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Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

Machuca y Castillo se achican ante guarura antorchista en Valle Real

4 Septiembre, 2017
Roberto Ariza

El pasado 29 de agosto pasará a la historia como el día en que los encargados de la seguridad en nuestro municipio fueron incapaces de hacer frente a la violencia que desata la organización Antorcha Campesina.

Fue durante el banderazo inicial para la construcción de un parque infantil en el fraccionamiento Valle Real cuando un grupo de antorchistas comandados por Alba Córdova impidió al edil cumplir con el acto protocolario. 

El pleito se resume, al igual que todos los conflictos donde se inmiscuye esta organización, en la lucha por la posesión de terrenos invadidos. En este caso se trata del área que originalmente fue destinada por Homex para fungir como áreas verdes para el uso de los habitantes del fraccionamiento. 

Actualmente la mitad de este predio es ocupado por la primaria “Moctezuma”, controlada por Antorcha, y su lucha es para ocupar la otra mitad con la finalidad de edificar un preescolar. 

Durante algunos minutos el alcalde, maestros antorchistas y colonos entablaron un diálogo más o menos ordenado, pero la llegada de Alba Córdova acompañada por guardaespaldas de la diputada Hersilia Córdova Morán rompió con la tensa calma que se respiraba en el lugar. 

En medio de gritos y empujones para abrirse paso entre la multitud, uno de estos guaruras agredió física y verbalmente a miembros de la comitiva que acompaña al presidente municipal en sus eventos, lo que desencadenó el pánico  y la suspensión definitiva del evento. 

El alcalde tuvo que ser escoltado por miembros de la policía municipal a un vehículo que lo sacó del fraccionamiento.

Más allá de quién tenga el derecho de utilizar este predio, el incidente dejó en ridículo la capacidad operativa y de respuesta por parte de los altos mandos de la policía municipal que no fueron capaces de mantener el orden en un evento donde se encontraba el Presidente. 

Vale mencionar que el director de Seguridad Pública y Gobernanza, Javier Machuca Vargas y su jefe de policía Javier Castillo Moreno se encontraban en el evento y ante el brote de violencia no pudieron implementar una estrategia para garantizar la seguridad de los asistentes, estudiantes de primaria incluidos por el estrecho juicio de los maestros antorchistas. 

Evidentemente temeroso, Javier Machuca ni siquiera ordenó la detención de los sujetos implicados en la riña a pesar de que él mismo fue agredido y los identificó como miembros del movimiento antorchista. Horas después y a través de un boletín de prensa, la oficina de Comunicación Social confirmó lo expuesto por los videos de la prensa: el guardaespaldas de Hersilia Córdova estaba armado.  

Lamentable también fue la actuación de Javier Castillo, caracterizado (e incluso denunciado) por la dureza con la que dirige al cuerpo de policía, quien demostró no contar con la técnica y la capacidad de ejecución para nulificar una amenaza latente. 

El temido jefe de la policía municipal enfrentó al sujeto armado con un empujón en el pecho y posteriormente intentó tomarlo por el cuello para someterlo pero falló en el intento. 

Si los dos hombres encargados de la seguridad pública no pudieron someter ni detener a un antorchista armado, qué podemos esperar los ciudadanos de a pie ante una organización que ha demostrado que donde pone el ojo coloca la bala e impone su ley.  

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