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Domingo, 12 de Julio de 2026

El futbol en el cine mexicano; coincidencias de Borges, Shostakovich y Pardavé

Al desprecio de Borges al futbol y la estética valoración de Shostakovich, Héctor Palacio destaca el utilitarismo o el oportunismo del actor y cineasta Joaquín Pardavé
Domingo, 12 de Julio de 2026 10:39
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Municipios Puebla

Una recapitulación de los dos textos anteriores sobre el futbol soccer en este espacio, arroja una consideración necesaria sobre la perspectiva de Borges y Shostakovich, a la cual agrego ahora la de Joaquín Pardavé. Desde el desprecio del escritor a ese deporte, la estética valoración del compositor y el utilitarismo o el oportunismo del actor y cineasta.

El desprecio de Borges, expresado en más de una ocasión en entrevistas, no es al futbol en sí sino al fenómeno masivo y sobre todo mediático que ha llegado a ser; su contexto y condición de espectáculo. Es decir, desde que dejó de ser un juego orgánico, de campo, de barrio, y se convirtió en espectáculo masivo manipulable, manipulado y manipulador, tal como lo explicamos sin decirlo explícitamente en “Borges, futbol y el Mundial en México” (SDPnoticias, 14-06-26).

Y es que Borges no desconocía lo que era el futbol, tal como demostramos con la cita del cuento “Esse est percipi” (1967) escrito a dos/cuatro manos junto a Adolfo Bioy Casares, donde le hacen decir a un personaje: “Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de futbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el futbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Ahí está retratado lo que sucede hoy con el fut, el negocio gigantesco, las trampas tanto mediáticas como en el campo. Por decir, las “pausas de hidratación” para la venta de anuncios; el inflado de jugadores para convertirlos en semidioses; la “ayuda” a ciertos equipos y jugadores, por no decir a la selección argentina y a su jugador Messi; la injerencia a capricho del presidente de Estados Unidos en beneficio de su selección; etcétera. En realidad, Borges no desprecia el juego sino su fea ulterioridad.

La pasión de Shostakovich por el futbol se explica en lo individual pero sobre todo en lo colectivo. La bella tradición rusa del ballet que le antecede o acompaña en las figuras y las obras de Tchaikovski, Stravinski y Prokofiev, se manifiesta en La edad de oro, en un momento en que aún cree en la Unión Soviética como un pueblo gobernado por el pueblo. Lenin muere en 1924 y Stalin empieza a fortalecerse hacia 1929, año en que el compositor inicia la creación de su ballet. Y aunque este sería bloqueado después de 18 representaciones, no han llegado aún las brutales purgas estalinistas o el Gran Terror de 1936, donde incluso irán a prisión o serán ejecutados amigos y familiares suyos, y él mismo será víctima de acecho, censura y represión.

En su caso, tradición y contexto político y social, explican la frase tan entusiasta que se le atribuye y que vimos recientemente aquí, “El futbol es el ballet de las masas” (Sdpnoticias, 05-0726). De ahí la importancia de recuperar la coreografía del estreno en 1930. Ahí se expresa el verdadero espíritu de Shostakovich al vincular futbol y política, cuando este deporte no tenía ni los fines ni el alcance de hoy. Aquí hay una coincidencia con Borges. Un origen popular y una indeseable deriva comercial y especulativa que se aproxima a lo mafioso.

Por su lado, Pardavé realiza la primera película que trata el futbol en el cine mexicano, Los hijos de don Venancio y su secuela, Los nietos de don Venancio (ambas de 1944). El actor y director incorpora al elenco a la naciente figura del soccer mexicano Horacio Casarín, convirtiendo al futbol en un hecho viviente en la pantalla cinematográfica. Y en coincidencia con Borges y Shostakovich, expresa al juego en ese proceso en que se da el paso del barrio al fenómeno mediático que hoy conocemos. De ahí lo interesante de ver estas dos películas.

El futbol en el cine mexicano

En el cine hay innumerables películas que toman al futbol soccer como inspiración, pero me he quedado en el cine mexicano porque a nivel internacional la veta cine-futbol es extensa. En este sentido, la más recordada de todas ellas es Victory, con la participación de Pelé, Edson Arantes do Nascimiento, Sylvester Stallone, Michael Caine, Max von Sydow y Bobby Moore, entre otros. Dirigida por John Huston en 1981. Guion de Evan Jones y Yabo Yablonsky a partir de la historia de Jeff Maguire, Djordje Milicevic y Yabo Yablonsky.

El filme se desarrolla en un campo nazi de prisioneros de los países aliados, estos enfrentarán a la selección alemana en un partido crucial en el que pretenderán escapar. Está basado en “un hecho real llamado «el Partido de la Muerte». El 9 de agosto de 1942, el FC Start, un equipo de exjugadores del FC Dinamo de Kiev… se enfrentó al más potente equipo alemán en la época en que la Ucrania soviética estaba ocupada por el III Reich. Los jugadores del FC Start, a pesar de ser advertidos de que, en caso de vencer, serían ejecutados, ganaron y humillaron a los alemanes para el delirio colectivo” (Wikipedia).

