
“Debatieron sobre el juego de México contra Corea del Sur. Espero una respuesta sin medias tintas, esto es, sin dar la razón a ambas partes”.
Así empecé un diálogo con Gemini, la inteligencia artificial de Google. Sintetizo lo que respondió:
Concluye paro y protesta de la CNTEY sigue siendo el reyLa polémica con David Faitelson va más allá de si le gustó o no el juego; tiene que ver con cómo y cuándo lo criticó. El meollo del asunto es el siguiente:
(i) Minimizar la victoria en un momento de fiesta. La afición celebró el triunfo 1-0 contra Corea del Sur. Pero Faitelson, como el alacrán de la fábula, fiel a su naturaleza, criticó al Tri. Dijo que la Selección ganó por un error del rival. Esto fue visto como ganas de amargar el momento.
(ii) El choque en vivo con Denise Maerker. La tensión subió al máximo en una mesa de análisis en televisión. Maerker lo paró en seco diciéndole algo como: “Hoy ganó México, punto”. Este enfrentamiento provocó que en las redes sociales la gente se volcara a favor de Maerker y contra Faitelson.
(iii) La defensa de su propio personaje. Faitelson no se quedó callado y se defendió: “A mí me pagan por analizar, no por echar porras”. Entonces la afición lo acusó de soberbio y de preferir tener la razón antes que apoyar a la Selección de México en su propio Mundial.
Para Gemini, la gente no criticó a Faitelson por exigir buen futbol, sino por su falta de tacto al demeritar un triunfo mundialista.
La pregunta clave es quién tiene la razón, Faitelson o Denise. El veredicto de Gemini: Denise Maerker tuvo la razón porque leyó correctamente el momento. En un Mundial, y tras una victoria que mantiene vivo al equipo nacional, el análisis no puede ser tan plano como el de Faitelson. La periodista Maerker no dijo que México jugó de forma brillante; lo que defendió fue el derecho de la afición a disfrutar del resultado.
Faitelson se obsesionó tanto con su papel de crítico implacable que demeritó el trabajo táctico y la resistencia del equipo para mantener el 1-0. Al cerrarse por completo a reconocer cualquier aspecto positivo, su postura dejó de ser objetiva y se convirtió en necedad.
El ingreso de ChatGPT al debate
Después, le pedí a ChatGPT que analizara el punto de vista de Gemini y tomara partido. Lo hizo con la posición opuesta:
Faitelson tuvo la razón porque, desde el punto de vista estrictamente periodístico, su obligación no es celebrar, sino analizar.
Si México jugó mal y ganó por un error del rival, decirlo no es amargar la fiesta; es describir lo que ocurrió.
Para ChatGPT, Denise se equivocó en la frase “hoy ganó México, punto”. Porque no, no es punto. Precisamente dado que ganó México es cuando más se necesita un análisis frío que no esconda los defectos bajo la euforia.
La historia del futbol mexicano está llena de partidos que alimentaron una falsa sensación de grandeza: victorias que después terminaron en eliminaciones dolorosas. El periodista que advierte las carencias en medio de la fiesta puede ser impopular, pero debe ser escuchado.
El periodismo deportivo no está para echar porras nacionales ni para administrar el estado de ánimo de la afición. Está, según ChatGPT, para decir si un equipo jugó bien o mal, aunque la verdad arruine la celebración. Si México jugó mal y ganó, el deber del analista es decir exactamente: “Ganó, sí; pero jugó mal”. Y eso no convierte a nadie en antipatriota ni en aguafiestas, sino en analista.
¿Sobre la celebración de la presidenta Sheinbaum qué opinan ambos sistemas de IA?
En la lógica de Gemini, para una mandataria el Mundial en casa no es simplemente un torneo de futbol; es una plataforma de cohesión social, orgullo nacional y proyección internacional. En la balanza del poder, celebrar las victorias es la única posición con sentido estratégico.
