
La falta de lluvias y el aumento de las temperaturas llevaron a Puerto Rico a implementar nuevas medidas de racionamiento de agua, una situación que afecta a miles de habitantes y que revive los problemas de abastecimiento que el territorio estadounidense ha enfrentado en los últimos años.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico (AAA) informó que a partir del viernes comenzarán cortes programados de hasta 48 horas en comunidades de la zona noreste de la isla. La medida impactará principalmente a habitantes de los municipios de Canóvanas y Río Grande, donde las reservas de agua han disminuido debido a las condiciones climáticas actuales.
Amplían a alcaldes de Puebla investigación por nexos con crimen organizado Trump asistirá a la final del Mundial entre Argentina y EspañaEl presidente ejecutivo de la AAA, Luis González, explicó que la disponibilidad del recurso no es suficiente para cubrir la demanda habitual. Además, advirtió que el esquema de racionamiento podría extenderse hacia otras regiones si las condiciones de sequía continúan durante las próximas semanas.
“El agua simplemente no nos va a dar”, señaló González al referirse a la situación que enfrenta la isla, donde la combinación de pocas precipitaciones y temperaturas elevadas ha reducido la capacidad de los sistemas de suministro.
Aunque la falta de lluvias es uno de los principales factores detrás de la emergencia, autoridades reconocieron que algunos problemas de abastecimiento comenzaron antes de que la sequía alcanzara sus niveles actuales. En varias zonas pobladas de Puerto Rico ya se habían registrado interrupciones del servicio, relacionadas con fallas en la infraestructura hidráulica y la falta de mantenimiento acumulada durante años.
La situación también generó conflictos entre autoridades locales y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, luego de que el alcalde de San Juan presentara una demanda contra la agencia a finales de mayo por las interrupciones en el suministro. Posteriormente, la gobernadora Jenniffer González señaló que la infraestructura del organismo ha enfrentado décadas de falta de inversión y mantenimiento.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el mes pasado, cuando cerca de 40 mil clientes se quedaron sin servicio de agua potable, una falla que llevó a la gobernadora a activar a la Guardia Nacional para apoyar en la atención de la emergencia. Las autoridades aclararon que ese corte no estuvo relacionado directamente con la actual sequía.
De acuerdo con el Monitor de Sequía de Estados Unidos, actualmente alrededor del 14% del territorio de Puerto Rico enfrenta una sequía severa, mientras que otro 59% se encuentra bajo sequía moderada. El organismo estima que aproximadamente 2.3 millones de personas, de los 3.2 millones de habitantes de la isla, viven en zonas afectadas por la falta de agua.
Puerto Rico ya ha enfrentado episodios similares en años anteriores. En 2016, una de las sequías más fuertes obligó a implementar medidas estrictas de distribución, afectando a cerca de 400 mil clientes, quienes llegaron a recibir agua únicamente cada tercer día.
Ante el panorama actual, las autoridades mantienen vigilancia sobre los niveles de los embalses y las condiciones meteorológicas, mientras analizan posibles ampliaciones al programa de racionamiento si las lluvias no llegan en los próximos días.
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