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Viernes, 5 de Junio de 2026

El Mundial no necesita a Cuauhtémoc Blanco

Nadie puede borrar sus logros en las canchas ni su lugar en la historia del futbol nacional. El problema es que la FMF, encabezada por Mikel Arriola, parece dispuesta a ignorar su faceta como político
Viernes, 5 de Junio de 2026 07:34
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Municipios Puebla

Hay algo muy echado a perder en la vida pública mexicana para que un político acusado de corrupción, protegido por el fuero, señalado por presuntos vínculos con personajes del crimen organizado e investigado por una denuncia de tentativa de violación, sea considerado como uno de los rostros representativos del futbol mexicano para el Mundial de Futbol 2026.

Ese político se llama Cuauhtémoc Blanco. No se trata de discutir sus méritos deportivos. Nadie puede borrar sus logros en las canchas ni su lugar en la historia del futbol nacional. El problema es que la Federación Mexicana de Futbol, encabezada por Mikel Arriola, parece dispuesta a ignorar el político en que se convirtió.

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Del ídolo al símbolo equivocado

El Mundial es una vitrina internacional y cada país decide quiénes serán sus embajadores simbólicos, así que, ante los ojos de millones de espectadores, Cuauhtémoc Blanco representará los valores que México quiere proyectar.

La polémica escaló esta semana luego de que Nidia Fabiola Blanco, media hermana del exgobernador de Morelos enviara una carta a la Federación Mexicana de Futbol cuestionando si Blanco es la figura que debe representar al futbol mexicano ante el mundo.

La misiva dada a conocer por Ciro Gómez Leyva colocó sobre la mesa una pregunta incómoda, pero cierta, y que la FMF parece empeñada en ignorar: ¿qué valores pretende promover el futbol mexicano? La sola pregunta debería bastar para entender el error.

Morena, fuero e impunidad

La carrera política de Cuauhtémoc Blanco no está marcada por logros de gobierno, sino por escándalos y un tufo de impunidad.

La Fiscalía de Morelos confirmó que la investigación derivada de la acusación interpuesta por Nilda Fabiola por intento de violación continúa abierta. Además, durante su administración en Morelos se acumularon denuncias, observaciones financieras, señalamientos de corrupción e investigaciones relacionadas con integrantes de su círculo cercano.

Incluso existen fotografías donde aparece públicamente con personajes identificados por autoridades federales como operadores criminales. El propio exfiscal de Morelos sostuvo que hay diversas carpetas de investigación relacionadas con estos hechos.

Pero nada de eso parece importar. Por una simple razón, cuando Cuauhtémoc Blanco dejó de ser un futbolista se convirtió en un activo político de Morena.

De gobernador pasó a diputado federal, y el fuero ha funcionado como el blindaje perfecto. Se mueve con absoluta libertad y cinismo, no por la presunción de inocencia, sino porque el señor está amparado por el movimiento político al que pertenece y que cerró filas para protegerlo.

Por si fuera poco, el diputado Blanco ha subido en una sola ocasión a la tribuna y lo hizo para defenderse de la solicitud de desafuero que existía en su contra tras una denuncia penal.

Eso es exactamente lo que la Federación Mexicana de Futbol pretende colocar frente a los reflectores de mundo.

La “cuauhtemiña” es cosa del pasado

Aunque la FMF tiene todo el derecho de incluir a Cuauhtémoc Blanco en los libros de historia del futbol mexicano, no debería presentarlo como ejemplo nacional.

Las grandes organizaciones deportivas del mundo entienden que la reputación importa. Por eso separan a figuras envueltas en investigaciones o escándalos cuando pueden afectar la credibilidad de una institución.

En México parece ocurrir lo contrario. Aquí pretenden que los goles de hace veinte años borren la imagen presente.

México albergará por tercera vez la justa mundialista, el escaparate representa una oportunidad histórica para proyectar una imagen moderna, profesional y ética del futbol nacional.

Y la pregunta inevitable es si México realmente no tenía a nadie mejor, o si Morena está intentando lavar la imagen de Cuauhtémoc Blanco utilizando el Mundial. Y ese es un mensaje que el futbol mexicano no puede darse el lujo de transmitir frente al mundo.

México no es Morena, Morena no organizó el Mundial de Futbol y el futbol es la fiesta de todos, no una campaña proselitista.

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Columna de Manuel Díaz en SDP Noticias

Foto Especial

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