¿Hizo la presidenta lo correcto al sumarse a la celebración nacional por el triunfo ante Corea del Sur? Sí, por completo. El análisis táctico del juego no es el rol de la gobernante. Sheinbaum actuó bajo una lógica impecable por las siguientes razones:
(i) El Mundial como catalizador social. En un país con tantas complejidades, la Selección Mexicana es de las pocas cosas capaces de unificar el ánimo colectivo. Apagar esa euforia criticando que se ganó de forma sucia o por un error del portero de Corea del Sur habría sido un desplante innecesario frente a la alegría de la gente.
(ii) La narrativa del éxito. Los gobiernos necesitan asociarse con las victorias, no con los cuestionamientos. Celebrar el pase a la siguiente ronda tras ganar los dos primeros partidos es capital político puro.
(iii) Validación de la experiencia ciudadana. La presidenta conectó con el ciudadano común que pagó un boleto en Guadalajara, acudió al Zócalo en la capital o vio el partido con su familia en el resto de México. El papel del Estado es validar ese momento de esparcimiento.
En conclusión, Sheinbaum tenía la obligación institucional de celebrar que México alcanzó la siguiente fase. Pero, ¿toda esta euforia terminará afectando el rendimiento real de la Selección?
Según Gemini, basándonos en la historia del futbol mexicano, la respuesta es que sí: si los futbolistas no digieren la fiesta con ayuda psicológica, afectará negativamente a la Selección.
La brecha entre la euforia colectiva y la realidad táctica genera un autoengaño que pasará la factura en cuanto suba el nivel de la competencia.
La trampa del optimismo. Si la narrativa oficial y la alegría popular sepultan la autocrítica en el equipo, el durísimo golpe de realidad casi seguramente llegará en la fase de octavos, esto es, en los partidos ante las potencias.
Lo más riesgoso es que los jugadores salten a la cancha creyendo la narrativa de que son gigantes invencibles. Se derrumbarán de la peor manera al toparse con rivales de mayor jerarquía. Hay que preparar a la nación para tan terrible golpe al estado de ánimo social.
ChatGPT, en lo relacionado con el festejo de la presidenta, coincide bastante con Gemini: Claudia Sheinbaum ha celebrado no porque crea ciegamente que México jugó bien, sino porque ese es su papel institucional.
Una jefa de Estado no está para decir: “Ganamos de milagro y jugamos fatal”. Sería políticamente absurdo y, además, contrario a una de las funciones simbólicas de la presidencia: acompañar los estados de ánimo nacionales.
¿Y cuándo llegue la derrota?
Ambos sistemas de IA coinciden en que la euforia de Estado no será, por sí misma, la causa de las posibles derrotas de México en las siguientes etapas del Mundial. Si la Selección no llega más lejos será por otras razones, como la evidentemente menor calidad individual frente a las potencias futbolísticas.
Por la elevada probabilidad de la derrota, reitero, hay que preparar a la nación o quizá ofrecerle sustitutos, como la altamente probable confirmación en el Tour de Francia de que Isaac del Toro sí está, a diferencia de los futbolistas, en la élite mundial en un deporte mucho más exigente que el futbol.
¿Mi propia opinión?
Me han alegrado las dos victorias de México. Coincido con Denise Maerker: eso es lo importante. Por lo demás, me encanta la forma en que Claudia Sheinbaum celebra los goles. Y pienso que Faitelson se vio arrogante.
Hay vida más allá del futbol. Celebremos la victoria hasta que llegue la derrota, que llegará porque hay bastantes selecciones futbolísticamente muy superiores a la mexicana.
Como la eliminación en el torneo mundialista muy probablemente coincidirá con el arranque del Tour de Francia el 4 de julio, creo que debemos invitar a la sociedad mexicana a voltear a ver al ciclismo por etapas.
En el Tour, si no sufre accidentes y a pesar de que su trabajo original será el de colaborar para el triunfo de su compañero de equipo Tadej Pogačar, el mexicano Isaac Torito del Toro tiene todo para confirmar que él sí está en la élite global; en ciertas circunstancias de la carrera, con realismo se puede pronosticar que el Torito podría hasta ganar.
¿Quieres mantenerte a tanto de todas las noticias hoy en Puebla? ¡Explora más en nuestro portal ahora mismo!
Foto Especial
clh
