
Teherán. — La llamada “lluvia negra” reportada en Teherán tras los bombardeos contra depósitos e instalaciones petroleras no corresponde a una tormenta convencional, sino a un fenómeno asociado a incendios de hidrocarburos y la caída de partículas contaminantes mezcladas con humedad. Medios internacionales y testimonios recogidos este fin de semana describieron precipitaciones oscuras y residuos aceitosos sobre calles, techos y vehículos después de los ataques.
La explicación más aceptada es que las explosiones e incendios liberaron al aire hollín, parcialmente quemado y otros compuestos tóxicos , que luego se combinaron con la humedad atmosférica y descendieron en forma de lluvia o depósito contaminante. El fenómeno tiene precedentes en grandes incendios petroleros, como los de Kuwait en 1991 , donde se documentó “oil rain” o precipitación de residuos aceitosos cerca de las zonas afectadas.
Trump critica nombramiento de Mojtaba Jameneí como líder supremo de IránEnergía, logística y talento frenan el potencial del T-MECEl riesgo principal no es solo visual. Organizaciones citadas en la cobertura sobre Teherán advirtieron sobre la liberación de hidrocarburos, óxidos de azufre y nitrógeno a la atmósfera, con potencial para provocar irritación en ojos y piel, además de afectaciones respiratorias, sobre todo en población vulnerable. En crisis petroleras anteriores, la evidencia científica mostró impactos locales severos sobre la calidad del aire, el suelo y el agua, aunque sin confirmar necesariamente todos los escenarios más extremos que suelen circular en redes.
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Foto: Especial
Djs
