
Ciudad de México.— El uso de la inteligencia artificial comienza a transformar las tareas de seguridad pública en México mediante sistemas capaces de analizar grandes volúmenes de información, detectar patrones de riesgo y anticipar posibles hechos delictivos.
Una de las herramientas empleadas es Saimon, acrónimo de Seguritech Artificial Intelligence Monitoring Operational Network. La plataforma fue desarrollada para responder a las características delictivas del país y puede aprender de las estrategias aplicadas en una entidad para después adaptar ese conocimiento a otras regiones.
Estas líneas de autobús ofrecen descuento a personas con credencial del InapamNoruega y su cocinaEl sistema examina variables como los desplazamientos de grupos criminales, las conductas inusuales captadas por cámaras y la probabilidad estadística de que se registre un delito. A partir de ese análisis, genera alertas predictivas y permite dirigir recursos operativos hacia las zonas donde existe una mayor posibilidad de que ocurra un incidente.
Mauricio Kleinburg, director de Innovación y Tecnología de Seguritech, explicó que este tipo de herramientas busca cambiar el enfoque reactivo que históricamente ha predominado en las instituciones de seguridad por uno de carácter preventivo.
Durante años, las grabaciones de videovigilancia se han utilizado principalmente como evidencia para integrar carpetas de investigación. Sin embargo, la instalación de decenas de miles de cámaras en lugares como la Ciudad de México y el Estado de México ha hecho prácticamente imposible que los operadores supervisen todo el material de manera simultánea.
En los Centros de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano, conocidos como C5, un trabajador puede recibir hasta 36 imágenes al mismo tiempo en una pantalla, una carga que provoca cansancio y reduce la capacidad de atención. La inteligencia artificial, en cambio, puede revisar las transmisiones en tiempo real y buscar elementos concretos, como un determinado modelo de automóvil, una matrícula bajo investigación o una conducta considerada anómala.
Kleinburg describió a Saimon como un ecosistema de monitoreo que capta y procesa datos para producir avisos anticipados. El objetivo es que las autoridades puedan desplegar personal y equipo en aquellos puntos donde el análisis indique una mayor probabilidad de riesgo.
La aplicación de inteligencia artificial también se ha extendido al terreno de la ciberseguridad. De acuerdo con el especialista, los grupos criminales han aumentado el nivel de sofisticación de los ataques digitales y ya utilizan esta tecnología para vulnerar sistemas.
Kleinburg afirmó que los ciberataques con inteligencia artificial tuvieron un incremento aproximado de 420 por ciento durante el año anterior. Añadió que organizaciones criminales internacionales han dirigido ofensivas contra instituciones gubernamentales mediante extorsiones y hackeos masivos.
Ante este escenario, consideró necesario desarrollar sistemas de defensa digital que también utilicen inteligencia artificial y que tengan capacidad suficiente para procesar el volumen de amenazas recibidas.
Aunque en varias entidades mexicanas ya se han instalado herramientas de protección para resguardar información ciudadana y recursos públicos, el directivo señaló que la inversión continúa siendo insuficiente. A su juicio, se requieren mayores recursos, capacitación y una adopción más amplia de estas tecnologías.
La diferencia entre las capacidades del Estado y las inversiones realizadas por el cibercrimen ha provocado que algunos sistemas públicos queden rebasados. Kleinburg reconoció que existen instituciones que destinan recursos a su seguridad informática, pero sostuvo que el presupuesto disponible no alcanza para responder a todas las amenazas.
El desarrollo tecnológico también contempla el uso coordinado de robots. Seguritech trabaja en una plataforma denominada Saimon Robotics, diseñada para que diferentes dispositivos autónomos intercambien información y compartan los conocimientos adquiridos durante sus operaciones.
Entre los proyectos se encuentran patrullas autónomas y hangares conectados para drones. La intención es que, cuando el sistema detecte un incidente, el dron despegue sin intervención de un piloto, se traslade al lugar señalado y confirme si existe una situación de riesgo.
Una vez realizada la verificación, el dispositivo enviaría video en tiempo real al personal del C5, que conservaría la responsabilidad de tomar decisiones y coordinar la respuesta correspondiente.
La identificación de amenazas se realiza mediante modelos entrenados con las estrategias de seguridad de cada entidad. Estos sistemas pueden reconocer posibles intrusiones, comportamientos fuera de lo habitual o anomalías térmicas consideradas sospechosas.
Seguritech también proyecta incorporar perros robots profesionales en un periodo de entre 18 meses y tres años. Cada una de estas unidades tiene actualmente un costo cercano a 70 mil dólares y puede elaborar mapas de espacios complejos en aproximadamente 20 minutos mediante distintos sensores.
La información adquirida por un robot podría almacenarse en la nube y compartirse con otros equipos de la red. De esta forma, si una unidad aprende a patrullar un estadio o a detectar conductas sospechosas durante un evento masivo, esa experiencia podría convertirse en un módulo disponible para otros dispositivos.
Este intercambio de conocimientos permitiría acelerar la preparación de los equipos y ampliar la capacidad operativa de las corporaciones policiales.
Pese al avance de los sistemas autónomos, Kleinburg aseguró que la intención no es sustituir a las personas. La inteligencia artificial, explicó, debe funcionar como una herramienta que incremente la capacidad del personal y facilite la toma de decisiones.
Un ejemplo de esta colaboración se encuentra en el sistema de emergencias 911. La tecnología puede escuchar una llamada, transcribirla en tiempo real, interpretar la situación reportada y sugerir al operador los recursos disponibles más cercanos.
El proceso puede completarse en menos de 30 segundos, incluso antes de que la persona termine la comunicación. Esto ayudaría a optimizar la atención en instituciones con alta demanda, donde, según lo expuesto, alrededor de 80 por ciento de las llamadas recibidas suelen ser falsas.
La incorporación de estas herramientas ocurre en un contexto marcado por críticas a la operación del 911. Diversos testimonios han señalado falta de preparación y empatía entre algunos trabajadores, así como respuestas percibidas como ineficientes, descorteses o indiferentes.
Kleinburg consideró que el acceso actual a la inteligencia artificial representa una oportunidad para las autoridades, debido a que su costo todavía se encuentra por debajo de su valor real. Afirmó que los servicios utilizados actualmente podrían costar entre cinco y siete veces más cuando su adopción sea generalizada.
Por esa razón, sostuvo que los gobiernos deberían aprovechar esta etapa para incorporar la tecnología a sus procesos y fortalecer sus capacidades institucionales.
El especialista señaló que la inteligencia artificial puede ampliar el conocimiento, mejorar resultados y elevar la competitividad tanto en el ámbito gubernamental como en la seguridad pública, el trabajo, los estudios y las actividades personales.
También recomendó investigar y utilizar estas herramientas de manera productiva, al considerar que quienes no las incorporen podrían quedar en desventaja frente a quienes sí aprovechen sus capacidades.
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Foto Ilustrativa
djs
