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Domingo, 26 de Julio de 2026

Culturicidio nazi de la anterior SCJN, eso defienden abogados y columnistas

Al criticar y aun insultar a las nuevas personas juzgadoras, lo que defienden es a una Suprema Corte que quiso dejar a las familias pobres sin libros.
Domingo, 26 de Julio de 2026 06:51
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Municipios Puebla

“Los libros son peligrosos: lo saben los dictadores, pero también los caseros (arrendadores)”. Así comienza su texto Alexander Cammann, editor de la sección de Arte y Cultura del semanario alemán Die Zeit.

Es interesante el artículo de Cammann: “En Nueva York, los amantes de los libros están siendo blanco de ataques. Mendel Uminer, de 31 años, perdió recientemente su apartamento por culpa de su pasión. ¿Se trata de un caso de discriminación?”.

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Es discriminación, sí, pero también un capítulo más en la larga historia de los culturicidios.

Al joven Uminer se le expulsó de su departamento en Nueva York por el “delito” de haber acumulado 10 mil libros. La administración del edificio consideró que tanto papel representaba un riesgo de incendio, como si no fueran más potencialmente inflamables los electrodomésticos, las computadoras, las tabletas y los teléfonos celulares que hoy la gente acumula en exceso en sus viviendas.

Para el citado editor alemán, la gente que lee en papel ha pasado de ser una minoría vanguardista, líder y admirada a convertirse en un grupo casi terrorista, perseguido por el capitalismo urbano.

El periodista alemán concluye su texto con una provocadora llamada a la resistencia cultural, advirtiendo que la creciente animadversión hacia los libros y el desamparo estatal de sus poseedores representan una amenaza directa para la propia democracia.

Ataques a los libros los ha habido desde hace milenios

La Biblioteca de Alejandría desapareció por la combinación de varios factores lamentables: los incendios provocados por campañas militares, como la de Julio César en el 48 a. C., la persecución religiosa y la pérdida de financiamiento público luego de la anexión de Egipto al Estado romano.

En 1933 el régimen nazi quemó miles de libros considerados de espíritu no alemán.

Más recientemente, en 1992, fue bombardeada la Biblioteca de Sarajevo, la Vijećnica. Fueron destruidos más de 1.5 millones de volúmenes que guardaban la memoria multicultural de aquella región del planeta.

¿Ataques a los libros en México? La derecha lo ha hecho de la peor manera: oponiéndose a los libros de texto gratuitos. A esa derecha en la política la representa el partido Acción Nacional, integrado en sus inicios por gente como Felipe Gómez Mont, un influyente ideólogo conservador padre del famoso penalista Fernando Gómez Mont Urueta, quien hoy defiende a Ernesto Ruffo por la vía de atacar en los medios al nuevo poder judicial mexicano.

Cuando nacieron los libros de texto gratuitos por iniciativa de Jaime Torres Bodet, la derecha empresarial de Monterrey los combatió con saña. Es un hecho histórico documentado que el fundador principal del PAN, Manuel Gómez Morín, trabajó durante mucho tiempo para esos grupos empresariales regiomontanos, especialmente para el controlado por la familia Garza Sada.

Esa misma corriente ideológica y política, la panista —que en los inicios de Acción Nacional tuvo más que simpatía por el régimen nazi—, el pasado sexenio volvió a atacar a los libros de texto gratuitos.

Es dable pensar que los gobiernos de la 4T, tanto el de AMLO como el de Claudia Sheinbaum, decidieron cambiar por completo el Poder Judicial mexicano, vigente desde el sexenio de Ernesto Zedillo, debido a una suma alarmante de arbitrariedades contra el proyecto de izquierda, pero sobre todo por haber prohibido la distribución de los libros de texto gratuitos: los únicos libros que llegan a millones de familias muy humildes.

Ese fue un brutal culturicidio que no podían perdonar dos regímenes de izquierda, siempre preocupados por el bienestar material y espiritual de la gente.

El elitismo del Poder Judicial del prianismo se combatió con una reforma que tuvo como uno de sus ejes la elección por voto popular de las personas juzgadoras. No ha sido sencillo instrumentar la reforma, por lo que ha habido problemas, pero el avance es notable. Con trabajo político, poco a poco, el nuevo sistema se perfeccionará.

Democratizar la lectura

La 4T, con el Fondo de Cultura Económica como principal instrumento, tiene como una de sus metas principales llevar libros a toda la gente. Los libros de texto gratuitos no los edita el FCE, pero se han realizado con base en el mismo principio: hay que fomentar la lectura en todos los grupos sociales y en todas las edades, particularmente desde la infancia. Y es que nada como el ejercicio de leer —por la reflexión que provoca en quien tiene un libro frente a sus ojos— ayuda más a la conciencia crítica.

La comentocracia y el abogado que la manipula, apoyan al poder judicial del PRIAN enemigo de los libros

El caso Ruffo ha sido utilizado por la comentocracia y por grupos políticos conservadores para atacar al Poder Judicial surgido de la reforma encabezada por la 4T, y al mismo tiempo para presentar a la anterior judicatura como un paradigma de limpieza.

En realidad, al criticar y aun insultar a las nuevas personas juzgadoras —con el pretexto de defender a Ernesto Ruffo, el exgobernador de Baja California acusado de huachicolero—, lo que defienden es a una Suprema Corte que quiso dejar a las familias pobres sin libros. Es lo que han hecho las siguientes personas que participan en los medios, a quienes, así lo veo, ha puesto a ejecutar una rutina de nado sincronizado el abogado conservador Fernando Gómez Mont:

  • Ciro Gómez Leyva, en Excélsior: “Jueza Alejandra Ramírez de la Vega, jueza del Acordeón”. 24 de julio.
  • Jorge Castañeda, en Nexos: “Tratándose de una jueza de acordeón…”. 23 de julio.
  • Macario Schettino, en El Financiero: “Jueza de consigna”. 22 de julio.
  • Carlos Marín, en Milenio: “Una primera solicitud de captura contra Ruffo ante un juez de carrera judicial no prosperó, pero una jueza del acordeón la concedió”. 20 de julio.
  • Héctor Aguilar Camín, en Milenio: “Lo de Ruffo es un exceso, un abuso de la ley y una advertencia. La arbitrariedad es el mensaje”. 23 de julio.
  • Sergio Sarmiento, en Reforma: “La FGR recurrió a una juez de acordeón”. 24 de julio.
  • Rosario Guerra, en El Financiero: “Jueza suplente del acordeón”. 23 de julio.
  • Leonardo Kourchenko, en El Financiero: “La justicia se utiliza con fines políticos para dañar y manchar a opositores”. 23 de julio.

Las personas mencionadas, al ofender al Poder Judicial de la 4T —elogien o no al viejo sistema—, apoyan a la anterior judicatura: la que intentó prohibir la distribución de millones de libros. Un espantoso culturicidio.

En el artículo del semanario alemán Die Zeit se relata cómo se privó a un lector de su vivienda por acumular miles de libros. ¿Acaso no se incendian también las computadoras, los celulares, los refrigeradores, los televisores, los muebles o las lámparas? Es algo que no entiende la derecha.

Lo ocurrido en Nueva York fue un acto de discriminación contra las personas lectoras, porque el conservadurismo ve con sospecha únicamente a los libros, no a los aparatos. Lo que hizo la anterior SCJN en México fue un acto absolutamente criminal porque afectaba a niños y niñas.

 

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SDP Noticias 

Columna de Federico Arreola

Foto: Especial 

cdch





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