Dubái, Emiratos Árabes Unidos.— El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que el acuerdo provisional para poner fin a la guerra con Estados Unidos exige la retirada de Israel de Líbano, una condición rechazada por el gobierno israelí y que podría poner en riesgo el avance diplomático alcanzado hasta ahora.
El pacto, negociado entre Washington y Teherán, aún no ha sido publicado, y distintas autoridades han ofrecido versiones divergentes sobre su contenido. Aunque Israel no forma parte formal del acuerdo, sí ha participado en el conflicto, luego de sumarse a los ataques de Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero y, posteriormente, combatir en Líbano contra Hezbollah, grupo armado respaldado por Teherán.
ONU alerta por situación de defensores de derechos humanos en MéxicoThe New York Times considera que Trump sufrió un revés estratégico en conflicto con IránAraghchi sostuvo que la permanencia de fuerzas israelíes en el sur de Líbano representaría una violación del acuerdo. Afirmó que, sin la salida de Israel de los territorios ocupados durante la guerra, no puede considerarse que el conflicto haya concluido por completo.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que el acuerdo no contempla una retirada israelí. En contraste, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, declaró que su país permanecerá en Líbano “el tiempo que sea necesario”.
Las diferencias sobre el alcance del acuerdo han complicado las negociaciones para cerrar definitivamente el conflicto. Hasta ahora, el proceso ha derivado en un alto el fuego prolongado, pero frágil, que no ha logrado consolidarse como un fin permanente de las hostilidades. Además, el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro energético mundial, permanece cerrado en la práctica.
El Ministerio de Exteriores de Suiza informó que la ceremonia de firma del acuerdo está prevista para el viernes en el complejo turístico de Bürgenstock, cerca de Lucerna. De acuerdo con funcionarios suizos, la sede fue propuesta por mediadores de Pakistán y Qatar, junto con Estados Unidos e Irán.
Pakistán, uno de los actores centrales en la mediación, ha señalado que el acuerdo incluye el cese de operaciones militares, también en Líbano, como Irán había pedido durante las conversaciones. Sin embargo, la exigencia pública de Araghchi sobre la retirada israelí añade un nuevo punto de tensión.
La condición coloca a Israel ante un escenario complejo, pues busca reducir las capacidades militares de Hezbollah y reforzar su disuasión sin debilitar un acuerdo respaldado por Estados Unidos, su principal aliado. Israel ingresó al sur de Líbano después de que Hezbollah lanzara misiles contra su territorio durante la primera semana de la guerra. Desde entonces, amplió su presencia militar en niveles no vistos en décadas y atacó objetivos incluso en zonas profundas de Beirut.
Aunque Hezbollah ha resultado debilitado, aún conserva capacidad para atacar a Israel, lo que mantiene abiertas dudas sobre la efectividad de la ofensiva israelí. La intensidad de los ataques también ha generado diferencias públicas con el presidente estadounidense Donald Trump, quien dijo no estar conforme con la actuación de Israel en Líbano y frente a Hezbollah.
Trump señaló que la estrategia israelí parece prolongarse indefinidamente y advirtió que esa situación afecta la percepción sobre el acuerdo con Irán. Los ataques israelíes en Líbano han dejado cerca de 4 mil muertos, entre ellos cientos de civiles, además de más de un millón de personas desplazadas.
El mandatario estadounidense también se dijo dispuesto a enviar el acuerdo al Congreso de Estados Unidos para su revisión. Durante la cumbre del Grupo de los Siete en los Alpes franceses, afirmó que le parecía adecuada esa posibilidad y cuestionó quién podría oponerse a su aprobación. Legisladores republicanos han pedido más información sobre el pacto, mientras algunos expresan dudas sobre su capacidad para impedir que Irán busque desarrollar un arma nuclear.
Israel y el gobierno libanés han sostenido negociaciones directas mediadas por Estados Unidos, sin la participación de Hezbollah. Esos contactos han derivado en varios anuncios de alto el fuego que no se han aplicado plenamente sobre el terreno. En un inicio, autoridades libanesas intentaron mantener a Líbano fuera de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, para evitar proyectar dependencia de Teherán; sin embargo, posteriormente recibieron con buenos ojos que el acuerdo incluyera un cese al fuego en su territorio.
Los comentarios de Araghchi coinciden con la versión de dos funcionarios regionales con conocimiento directo del acuerdo provisional, quienes indicaron, bajo condición de anonimato, que el pacto exigiría a Israel abandonar casi todo el territorio que ocupa en Líbano, salvo algunos puntos elevados en la frontera tomados con anterioridad. Según esas fuentes, Irán insistió en incluir a Líbano durante los últimos días de negociación.
El acuerdo busca abrir una pausa significativa tras meses de guerra en Oriente Medio, un conflicto que ha dejado miles de muertos, incluidos altos dirigentes de la teocracia iraní, y que ha impactado los precios del combustible, los alimentos y otros productos básicos más allá de la región.
De acuerdo con un alto funcionario estadounidense, el documento no publicado prevé la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo. Funcionarios paquistaníes que participaron en la negociación señalaron que el plan iniciaría con el levantamiento simultáneo del cierre del estrecho por parte de Irán y del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes.
Posteriormente, Estados Unidos e Irán abrirían un periodo de 60 días de conversaciones sobre el programa nuclear iraní y un posible levantamiento de sanciones. El acuerdo también contempla la posibilidad de liberar fondos iraníes congelados y un fondo de 300 mil millones de dólares para apoyar la reconstrucción de Irán, siempre que Teherán cumpla con determinados parámetros. Trump matizó después que Estados Unidos no “invertiría” recursos en Irán.
Funcionarios regionales indicaron que la liberación de activos iraníes dependería del cumplimiento del acuerdo por parte de Teherán. También señalaron que países árabes del Golfo se comprometieron a inyectar miles de millones de dólares en la economía iraní.
Uno de los puntos más delicados es el futuro del programa nuclear de Irán, en particular sus reservas de uranio altamente enriquecido. Según funcionarios con conocimiento de las conversaciones, Teherán aceptó discutir posibles mecanismos para diluir o retirar esas reservas, aunque todavía no está claro si finalmente aceptará hacerlo, debido a la oposición de sectores de línea dura dentro del país.
Las autoridades estadounidenses aún no han detallado cómo se verificaría el cumplimiento del acuerdo ni quién estaría a cargo de destruir o retirar el uranio altamente enriquecido que se cree permanece bajo instalaciones nucleares dañadas por ataques estadounidenses el verano pasado.
Pese a las dudas pendientes, líderes reunidos en la cumbre del G7 insistieron en la necesidad de que el acuerdo prospere. Los gobiernos de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido felicitaron a Estados Unidos, al gobierno iraní y a los mediadores por lo que calificaron como un avance diplomático, y subrayaron la importancia de aplicarlo con rapidez. El presidente francés Emmanuel Macron afirmó que Francia y otras naciones occidentales están listas para actuar con rapidez y contribuir a la reapertura pacífica del estrecho de Ormuz.
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