
San Francisco, California.— Un tribunal federal de Estados Unidos aprobó un acuerdo por 1,500 millones de dólares entre la empresa de inteligencia artificial Anthropic y autores que la acusaron de obtener cientos de miles de libros desde repositorios digitales no autorizados.
El convenio pondrá fin a una parte del litigio relacionado con el desarrollo de Claude, la familia de modelos de inteligencia artificial de la compañía, y beneficiará a titulares de derechos de alrededor de 482 mil obras.
Consulado de México exige investigar muerte de connacional durante operativo de ICEGoogle recibe una nueva sanción millonaria en Europa por prácticas anticompetitivasLa cantidad equivale a aproximadamente 26 mil 100 millones de pesos mexicanos con el tipo de cambio citado para el 23 de julio de 2026. Por ello, presentar el pago como 28 mil millones de pesos dependería de utilizar una cotización distinta.
La demanda fue presentada en agosto de 2024 por los escritores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, quienes señalaron que Anthropic descargó libros completos desde plataformas como Books3, LibGen y Pirate Library Mirror.
El caso no determinó que entrenar una inteligencia artificial con libros sea ilegal en todos los casos. La resolución judicial distinguió entre el uso de obras para desarrollar un modelo y la forma en que esas publicaciones fueron obtenidas.
En junio de 2025, el juez federal William Alsup concluyó que entrenar modelos con libros adquiridos legalmente podía considerarse un uso transformador bajo la doctrina estadounidense del fair use o uso justo.
Sin embargo, también estableció que descargar ejemplares desde bibliotecas piratas representaba una conducta separada que podía constituir una infracción independiente a los derechos de autor.
Anthropic decidió alcanzar un acuerdo antes de que el caso llegara a juicio. La empresa no admitió responsabilidad, pero aceptó crear el fondo de compensación para cerrar las reclamaciones relacionadas con la obtención de libros desde fuentes no autorizadas.
El litigio también reveló que la compañía compró posteriormente millones de libros impresos para digitalizarlos. Ese procedimiento recibió un tratamiento distinto, debido a que los ejemplares habían sido adquiridos legalmente.
La controversia se concentró así en el origen de los archivos y no únicamente en su utilización para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
El acuerdo podría influir en otros procesos contra empresas como OpenAI, Meta, Microsoft, Google y Nvidia, que enfrentan reclamaciones similares por el uso de contenido protegido.
No obstante, la resolución no establece una regla automática para todos los casos. Cada litigio dependerá de las obras utilizadas, la forma en que fueron obtenidas, las licencias disponibles y el uso dado al material.
El caso representa un precedente relevante para la industria, al mostrar que las empresas tecnológicas pueden enfrentar consecuencias económicas importantes cuando emplean contenido conseguido mediante fuentes ilegales.
También mantiene abierto el debate sobre si las compañías deben solicitar autorización o pagar licencias por las obras utilizadas para desarrollar modelos generativos.
La resolución no define de manera definitiva los límites del uso justo en la inteligencia artificial, pero sí deja una diferencia clara: entrenar un sistema y obtener libros desde una biblioteca pirata son acciones jurídicamente distintas.
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Djs
