*

Miércoles, 25 de Noviembre de 2020

En dos años grupos criminales se volvieron más sanguinarios de Cañada Morelos a Texmelucan

Se hicieron de más recursos… llegaron a participar e influir en la política
Lunes, 19 de Octubre de 2020 06:59
|
Municipios Puebla

En el año 2017, de acuerdo a expertos en el seguimiento de la criminalidad en Puebla, había un solo grupo delictivo que controlaba todo, desde el tráfico de drogas como el robo de hidrocarburos y otros delitos graves.

Violencia asola a la Mixteca, el Triángulo Rojo y AtlixcoTras detención, Karlota Ramos renuncia a Notaría 11 de TehuacánEste jefe controlaba desde Cañada Morelos hasta el municipio de San Martín Texmelucan, pasando por Tecamachalco, Acatzingo, Tepeaca, Amozoc, parte de la capital de Puebla, Cuautlancingo y otros más.

Este grupo solo tenía dos líderes, uno que se movía desde el municipio de Palmar de Bravo y otro más desde Acatzingo, a este le decían El Rigo.

A finales de ese mismo año empezaron los problemas, estos líderes decidieron reforzar sus grupos y contrataron gente de Veracruz y de Morelos, a quienes establecieron en diversos puntos, entre éstos San Martin Texmelucan y Acatzingo.

Y resulta que estos grupos que trajeron decidieron traicionar a sus jefes y empezaron las desapariciones, ejecuciones, además de que cada día se volvieron más sanguinarios y a sus víctimas las calcinaban, desmembraban, además de que también atacaban a sus familias.

Después del año 2018, los líderes dejaron de serlo, a El Rigo, lo desaparecieron y los nuevos jefes comenzaron a alinear a todos los que conformaban la organización, el que no aceptaba era desaparecido o ejecutado, no había de otra.

La rebelión de los grupos de Morelos y de Veracruz trajo como consecuencia que la única organización que había se fragmentara en muchos grupos que empezaron a pelear por territorios relativamente más pequeños que los que tenían.

Todos demandaron la protección de los cuerpos de seguridad y de diversos departamentos y secretarias de las instituciones de gobierno, ofreciendo cantidades mayores a quienes los protegieran más, desde hacerse los desmentidos y dejarlos portar armas, circular en vehículos robados, encubrir homicidios, ataques armados, además de brindar información de operativos, investigaciones en su contra y hasta quienes los delataban.

En dos años los grupos criminales se volvieron más sanguinarios, se hicieron de más recursos, lo que los llevó a codearse en los más altos niveles, a participar e influir en la política, a tener de empleados a quienes se hacen cargo de la procuración, administración y prevención de justicia.

Ahora pretenden desaparecer a estos personajes, cuando ya lo escalaron todo y compraron todo, de hecho podrán detener a los líderes, pero atrás de estos vienen otros y otros y no se van a acabar, al contrario se van a fragmentar en otros grupos cada vez que quieran desarticularlos.

Son la Cosa Nostra.

 

Nos vemos cuando nos veamos.

 

Columna porque los muertos corren rápido de Alfonso Ponce de León

Intolerancia

 

 

Foto:

cdch

 

Vistas: 590