Ciudad de México. — México y otros países del mundo registran actualmente entre uno y dos meses más de estrés térmico que hace varias décadas, de acuerdo con una nueva investigación publicada este lunes en la revista Nature Climate Change. El fenómeno, advierten los especialistas, se ha intensificado conforme avanza el calentamiento global provocado por la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas.
El estudio señala que las temperaturas extremas de sensación térmica, los días de estrés por calor y las llamadas noches tropicales se han vuelto más frecuentes, prolongadas y severas durante las últimas seis décadas. Además de México, naciones como Kenia e Italia figuran entre los territorios donde el incremento ya es evidente, mientras que regiones que antes no presentaban este tipo de condiciones comienzan a experimentar sus efectos.
Jet privado de Infantino desata críticas contra la FIFA por huella ambiental del Mundial 2026Xavier Becerra, hijo de mexicanos, podría convertirse en gobernador de California A diferencia de otros análisis centrados únicamente en la temperatura del aire, los investigadores evaluaron la sensación térmica para medir con mayor precisión el impacto del calor sobre las personas. Para ello utilizaron el Índice Climático Térmico Universal, una herramienta que considera factores como la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y otros elementos que influyen en la respuesta del cuerpo humano frente al ambiente.
La combinación de calor y humedad representa un riesgo particular para la salud, debido a que la humedad dificulta la evaporación del sudor, uno de los principales mecanismos naturales de enfriamiento del organismo. Por esa razón, las olas de calor húmedas pueden ser más peligrosas que las secas, ya que el cuerpo tiene mayores dificultades para regular su temperatura.
La investigación clasificó el estrés térmico en tres niveles: fuerte, cuando el índice alcanza o supera los 32 grados Celsius; muy fuerte, a partir de 38 grados; y extremo, desde los 46 grados. Bajo esos criterios, algunas zonas de México y Centroamérica podrían estar registrando alrededor de 50 días adicionales al año con al menos estrés térmico fuerte en comparación con la década de 1970.
El aumento también se observa en otras regiones del planeta. Partes del África austral, como Namibia y Angola, así como zonas de África oriental, entre ellas Tanzania, Kenia y Uganda, presentan incrementos similares. En el sur de Europa, áreas de España, Italia, Grecia y Turquía podrían enfrentar hasta 40 días más de estrés térmico fuerte respecto de hace varias décadas, mientras que gran parte de esa región ya suma casi un mes adicional de jornadas bajo esas condiciones.
En Estados Unidos, buena parte del territorio registra al menos 15 días más con estrés térmico fuerte, mientras que zonas del sur, como Texas y Florida, experimentan cerca de 25 días adicionales con estrés térmico muy fuerte. El estudio también advierte que estas temporadas no solo son más intensas, sino que se prolongan durante más tiempo.
Rebecca Emerton, autora principal de la investigación y científica sénior del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo en Reino Unido, destacó que el hallazgo más llamativo fue comprobar que el estrés térmico no solo aumenta en lugares tradicionalmente cálidos o habituados a las olas de calor, sino que también se extiende hacia regiones donde antes era raro o inexistente.
El análisis también encontró que las temperaturas de sensación térmica durante las 10 noches más cálidas de cada año han aumentado a un ritmo mayor que las registradas durante los 10 días más calurosos. Según los investigadores, este fenómeno agrava el riesgo para la población, ya que las noches tropicales, definidas como aquellas con temperaturas mínimas de 20 grados Celsius, pueden impedir que las personas se recuperen adecuadamente del calor acumulado durante el día.
El estudio estima que, en comparación con la década de 1970, mil millones de personas más enfrentan actualmente al menos un día de estrés térmico extremo cada año. Para los especialistas, el impacto futuro dependerá de la capacidad de los gobiernos y sociedades para reducir las emisiones que calientan el planeta y fortalecer las medidas de adaptación.
Jennifer Francis, científica del clima del Woodwell Climate Research Center en Cape Cod, quien no participó en la investigación, señaló que el estudio aporta detalles contundentes sobre los riesgos crecientes para miles de millones de personas. Advirtió que el problema no se limita al aumento de la temperatura, sino también al incremento de la humedad, lo que vuelve más peligrosas las condiciones de calor extremo.
Emerton sostuvo que los resultados subrayan la urgencia de mitigar el calentamiento futuro y de contar con estrategias de adaptación, planes sanitarios frente al calor, sistemas de alerta temprana y evaluaciones de riesgo climático, especialmente en regiones donde el estrés térmico avanza con rapidez.
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Foto: Especial
Djs