Ciudad de México.— En México, la menstruación continúa siendo un tema difícil de hablar dentro de muchos hogares, especialmente entre padres e hijas. De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, realizada por Unicef, Essity y Menstruación Digna México, menos del 3 por ciento de las niñas conversa con su padre sobre menstruación y cuidado íntimo, mientras que 55 por ciento de las adolescentes expresa incomodidad al abordar el tema con figuras masculinas de su familia.
En el contexto del Día del Padre, la marca Saba, perteneciente a Essity, hizo un llamado a romper los tabúes que aún rodean la salud menstrual y a promover una participación más activa de los padres en el acompañamiento físico y emocional de sus hijas. La empresa señaló que esta conversación sigue limitada por prejuicios culturales, vergüenza, falta de información y creencias transmitidas por generaciones anteriores.
Muere Ramiro Valdés, histórico comandante de la Revolución cubanaCalor extremo deja tres excursionistas muertos en el Gran CañónUno de los principales obstáculos es la idea de que la menstruación debe mantenerse como un asunto privado o exclusivo de mujeres. Esta visión ha contribuido a que muchos padres eviten hablar del tema, ya sea por incomodidad, desconocimiento o temor a no saber responder adecuadamente las dudas de sus hijas sobre los cambios que ocurren durante la pubertad.
La encuesta también señala que solo 2 por ciento de niñas y adolescentes habló por primera vez de menstruación con su papá, una cifra que se mantiene prácticamente sin avance desde 2022, cuando apenas se ubicaba en 1 por ciento. Además, cuando las adolescentes buscan información o productos menstruales, únicamente 2 por ciento recurre a una figura paterna para recibir orientación.
La incomodidad dentro del hogar también refleja una barrera cultural persistente. En 2025, 55 por ciento de las adolescentes encuestadas a nivel nacional declaró sentirse incómoda o muy incómoda al hablar de menstruación con su papá, hermanos u otros familiares hombres. En entidades como Chiapas y Michoacán, esa proporción alcanza hasta 70 por ciento.
Saba advirtió que transformar estas dinámicas familiares es urgente para que los padres se involucren de manera informada y respetuosa en el desarrollo de sus hijas. La marca subrayó que hablar de salud menstrual no debe entenderse como una conversación incómoda o inapropiada, sino como parte del acompañamiento necesario durante la adolescencia.
Ximena Magaña, marketing mánager de Saba, señaló que las niñas necesitan sentirse acompañadas por las personas más cercanas a su entorno. Indicó que la participación activa de los padres en temas de salud íntima puede ayudar a normalizar el ciclo menstrual, fortalecer la autoestima de sus hijas y permitir que vivan esta etapa con mayor seguridad.
La falta de diálogo también está relacionada con mitos que aún persisten en algunas familias, como la falsa creencia de que hablar sobre menstruación puede adelantar el inicio de la vida sexual. Frente a ello, especialistas y organizaciones insisten en que la educación menstrual debe abordarse como un tema de salud, desarrollo y bienestar.
De acuerdo con las recomendaciones difundidas por Saba, los padres pueden comenzar por hablar del cuerpo y las emociones con naturalidad, usar un lenguaje sencillo y correcto, informarse sobre la pubertad y el ciclo menstrual, facilitar el acceso a productos de cuidado íntimo y mantener una actitud de escucha sin juicios.
La educación sobre salud íntima, destacó la marca, no tiene género. Por ello, el involucramiento de los padres puede ser clave para derribar mitos, reducir la vergüenza y construir relaciones familiares basadas en la confianza, el respeto y el acompañamiento.
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Foto: Especial
Djs