
Ciudad de México.- México y Estados Unidos buscarán concretar durante este año acuerdos que definan el rumbo de su relación comercial para los próximos dos años, mientras que los temas más complejos de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podrían prolongarse hasta 2027.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que la tercera ronda de conversaciones, realizada recientemente en la capital del país, permitió identificar con mayor claridad los objetivos planteados por el Gobierno estadounidense.
Estados Unidos flexibiliza controles para facilitar ayuda humanitaria a VenezuelaCongreso de EU investiga la relación entre la FIFA y Donald TrumpDespués de las reuniones con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y con la presidenta Claudia Sheinbaum, el funcionario señaló que ambas partes cuentan ahora con una visión más precisa sobre los puntos que deberán abordar.
Entre los asuntos de mayor dificultad aparecen las reglas de origen, debido al volumen y diversidad de las exportaciones mexicanas, así como la seguridad económica, un concepto que ha ganado importancia dentro de la política comercial de Washington.
Las negociaciones comprenden 10 sectores estratégicos y continuarán durante la primera semana de septiembre, cuando las delegaciones celebren una nueva ronda en Washington.
Ebrard indicó que el propósito de ese encuentro será cerrar algunos acuerdos y establecer un marco de referencia para las posteriores revisiones del tratado. La intención es definir un calendario, seleccionar los temas que serán examinados y evitar que todos los asuntos deban negociarse cada año.
Uno de los objetivos compartidos consiste en reducir la dependencia de productos provenientes de Asia, que en determinados sectores se ubica entre 70% y más de 90%.
El secretario mencionó como ejemplos la penicilina y los semiconductores, componentes indispensables para la electrónica, la computación y la inteligencia artificial. Señaló que sustituir parte de esas importaciones requerirá una transición de entre dos y cinco años, o incluso más, pero podría representar una oportunidad para elevar la producción mexicana.
Otro de los intereses de Estados Unidos es evitar que su déficit comercial con México continúe aumentando a ritmos elevados. En este contexto, la seguridad económica incluye preocupaciones sobre el suministro de productos, la protección tecnológica, los sistemas de información y los minerales críticos.
Ebrard aclaró que México no pretende involucrarse en tensiones comerciales con China y destacó que ambas naciones mantienen una buena relación.
En el sector automotriz, el Gobierno mexicano buscará corregir la diferencia entre el arancel de 25% aplicado por Estados Unidos a los vehículos producidos en México y el gravamen de 15% concedido a competidores como Corea del Sur, Japón y la Unión Europea.
Aunque las autopartes mexicanas se encuentran exentas de ese impuesto gracias a un acuerdo, el funcionario sostuvo que fabricar vehículos en México no debería resultar más costoso, especialmente porque incorporan una mayor proporción de componentes norteamericanos.
La prioridad establecida por la presidenta Sheinbaum es mantener el trato preferencial de México frente a la nueva política comercial estadounidense.
Ebrard destacó que alrededor de 85% de las exportaciones mexicanas continúa ingresando a Estados Unidos sin aranceles. Añadió que México conserva una posición favorable por el nivel de integración económica entre ambos países y por ser el principal comprador de productos estadounidenses.
El secretario consideró que conservar esas condiciones será uno de los principales objetivos de las negociaciones durante los próximos meses.
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Foto: Especial
djs
