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Viernes, 3 de Julio de 2026

Así nació la tradición del té en Inglaterra y su popular afternoon tea

La tradición del té en Inglaterra tiene su origen en el comercio con Asia, la realeza y una costumbre social que sigue vigente hasta hoy
Viernes, 3 de Julio de 2026 19:51
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Xóchitl Montero

Cuando se piensa en Inglaterra, una de las primeras imágenes que suele venir a la mente es una taza de té caliente acompañada de galletas o pequeños bocadillos. La bebida ha sido retratada en películas, series y libros como parte esencial de la cultura británica, pero su presencia en el país no siempre fue una tradición. De hecho, el té llegó desde Asia y tardó varios años en convertirse en una costumbre entre la población inglesa.

El tiene su origen en China, donde comenzó a consumirse hace más de mil años. Historiadores ubican sus primeros registros durante las antiguas dinastías chinas, cuando la infusión elaborada con las hojas de la planta Camellia sinensis era apreciada tanto por su sabor como por sus propiedades. Con el paso del tiempo, el producto comenzó a comercializarse hacia otros continentes y despertó el interés de comerciantes europeos.

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Los primeros cargamentos llegaron a Europa gracias a comerciantes portugueses y holandeses durante el siglo XVII. En ese periodo, Inglaterra aún no participaba de manera importante en el comercio de esta bebida, situación que cambió conforme la Compañía Británica de las Indias Orientales amplió sus actividades comerciales y encontró en el té un producto con gran potencial económico.

Uno de los episodios más conocidos sobre la popularización del té en la corte inglesa ocurrió cuando el rey Carlos II contrajo matrimonio con la princesa portuguesa Catalina de Braganza. La noble era una consumidora habitual de esta bebida y mantuvo esa costumbre tras su llegada a Inglaterra. Su influencia hizo que el té comenzara a ganar presencia entre la aristocracia y, poco después, se extendiera a otros sectores de la sociedad.

Conforme aumentó su demanda, el té empezó a venderse en distintos establecimientos, incluidas tabernas, donde compartía espacio con bebidas como la cerveza y la ginebra. Su consumo creció con rapidez, aunque al depender de las importaciones, también representaba un reto económico para la Corona británica.

Para limitar su consumo y aumentar la recaudación, el gobierno impuso altos impuestos sobre el producto. En algunos periodos, los gravámenes superaron el 100 por ciento, lo que provocó un incremento considerable en su precio y favoreció el surgimiento del contrabando de té. Ante esta situación, el entonces primer ministro William Pitt el Joven impulsó una reducción de los impuestos, medida que buscó disminuir el comercio ilegal y facilitar la venta legal de la bebida.

El nacimiento del tradicional "afternoon tea"

Otra de las costumbres que consolidó la relación entre los británicos y el té surgió durante el siglo XIX. De acuerdo con diversas versiones históricas, la duquesa de Bedford, Anna Russell, acostumbraba sentir hambre entre la comida y la cena, por lo que comenzó a pedir una taza de té acompañada de pequeños bocadillos durante la tarde.

La práctica se convirtió en una reunión social con familiares y amistades, donde además del té se servían pasteles, panecillos y pequeños sándwiches. Con el paso de los años, esta tradición dio origen al conocido "afternoon tea", una costumbre que permanece vigente en hoteles, cafeterías y restaurantes de Reino Unido, además de ser una experiencia buscada por turistas de distintas partes del mundo.

Una sola planta da origen a diferentes tipos de té

Aunque existen variedades como el té negro, verde, blanco, oolong y pu-erh, todos provienen de la misma especie vegetal: Camellia sinensis. La diferencia entre cada uno radica principalmente en el proceso de elaboración.

Tras la cosecha, las hojas pueden someterse a distintos niveles de oxidación, secado, calentamiento o fermentación. Estos procesos modifican el color, el aroma y el sabor de la bebida, además de influir en la cantidad de compuestos naturales que conserva cada variedad.

Actualmente, el té es una de las bebidas más consumidas en el mundo y forma parte de la identidad cultural de Reino Unido

 

 

 

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