
El administrador de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, afirmó que la agencia mantiene como principal objetivo el combate a las organizaciones dedicadas al narcotráfico y aseguró que, desde su perspectiva, existen vínculos entre los cárteles de la droga y el gobierno de México. Sin embargo, durante su intervención no presentó evidencia que respaldara esa afirmación.
Las declaraciones fueron realizadas en el marco de la primera Cumbre Estados Unidos Libre de Fentanilo, un encuentro en el que autoridades estadounidenses abordaron el impacto que ha tenido el tráfico y consumo de fentanilo, considerado uno de los principales factores de la crisis de sobredosis que enfrenta ese país.
Tirador de la Atlixcáyotl operaba en vehículo sin placas; tenía 8 permisos de armas Convocatoria de México para los Juegos Centroamericanos y del CaribeDurante su discurso, Cole sostuvo que la DEA concentrará sus esfuerzos en perseguir a las organizaciones criminales involucradas en la producción y distribución de drogas, así como a quienes participan en actividades relacionadas con el lavado de dinero, el suministro de precursores químicos y otras operaciones que, según dijo, fortalecen las redes del narcotráfico.
El funcionario también afirmó que Estados Unidos continuará intensificando las acciones contra quienes obtienen beneficios económicos del tráfico de sustancias ilícitas que llegan al mercado estadounidense. "Estados Unidos está observando y está contraatacando. No estamos aquí simplemente para hablar sobre la crisis del fentanilo, estamos aquí para exigir acción", expresó durante el encuentro.
A lo largo de la cumbre, representantes de distintas dependencias estadounidenses coincidieron en que el combate al tráfico de fentanilo requiere una estrategia integral. Además de las acciones de seguridad y persecución del delito, señalaron que es necesario fortalecer los programas de prevención, educación y tratamiento para reducir la demanda de esta droga entre la población.
El fentanilo es un opioide sintético que puede ser hasta 50 veces más potente que la heroína y alrededor de 100 veces más fuerte que la morfina. De acuerdo con autoridades sanitarias de Estados Unidos, en los últimos años esta sustancia ha estado involucrada en una parte importante de las muertes por sobredosis, lo que ha llevado al gobierno estadounidense a reforzar su estrategia contra las organizaciones dedicadas a su fabricación y distribución.
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