor vulnerabilidad según informes:
La IA no solo reemplaza, sino que también complementa labores en áreas que requieren habilidades humanas, como la creatividad avanzada, la toma de decisiones estratégicas, la empatía y el cuidado personal”.
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