Ciudad de México. — Perder el celular ya no representa únicamente quedarse sin un dispositivo de comunicación. En un teléfono inteligente suelen concentrarse cuentas bancarias, correos electrónicos, redes sociales, fotografías, documentos, contactos, ubicación y aplicaciones con información personal, por lo que actuar de inmediato puede marcar la diferencia entre una pérdida material y un posible fraude.
En México, el riesgo es amplio debido al uso masivo de estos equipos. De acuerdo con datos del Inegi, en 2025 había 103.2 millones de personas usuarias de teléfono celular, equivalentes a 84.6% de la población, y la gran mayoría utilizaba teléfonos inteligentes. Esto significa que millones de usuarios llevan en el bolsillo información sensible que puede quedar expuesta ante un robo o extravío.
Petro denuncia presunto fraude electoral y apunta a intervención extranjeraMéxico suma hasta dos meses más de estrés térmico por calentamiento globalEl primer paso recomendado es intentar localizar el equipo y bloquearlo de forma remota. En dispositivos Android, Google permite usar la herramienta Localizador para ubicar el teléfono, hacerlo sonar, bloquearlo o borrar su contenido. En el caso de iPhone, Apple recomienda ingresar a Buscar o a iCloud para marcar el dispositivo como perdido, lo que impide el acceso al equipo y puede suspender tarjetas o pases vinculados a Apple Pay.
Si el celular aparece en una ubicación desconocida o riesgosa, las autoridades y empresas tecnológicas recomiendan no intentar recuperarlo por cuenta propia. En esos casos, lo más prudente es reportar la situación a la policía local y continuar con las medidas de protección digital.
Otra acción urgente es comunicarse con el banco para bloquear la aplicación de banca móvil, tarjetas digitales, billeteras electrónicas o cualquier servicio financiero asociado al dispositivo. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros advierte que los teléfonos suelen almacenar información bancaria y otros datos que podrían ser utilizados para realizar movimientos no autorizados.
También es necesario contactar de inmediato a la compañía telefónica para suspender la línea, bloquear el chip y reportar el IMEI del equipo. El Instituto Federal de Telecomunicaciones señala que esta medida ayuda a impedir que el celular sea reactivado, modificado o usado en posibles delitos. El IMEI puede consultarse previamente marcando *#06# desde el dispositivo, por lo que se recomienda tenerlo guardado en un lugar seguro.
Además del bloqueo de la línea, los especialistas recomiendan cambiar las contraseñas de las cuentas principales, especialmente correo electrónico, redes sociales, mensajería, servicios de almacenamiento y plataformas vinculadas al teléfono. El correo es una de las cuentas más importantes, ya que desde ahí pueden restablecerse accesos a otros servicios.
Si después de intentar localizarlo el equipo no puede recuperarse, la opción más segura es borrar su contenido de manera remota. Esta medida elimina la información almacenada en el dispositivo, aunque en algunos casos también puede impedir que se siga rastreando su ubicación. Por ello, debe considerarse como una acción definitiva cuando el riesgo de exposición de datos es mayor que la posibilidad de recuperar el celular.
La denuncia ante el Ministerio Público también forma parte del proceso recomendado, especialmente en casos de robo. Además de dejar constancia del hecho, puede ser necesaria para trámites con la compañía telefónica, aseguradoras o instituciones financieras.
Especialistas en seguridad digital insisten en que la prevención es clave. Usar un PIN o contraseña segura, activar la verificación en dos pasos, mantener actualizado el sistema operativo y realizar respaldos frecuentes puede reducir el impacto si el equipo se pierde. En un entorno donde el celular funciona como cartera, archivo personal y llave de acceso a la vida digital, reaccionar rápido es fundamental para evitar daños mayores.