
¡Bienvenidos amantes de la gastronomía! Se viene el final del torneo de futbol de verano, y en esta ocasión la disputan dos grandes gastronomías, la argentina y la española.
Dejo de lado el resultado que se tendrá en la cancha; hablemos de las características de cada cocina, empezando con el país austral en el cono sur: Argentina.
Claudia Sheinbaum asistirá a la final del Mundial 2026 en Estados UnidosArgentina y España definen uniformes para la final del Mundial 2026Una cocina con influencias principalmente italianas, destacándose por sus cortes de carne de clase mundial, y por supuesto por unos postres que son espectaculares. La cocina argentina también integra elementos de culturas originarias, como la yerba mate, el maíz y la mandioca.
Cuando uno piensa en la cocina argentina lo primero que nos viene a la mente son sus carnes, el famoso asado, que consiste en cortes como el churrasco, el asado de tira o el vacío, todos ellos una delicia, pues se cocinan en asadores con carbón, lo que le da un sabor espectacular.
Muchas veces los cortes se acompañan con chinchulines y mollejas, así como con chorizo y chistorra, “escoltados” por supuesto de sus papitas fritas y ensalada de lechuga, con jitomate y cebolla para equilibrar la grasa de carne.
Carne que se sazonan con una salsa de chimichurri típica de Argentina, que se elabora principalmente con perejil fresco y orégano seco, a los que se les agrega ajo finamente picado, chile seco o pimentón para darle más gustillo y una mezcla de aceite y vinagre, que la vuelve el perfecto compañero de un buen corte de carne.
Otro de sus platos insignia son sus famosas empanadas, ya sean rellenas de carne o de “choclo”, como ellos le llaman al maíz, y que no se resisten a ser bañadas también de chimichurri. Las hay también de queso y espinaca, por aquello de darle un descanso al paladar del sabor a carne.
Un platillo verdaderamente típico de Argentina, con una fuerte influencia italiana, es sin duda su famosa milanesa. La manejan con varias versiones, las hay “al natural”, o sea solamente empanizadas, y una de las más famosas es la “napolitana”, que va cubierta con salsa de tomate, jamón y coronada con queso gratinado, una verdadera delicia.
No se puede hablar de sus postres sin mencionar a los alfajores, que son una especie de galleta rellena de dulce de leche, cubierta de azúcar glass o de chocolate; ¡son una maravilla!
Y ya que mencionamos al dulce de leche, debo decir que a diferencia de la cajeta que se elabora en México con leche de cabra, en Argentina se hace con leche de vaca, y sirve no solo para rellenar alfajores, pues es habitual comerla también en el desayuno con medias lunas (así le llaman al croissant o cuernito), acompañado de un buen café.
Su bebida tradicional es el mate, que es una especie de té dulce o amargo que se toma en un tipo de termo de forma especial, que cuenta con su propio popote. Y por o menos yo no puedo dejar atrás al vino. Argentina se destaca por sus Malbec de la zona de Mendoza. Vinos ligeros y afrutados que suele maridan perfecto con los cortes de carne.
Ahora, crucemos el océano Atlántico para ver a la gastronomía de España. Son una mezcla de su gran diversidad, y refleja el paso de todas las culturas que pasaron por la península Ibérica, dejando un pedacito de ellas, y que han hecho que su cocina sea algo maravilloso.
La cocina española se entiende por regiones; en la zona norte del país se destacan las cocinas de Galicia, Asturias, Cantabria, el País Vasco y Cataluña, donde podremos encontrar pulpo a la gallega (que es un clásico), o un cachopo de Asturias, el cocido montañés de Cantabria, un buen marmitako del País Vasco o el clásico pan con tomate, “Pa amb tomàquet”, de Cataluña.
En la zona centro encontramos a la cocina de Valencia con su variedad de arroces, siendo la más conocida “la paella”, pero no es lo único, también el cocido madrileño es uno de esos platos que no se pueden perder.
En el sur Andalucía destaca por platillos como el salmorejo, el gazpacho -una sopa fría- y los pescaditos fritos. Aquí destaca muchísimo el uso del aceite de oliva, el Ajoblanco, el rabo de toro.
Eso sí, en toda España van a encontrar la famosa tortilla de patatas y sus distintas versiones. Yo soy de la vieja escuela y a mi me gusta bien cocida, y no líquida, aunque esté de moda ahora.
Las croquetas, los pintxos, el jamón serrano, las patatas bravas, las gildas, los boquerones que se pueden montar en un pan, son una verdadera delicia y en la actualidad, las tapas cada vez se vuelven más gourmets.
El vino tinto no puede faltar, su varietal insignia es el Tempranillo, destacándose los vinos de la Ribera del Duero y la Rioja. Pero existen muchos más vinos de otras regiones, como el Txacolí del País Vasco o la Sidra asturiana, los de Rias Baixas, Rueda y su verdejo, la cava catalana. En tiempos recuentes ha crecido mucho una nueva industria de vinos en zonas como Priorat, La Mancha, Penedès y Toro.
Como podemos darnos cuenta, tanto la cocina argentina como la española son dos experiencias gastronómicas completamente distintas, pero ambas son indiscutiblemente disfrutables, como espero que sea el último partido de este torneo deportivo, que se celebrará este domingo.
¡Bon appétit!
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Columna de Cat Soumeillera en SDP Noticias
X: @CSoumeiller
Foto Especial
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