Washington, Estados Unidos.— El presidente estadounidense Donald Trump asistirá el próximo domingo 19 de julio al Estadio MetLife, en Rutherford, Nueva York-Nueva Jersey, para presenciar la final del Mundial de Futbol de la FIFA entre Argentina y España.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la presencia del mandatario y destacó la capacidad de Estados Unidos para organizar uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
OMS pide integrar la preparación ante el calor extremo en los sistemas sanitariosEl Cártel de Juárez y Los Viagras “rendirán cuentas”, afirma embajador de Estados UnidosTrump ha mantenido una relación cercana con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a quien ha recibido en distintas ocasiones en la Casa Blanca y en la Oficina Oval. Esos encuentros han tenido un carácter institucional, empresarial y promocional en torno al torneo celebrado en estadios de México, Canadá y Estados Unidos.
Hace algunos meses, Infantino entregó al mandatario estadounidense un reconocimiento en nombre de la organización deportiva que encabeza.
La relación entre ambos también quedó de manifiesto después de la expulsión del delantero de la selección de Estados Unidos Folarin Balogun durante el partido contra Bosnia. Trump se comunicó por teléfono con Infantino para pedir su intervención.
Tras esa llamada, la sanción disciplinaria contra Balogun fue retirada, lo que le permitió participar en el encuentro posterior frente a Bélgica. La selección belga derrotó por 4-1 al equipo estadounidense.
Leavitt también afirmó que el gobierno ha observado con satisfacción los testimonios de visitantes extranjeros que viajaron a Estados Unidos durante el torneo y expresaron opiniones favorables sobre su experiencia en el país.
La asistencia de Trump a la final obligará a reforzar los protocolos de seguridad para los miles de aficionados que acudirán al Estadio MetLife.
El propio mandatario había señalado previamente que el gobierno de Israel le informó sobre una presunta amenaza de muerte atribuida al gobierno de Irán. Esa situación podría provocar revisiones más estrictas y mayores tiempos de espera para ingresar al recinto.
Los asistentes podrían ser sometidos a inspecciones físicas más rigurosas y deberán presentarse con varias horas de anticipación para superar los controles establecidos.
Además de los ajustes extraordinarios de seguridad, la presencia del presidente podría generar reacciones entre los aficionados cuando su imagen aparezca en las pantallas del estadio. Trump ha sido abucheado anteriormente durante algunos eventos deportivos nacionales a los que ha asistido.