
El comercio de ganado entre México y Estados Unidos atraviesa un nuevo punto de presión luego de que autoridades sanitarias confirmaran la presencia del Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en Chihuahua, una de las entidades con mayor participación en la exportación de animales en pie hacia el mercado estadounidense. El hallazgo encendió alertas dentro del sector pecuario, que busca contener la propagación de la plaga y evitar mayores impactos económicos.
El caso fue identificado en el municipio de Hidalgo del Parral, según informó el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Con esta detección, Chihuahua se suma a la lista de estados mexicanos con reportes positivos de esta afectación zoosanitaria, mientras que Sonora, Baja California y Baja California Sur permanecen sin registros confirmados hasta ahora.
Acciones relevantes del Gabinete de Seguridad del 14 de julioSurge la tormenta tropical Elida, a partir de la depresión tropical Cinco-ELa aparición del insecto en una entidad clave para la actividad ganadera representa un desafío para los productores debido a las medidas adicionales que deben aplicarse para mantener los controles sanitarios requeridos en la movilización y exportación de animales.
El Gusano Barrenador del Ganado es una plaga causada por las larvas de una mosca que aprovecha heridas abiertas en los animales para depositar sus huevos. Cuando las larvas se desarrollan, pueden provocar daños en los tejidos y generar complicaciones de salud en el ganado si no se atienden de manera oportuna.
A nivel internacional, el problema también ha generado vigilancia. Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) señalan que en ese país se han detectado 37 casos, distribuidos principalmente en Texas, con 36 registros, además de un caso en Nuevo México.
Aunque la presencia del GBG afecta la sanidad animal, especialistas del sector han señalado que no existe un riesgo para el consumo de carne de res. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) explicó que se trata de una problemática relacionada con la salud del ganado y no con la seguridad alimentaria del producto que llega al consumidor.
El organismo también indicó que, por el momento, el suministro nacional de carne de res no presenta afectaciones, debido a que los animales que enfrentan restricciones para su exportación pueden ser enviados a unidades de engorda dentro de México para continuar con su proceso productivo.
Sin embargo, los productores sí enfrentan mayores gastos debido a los protocolos sanitarios establecidos para controlar la plaga. Entre las medidas aplicadas se encuentran los tratamientos con ivermectina, los baños contra garrapatas, las revisiones veterinarias y los procesos de vigilancia en los puntos de control operados por Senasica.
Estos procedimientos han incrementado los costos relacionados con el traslado y manejo del ganado, especialmente para los productores que participan en el mercado de exportación. El sector pecuario advierte que, si la dispersión del insecto continúa, podrían aumentar las presiones económicas sobre las unidades ganaderas.
Ante esta situación, representantes de la industria han planteado reforzar las acciones de prevención mediante una mayor coordinación entre autoridades y productores. Entre las propuestas destacan ampliar la regionalización sanitaria, aumentar la liberación de moscas estériles para reducir la reproducción del insecto y fortalecer la colaboración entre Senasica, el USDA-APHIS, los gobiernos estatales y las organizaciones ganaderas.
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