
En el Parque Nacional El Tepozteco, en el estado de Morelos, autoridades federales y ambientales realizaron un operativo en la zona de la cueva de Oztuyehualco —también conocida anteriormente como Cueva del Diablo—, un sitio considerado clave para la conservación del murciélago magueyero mayor (Leptonycteris nivalis), especie enlistada en riesgo de extinción y que depende de este refugio para su reproducción.
El despliegue fue encabezado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la administración del Parque Nacional El Tepozteco. Durante la intervención se entregaron 18 notificaciones a propietarios de viviendas ubicadas dentro de la zona de influencia del área natural protegida, además de la clausura de algunas construcciones señaladas como presuntamente irregulares.
Australia suma cuarto ataque mortal de tiburón en 2026¿Cómo convertir tu tiendita en un minisuper?De acuerdo con la información oficial, estas acciones forman parte de un proceso de revisión y control del uso de suelo en un entorno considerado de alta sensibilidad ecológica. Las autoridades ambientales han insistido en que el objetivo es reducir el impacto humano en un sistema cavernario que funciona como refugio de una de las especies polinizadoras más importantes del país.
Sin embargo, la intervención no fue bien recibida por parte de habitantes de la comunidad de Santo Domingo Ocotitlán, en el municipio de Tepoztlán. Representantes locales argumentaron que el ingreso de personal federal se realizó sin autorización en terrenos particulares y señalaron que la comunidad se rige por sistemas de organización basados en usos y costumbres, lo que ha generado una lectura distinta sobre la propiedad y ocupación del territorio.
Algunos habitantes incluso retiraron sellos colocados en construcciones clausuradas, en señal de inconformidad. Aun así, las personas notificadas cuentan con un plazo de cinco días para acudir ante instancias federales, presentar documentación y, en su caso, iniciar procesos de regularización.
En paralelo, colectivos y defensores de murciélagos en la región han advertido desde hace años sobre la presión que enfrentan estos ecosistemas subterráneos. Señalan que en la zona se han identificado viviendas construidas directamente sobre la cueva o en sus inmediaciones, así como caminos de acceso que atraviesan áreas consideradas sensibles. De acuerdo con estas versiones, el tránsito constante de vehículos y maquinaria pesada podría generar vibraciones que afectan la estabilidad del subsuelo y el comportamiento de la colonia de murciélagos.
También han surgido señalamientos sobre la presencia de propiedades de alto valor en el área, algunas asociadas a figuras del ámbito artístico y cinematográfico, lo que ha incrementado la atención pública sobre el desarrollo inmobiliario en una zona protegida.
El tema no es nuevo. Investigaciones académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) ya habían advertido en 2025 sobre el incremento de construcciones dentro del parque nacional y su posible impacto en la cueva. En esos estudios se señalaba que el crecimiento de asentamientos humanos habría ocurrido de manera gradual durante años, en parte por la emisión de constancias de posesión y la falta de control sostenido en la zona.
La cueva de Oztuyehualco es una formación volcánica de casi dos kilómetros de longitud, ubicada a más de mil 800 metros sobre el nivel del mar, en una zona de transición entre bosque de pino-encino y selva baja caducifolia. Este entorno permite la existencia de una colonia de murciélagos que en su momento llegó a registrar alrededor de nueve mil ejemplares, aunque actualmente se estima una población cercana a los tres mil.
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