Colosio puso gran énfasis en cumplir el deber por el bien de la república. Este sentido de responsabilidad era primordial para un líder. Seguía puntualmente la filosofía del estoicismo, que enfatiza la razón, el deber y la resiliencia. Eso le ayudó a afrontar los desafíos y tomar decisiones difíciles con sensatez.
Como muy pocos, Colosio tenía la capacidad de pronunciar discursos poderosos y argumentar persuasivamente su propia posición. El respeto por la voluntad del pueblo y el equilibrio del poder seguían siendo tan importantes, incluso en un sistema de incipiente democracia, como el de México en 1994.
Colosio fue un gran mentor. Siempre mostró un interés genuino en ayudar a otros a crecer. Yo fui uno de esos beneficiarios. Siempre recibí su:
- Escucha activa: era paciente y escuchaba verdaderamente mis necesidades y objetivos.
- Comunicación clara: podía explicar ideas complejas de forma sencilla y ofrecer orientación fácil de entender.
- Empatía: entendía mis desafíos y creaba un espacio seguro para la comunicación abierta.
- Confianza en mi: veía mi potencial y me inspiraba a alcanzar mis objetivos.
- Comentarios honestos: brindaba críticas constructivas que me ayudaron a mejorar.
- Empoderamiento: me guió para encontrar mis propias soluciones y desarrollar mis habilidades para la resolución de problemas.
- Experiencia relevante: su conocimiento y experiencia ofrecían siempre orientación específica.
- Entusiasmo: su pasión por el desarrollo de los demás era contagiosa y motivadora.
- Respeto alentador: valoraba mis ideas y creó una relación de tutoría positiva.
En los años que estuve cerca de Colosio, como miembro de su equipo, también aprendí lecciones que me gustaría compartir con los jóvenes:
- Tener la piel dura: la política es un juego rudo. Tienes que estar preparado para las críticas, el escrutinio público e incluso los ataques personales. No dejes que la negatividad te defina, pero aprende a gestionarla de forma eficaz.
- Centrarme en el servicio, no en el poder: los mejores políticos entran en escena con un deseo genuino de servir a la gente. No te dejes atrapar por el atractivo del poder o el prestigio; concéntrate en generar un impacto positivo en tu comunidad.
- Escuchar a la gente: es vital comprender las necesidades y preocupaciones de los ciudadanos. Escucha activamente sus voces, celebra reuniones públicas periódicas y permanece accesible a sus inquietudes.
- Construir relaciones con todos los partidos: si bien habrá desacuerdos, es fundamental fomentar relaciones respetuosas con quienes tienen puntos de vista diferentes. La gobernanza eficaz a menudo requiere compromisos y encontrar puntos en común.
- Aprender de la historia: estudia los éxitos y fracasos de los líderes anteriores. Aprende de sus errores e inspírate en sus logros.
- Estar preparado para trabajar muy duro: la política es una carrera exigente, de largas horas, campañas constantes. Tienes que estar siempre disponible para la gente. La dedicación y la perseverancia son claves.
- Mantenerme fiel a mis valores: no comprometas tus principios fundamentales por conveniencia política. Los ciudadanos aprecian la autenticidad y la coherencia por encima de las promesas vacías.
- Comunicar eficazmente: la capacidad de articular claramente tus ideas y conectarte con la gente es esencial. Perfecciona tus habilidades comunicativas, tanto al escribir como al hablar en público.
- No tener miedo de defender lo que es correcto: incluso cuando sea difícil, adopta una postura contra la injusticia y defiende lo que crees. La valentía y la convicción son cualidades de liderazgo vitales.
- Aprender de mis errores: todos cometemos errores. Asume la responsabilidad de los tuyos, aprende de ellos y esfuérzate por hacerlo mejor en el futuro.
- Mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal: si bien la política es exigente, no descuides tu salud y bienestar. Encuentra tiempo para la familia, los amigos y las actividades personales.
- Nunca dejar de aprender: el mundo y el panorama político cambian constantemente. Debes ser un aprendiz permanente, lee, mantenerte informado sobre temas actuales y adaptar tu enfoque según sea necesario.
Estos son sólo algunos principios rectores que aprendí con Colosio. Para el joven lector que está entusiasmado por iniciar una carrera en el servicio público, recuerda que los mejores políticos son los que tienen una sólida formación académica, pero que también aprenden de la experiencia y adaptan su enfoque en función de sus circunstancias específicas. Acepta los desafíos, mantente fiel a tus valores y esfuérzate por marcar una diferencia positiva: ése es el sello distintivo de una carrera política exitosa.
Columna de Javier Treviño en SDP Noticias
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