Inglewood, California.- La participación de Irán en la Copa del Mundo ha generado posturas encontradas entre estadounidenses de origen iraní, luego de que una parte de la comunidad anunciará protestas afuera del estadio donde la selección disputará su partido inaugural, mientras otros optaron por apoyar al equipo dentro y fuera del inmueble.
La manifestación fue convocada en las inmediaciones del estadio ubicado cerca de Los Ángeles, ciudad considerada el principal punto de concentración de la diáspora iraní fuera de Irán. En el sur de California, muchos integrantes de esta comunidad llegaron después de la Revolución Islámica de 1979, y una zona con restaurantes, comercios y mercados iraníes, ubicada a unos 16 kilómetros del recinto, es conocida como “Tehrangeles”.
Sheinbaum reprocha a la FIFA sobre costos altos de boletos del MundialEstas son las Efemérides del lunes 15 de junio Quienes participarán en la protesta prevén portar camisetas con el símbolo del león y el sol, además de ondear la bandera utilizada antes de la Revolución Islámica, como muestra de rechazo a la represión mortal de la disidencia ocurrida en Teherán en enero.
Entre los manifestantes se encuentra Ali Javahery, consultor de 59 años nacido en Irán y residente del condado de Orange, California, quien dijo que permanecería afuera del estadio durante el debut de Irán contra Nueva Zelanda, en lugar de presenciar el encuentro desde las graduadas. Señaló que, para él, el fútbol y la política no pueden separarse en este contexto, pese a su pasión por el deporte, pues considera que los jugadores de la selección nacional enfrentan presiones para alinearse con las posiciones del gobierno iraní.
Javahery sostuvo que el equipo no representa al “Equipo Melli”, como se conoce en persa a la selección nacional, sino a la República Islámica. Su postura refleja el dilema que enfrentan varios integrantes de la diáspora, quienes buscan expresar respaldo al pueblo iraní sin que ello sea interpretado como apoyo al gobierno.
La presencia de Irán en el torneo también se ha visto rodeada de controversia por la guerra que el país mantiene contra las fuerzas estadounidenses e israelíes. En medio de ese escenario, la selección trasladó su base de entrenamiento de Tucson, Arizona, a México, mientras que algunos altos dirigentes del fútbol iraní no recibieron visa para ingresar a Estados Unidos.
El capitán Mehdi Taremi afirmó en conferencia de prensa que el equipo juega para todos los iraníes, tanto los que viven dentro del país como quienes forman parte de la diáspora. Aseguró que, aunque existen distintas opiniones, la intención del plantel es unir a la gente y dar alegría a los iraníes, sin involucrarse en temas políticos.
Otros miembros de la comunidad han decidido apoyar al equipo sin asociarlo con el gobierno iraní. Reza Garajedaghi, de 57 años, indicó que verá el partido desde San Diego junto con su padre de 96 años. Explicó que no compró boletos, en parte por los elevados precios, pero afirmó que respalda a los jugadores y respeta las distintas posturas existentes entre los iraníes que viven fuera de su país.
En el sur de California también se organizaron reuniones para seguir los partidos y animar a la selección. Sin embargo, algunos aficionados que habían adquirido entradas desde que se confirmó que Irán jugaría en Los Ángeles decidieron venderlas en los últimos meses, inconformes por la represión registrada en enero.
La inconformidad de ciertos sectores también se relaciona con la postura de la FIFA sobre el uso de banderas políticas. Algunos iraníes-estadounidenses buscan portar la bandera del león y el sol, anterior a la revolución, aunque esta no es la enseña oficial de Irán. El Instituto Iraní-Estadounidense para Voces por la Libertad informó que presentó una demanda en California para impugnar la norma del organismo sobre las banderas.
Durante la ceremonia inaugural realizada el viernes en Los Ángeles, parte del público, integrado en su mayoría por estadounidenses, abucheó cuando la bandera de Irán apareció en el campo.
El contexto político se modificó el domingo por la noche, cuando el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos había alcanzado un acuerdo con Irán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. El conflicto, iniciado por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había impactado a la región y afectado severamente los envíos de petróleo y gas natural desde el golfo Pérsico. Los detalles del acuerdo no fueron revelados, aunque se esperaba que la firma se realizara el viernes.
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Foto: Especial
Djs