Atlixco, Puebla.— Entre el olor del pan recién horneado y el movimiento constante de las ferias patronales, una familia de origen tlaxcalteca mantiene viva en Atlixco una tradición que comenzó hace varias generaciones y que hoy sigue recorriendo caminos de pueblo en pueblo.
Se trata de los descendientes de antiguos trabajadores que llegaron desde Tlaxcala para emplearse en la desaparecida fábrica textil de Metepec, una de las industrias que durante buena parte del siglo XX impulsó la economía de Atlixco y atrajo a familias de distintas regiones del país.
Este será el costo del Gas LP del 28 de junio al 4 de julio en Puebla Tras el cierre de la factoría, las nuevas generaciones tuvieron que buscar otras formas de sustento. Con el paso del tiempo, encontraron en la elaboración y venta de pan artesanal una manera de conservar el trabajo familiar y asegurar ingresos mediante el comercio itinerante.
Actualmente, los bisnietos de aquellos ex obreros recorren ferias y festividades de la región de Atlixco durante gran parte del año. En cada celebración instalan sus puestos y ofrecen panes de pasas, camote y gelatina, entre otras variedades elaboradas de manera artesanal.
Los precios de las piezas van de 30 a 120 pesos, según el tamaño y la especialidad. Sus compradores son habitantes de las comunidades y visitantes que acuden a las ferias en busca de productos tradicionales.
Detrás de esta actividad también existen dificultades. Al permanecer varios días en cada feria, las familias dedicadas al comercio ambulante suelen enfrentar falta de infraestructura básica para comerciantes temporales. Por ello, en ocasiones deben pedir apoyo a vecinos para usar un sanitario o incluso para poder bañarse.
Aun con esas condiciones, quienes mantienen este oficio aseguran que la venta de pan representa mucho más que una fuente de ingresos. Para ellos es una herencia que ha pasado de generación en generación y que buscan preservar.
Los niños de la familia crecen acompañando a sus padres en los recorridos por las ferias. Desde pequeños aprenden el trato con los clientes, la preparación del producto y el valor del trabajo constante que implica una vida itinerante.
La historia de esta familia también está ligada a la memoria obrera de Metepec. La antigua fábrica textil, fundada a finales del siglo XIX, fue una de las más importantes de Puebla y durante décadas generó miles de empleos. Su cierre cambió la vida económica de numerosas familias, que tuvieron que adaptarse a nuevas actividades.
Hoy, lejos de los telares que marcaron el origen laboral de sus abuelos y bisabuelos, sus descendientes continúan otra ruta: instalarse temporalmente en cada feria y ofrecer pan artesanal elaborado con recetas familiares.
Para ellos, esta forma de vida seguirá mientras existan personas que valoren el sabor de un pan tradicional y el esfuerzo de quienes lo llevan de comunidad en comunidad.
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Djs