Ciudad de México.— Comerciantes del Centro Histórico buscan recuperarse del impacto económico provocado por el plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que durante casi un mes alteró la actividad en una de las zonas comerciales más importantes de la capital, justo en los días previos y el arranque del Mundial de Futbol 2026.
La movilización magisterial comenzó a retirarse gradualmente del primer cuadro de la ciudad, pero dejó tras de sí pérdidas millonarias, cierres parciales, disminución del flujo peatonal y negocios que durante varias jornadas reportaron ventas mínimas o incluso nulas. La expectativa de comerciantes y organismos empresariales ahora está puesta en la llegada de visitantes nacionales e internacionales por la justa mundialista, aunque persisten dudas sobre si esa derrama será suficiente para compensar el daño acumulado.
Papás solteros en México: el otro rostro del Día del PadreIglesia pide evitar dependencia de la Inteligencia Artificial en las aulas Gabriel Aguirre Marín, vicepresidente de Comunicación y Estrategia Pública de Coparmex Ciudad de México, señaló que durante las dos semanas de mayor intensidad del plantón las afectaciones alcanzaron entre 50 y 60 millones de pesos diarios. De acuerdo con el representante empresarial, alrededor de 18 mil unidades económicas del Centro Histórico resultaron perjudicadas por los bloqueos y la reducción de accesos.
El empresario consideró que el panorama comenzó a cambiar a partir del 11 de junio, con el inicio del Mundial en la capital mexicana y la operación del FIFA Fan Festival en el Zócalo. A su juicio, la disminución de bloqueos y la mayor presencia de visitantes han permitido que la actividad económica empiece a reactivarse, aunque reconoció que el golpe fue severo y que la recuperación total luce complicada.
La preocupación entre los comerciantes no es menor. El Centro Histórico llegó al arranque del torneo con calles ocupadas por casas de campaña, lonas y estructuras improvisadas, principalmente en zonas de alto tránsito como Madero, 5 de Mayo, Tacuba, Palma, Bolívar y 20 de Noviembre. Mientras el gobierno capitalino buscaba proyectar una imagen de orden y celebración ante la llegada del evento deportivo, comerciantes y visitantes enfrentaban pasos reducidos, vallas, cierres y complicaciones para circular.
La movilización inició el 25 de mayo, cuando integrantes de la Sección 22 de Oaxaca instalaron los primeros campamentos sobre la calle 5 de Mayo. Días después, con el inicio formal de la huelga nacional, llegaron contingentes de otras entidades como Guerrero, Chiapas y Michoacán, lo que amplió la presencia del magisterio disidente en el corazón de la capital.
Los maestros acudieron a la Ciudad de México para exigir la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la eliminación del sistema de cuentas individuales y de las Afore, así como cambios en materia educativa, mejoras salariales y la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Sin embargo, su presencia coincidió con la instalación de vallas alrededor de la Plaza de la Constitución, colocadas bajo el argumento de evitar confrontaciones, pero que en la práctica también limitaron el acceso al Zócalo y permitieron preservar el espacio destinado al festival mundialista.
La afectación económica se hizo visible desde los primeros días. La Canaco de la Ciudad de México estimó desde el 26 de mayo pérdidas superiores a 39 millones de pesos diarios y reportó daños para más de 3 mil 600 unidades económicas del Centro Histórico. Según el organismo, los cierres y bloqueos redujeron el paso de compradores, afectaron la logística de los negocios y complicaron la operación cotidiana en la zona.
La inconformidad de los comerciantes escaló antes del inicio del Mundial. Locatarios realizaron bloqueos para exigir el retiro de vallas y la recuperación de accesos que consideraban indispensables para mantener sus actividades. Así, el Centro Histórico quedó atrapado entre dos conflictos: el reclamo del magisterio hacia las autoridades federales y la exigencia de comerciantes al gobierno capitalino para poder trabajar.
El impacto también se reflejó en testimonios de trabajadores y dependientes de la zona. En una tienda de cómics y artículos coleccionables de la calle 5 de Mayo, el personal esperaba que junio fuera uno de los meses con mayor movimiento por la llegada de turistas y aficionados, pero la presencia del plantón redujo drásticamente las ventas. En otros puntos, empleados de puestos de revistas y joyerías señalaron que la gente evitaba caminar por las banquetas ocupadas y que la afluencia esperada por el Mundial no se había traducido en compradores.
Aunque la jefa de Gobierno, Clara Brugada, reconoció públicamente las afectaciones y anunció que su administración preparaba acciones de apoyo para los comerciantes perjudicados, la incertidumbre permanece. Para muchos negocios, la esperanza está en que el resto de la temporada mundialista logre atraer suficiente consumo para aliviar parte de las pérdidas, aunque entre empresarios y locatarios prevalece la idea de que el daño económico difícilmente podrá recuperarse por completo.
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Foto: Especial
Djs