Hoy, el guion de la cinta podría ser cuestionado, pues los acontecimientos presentes de violación a las leyes internacionales por parte del imperio estadounidense –surgidas precisamente al término de la Segunda Guerra Mundial–, la mayoría de sus aliados europeos y la política genocida y expansionista de Israel, plantean dudas sobre el futuro de la humanidad.

En México, prácticamente no se recuerda la cinta Los hijos de don Venancio, dirigida y protagonizada en 1944 por Joaquín Pardavé. Uno de los coprotagonistas es el famoso jugador de futbol Horacio Casarín, teniendo al juego, las ambiciones del joven jugador frente a la oposición del padre, el triunfo y el final feliz, como eje de la película. Con el mismo elenco hicieron la secuela Los nietos de don Venancio, una progresión en el tiempo donde el futbol y Casarín hacen propicio un nuevo guion.

El registro de la primera filmación futbolística en México no es una película sino propiamente un documento periodístico deportivo, “una filmación que se realizó durante la visita del equipo Barcelona a nuestro país en 1937”, señala Carlos Calderón Cardoso en “El cine y el futbol en México (tres partes)”; Cuadernos de Futbol no. 50; enero de 2014.

Señala el mismo Calderón: “Los deportes, símbolo de la unidad avilacamachista, tienen un lugar preponderante en la vida diaria de aquellos años. El futbol en particular, con grandes figuras como Luis ‘El Pirata’ Fuente, Luis García Cortina ‘Tití’, los españoles Vantolrá, Lángara y Luis ‘El Corzo’ Regueiro, el argentino Aballay, pero sobre todo, con un mexicano, gran futbolista, ídolo de los niños y las mujeres, Horacio Casarín, ha cobrado gran fuerza en la década, por lo que no resulta descabellado, que el cine decida acercarse al deporte con mayor crecimiento y proyección”.

Ese germen es el que toma Pardavé para realizar sus películas. A él le seguirán, por mencionar algunos filmes que total o tangencialmente tocan al futbol: Una gallega en México (también de Pardavé, 1949); El vividor (Gilberto Martínez Solares, 1955) protagonizada por Tin Tan; Las Chivas Rayadas y su secuela, Los fenómenos del futbol (Manuel Muñoz, ambas de 1964); Tirando a gol (Ícaro Cisneros, 1966); Futbol México 70 (Alberto Isaac, 1970, documental tras la Copa del Mundo celebrada en México entonces); El Futbolista Fenómeno (Fernando Cortés, 1979) protagonizada por Resortes; El chanfle, dirigida y protagonizada por Roberto Gómez Bolaños y su equipo regular de trabajo (1979); Chido Guan, el Tacos de Oro (Alfonso Arau, 1986); y de la elegancia y finura del cine de los 80, Futbol de Alcoba y El pichichi del barrio (Javier Durán, 1988 y 1989); Atlético de san Pancho (Gustavo Loza, 2001); Rudo y cursi (Carlos Cuarón, 2008); Días de Gracia (Everardo Gout, 2012); entre otras más.

Volviendo a Pardavé y para sintetizar, Calderón señala que la película inaugural vinculada al futbol “trata sobre una familia sui géneris en donde no hay figura femenina, una madre o una abuela características del cine familiar, sino un viudo enojón que se la pasa añorando y recordando a su esposa querida mientras educa a sus hijos de la manera más tradicional posible. La gran figura es el propio Pardavé caracterizando a Don Venancio, un español bonachón pero cascarrabias que no admite que uno de sus hijos sea un ‘bueno para nada’ que decidió cambiar los estudios y una profesión por el futbol.

“A lo largo de la cinta, el hijo Horacio, estrella del Atlante, le demuestra a su padre que gracias al futbol también puede salir adelante con disciplina y grandes valores. Gracias a esta cinta estrenada el 12 de octubre de 1944 y a la continuación de la misma dos años más tarde llamada Los nietos de don Venancio, tenemos escenas fílmicas sobre el futbol mexicano de los años cuarenta”. El guion primario es una adaptación de la obra teatral Los tres berretines, de Arnoldo Malfatti y Nicolás de las Llanderas, que Pardavé adaptó a la realidad mexicana.

Y así es en efecto, en estas películas de Pardavé y Casarín, acompañados, entre otros, de Marilú (La Muñequita que Canta, de quien hemos bien hablado aquí), Rafael Banquells y Roberto Cañedo, se percibe ese futbol iniciático al cual se refieren Borges y Shostakovich. El futbol del pueblo, de las calles del barrio, y cómo se transforma en un fenómeno mediático, con locutor y radio (en ese tiempo) incluidos. Vale la pena verlas y esta es una invitación con enlace a ambas completas, ya que la selección mexicana ha sido de nuevo eliminada:

 

Joaquín Pardavé (1900-1955)

Héctor Palacio en X: @NietzscheArist

 

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Columna de  Héctor Palacio en SDP Noticias

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